miércoles, octubre 7, 2026
 

Singapur destina U$S 92 millones a investigar cómo convertir su gigantesca industria química a bio

El hub petroquímico del sudeste asiático quiere aprovechar los subproductos de la palma aceitera y del biodiésel de Indonesia y Malasia como nuevas materias primas para su industria de químicos y materiales.

Compartir

 
 

Jurong Island es un archipiélago artificial de apenas 3200 has (aproximadamente la superficie de la ciudad de Rafaela) donde se concentran más de cien empresas globales de refinación, petroquímica y química especializada. Ese enclave, construido fusionando siete islas menores frente a la costa sur de Singapur, representa el corazón de un sector que aporta alrededor del 23 % de la producción manufacturera total del país y posiciona a la ciudad-Estado como el principal hub de energía y químicos del sudeste asiático. Gigantes como ExxonMobil, Shell y Sumitomo Chemical operan allí instalaciones integradas que procesan crudo y lo transforman en derivados petroquímicos, polímeros y productos especializados que abastecen a mercados de todo el mundo.

Pero esa misma industria enfrenta una presión creciente para diversificar sus fuentes de carbono. La dependencia de materias primas fósiles expone a las compañías a la volatilidad de precios del petróleo, a regulaciones ambientales cada vez más estrictas y a la demanda de clientes, desde cosméticos hasta embalajes, que exigen ingredientes con menor huella ambiental. En ese contexto, Singapur acaba de lanzar su apuesta más ambiciosa para abrir un camino alternativo.

Una iniciativa sin precedentes en el sudeste asiático

El 5 de octubre, durante la inauguración del National Centre for Engineering Biology (NCEB), el ministro de Educación Desmond Lee anunció el lanzamiento de Bioeconomy Funding Initiative (Bioeconomy FI), un programa dotado con 118 millones de dólares singapurenses (unos 92 millones de dólares estadounidenses) destinado a financiar investigación orientada a la industria en soluciones de base biológica. Se trata del mayor desembolso dedicado exclusivamente al desarrollo de la biomanufactura en la historia del país.

La iniciativa se enmarca en el plan Research, Innovation and Enterprise 2030 (RIE2030), una estrategia nacional que prevé inversiones por 37.000 millones de dólares singapurenses (unos 29.000 millones de dólares estadounidenses) en ciencia, tecnología e innovación durante los próximos cinco años. Junto con otros programas ya en marcha, la Bioeconomy FI eleva el compromiso acumulado del gobierno con la bioeconomía a unos 200 millones de dólares singapurenses.

La ejecución está a cargo de dos organismos. La Agency for Science, Technology and Research (A*STAR) —la principal agencia pública de I+D del país, responsable de coordinar la investigación en institutos gubernamentales y articular transferencia tecnológica— que alberga la nueva Bioeconomy Innovation Office, la oficina creada para gestionar los proyectos financiados. Y por el Economic Development Board (EDB), el organismo encargado de atraer inversiones y planificar el desarrollo industrial de Singapur, que actuará como líder sectorial, orientando la vinculación con empresas y conectando los resultados de investigación con oportunidades comerciales concretas.

Ese glicerol viscoso que sobra de cada litro de biodiesel podría cambiar para siempre cómo se fabrica el nylon

Producir químicos con biología, no contra la petroquímica

La lógica de la iniciativa busca ampliar su base de materias primas de la industria petroquímica. El objetivo es que la infraestructura de refinación y procesamiento existente en Jurong Island y otros polos del país pueda incorporar biomoléculas drop-in,es decir, compuestos de origen biológico que son químicamente idénticos a los derivados del petróleo y pueden integrarse en los procesos existentes sin modificar plantas ni equipos.

Los fondos se distribuirán a lo largo de cinco años mediante convocatorias dirigidas y abiertas, y se canalizarán a través del ecosistema de investigación pública del país, que incluye a A*STAR y a las universidades e institutos de educación superior agrupados bajo la denominación de Institutes of Higher Learning (IHLs).

Mitad y mitad: el mayor productor de aceite vegetal del mundo sube su mezcla de biodiesel al 50%

Cuatro ejes de investigación

Bioeconomy FI estructura su financiamiento en cuatro áreas focales que cubren distintos eslabones de la cadena de producción de bioproductos.

Desbloquear nuevas fuentes de carbono a partir de corrientes secundarias. El primer eje se enfoca en transformar residuos y subproductos agrícolas regionales —como los derivados de la palma aceitera, uno de los cultivos dominantes del sudeste asiático— y el glicerol crudo generado en la producción de biodiésel en materias primas de menor costo y mayor sostenibilidad para la industria química. El sudeste asiático genera volúmenes masivos de estos subproductos, y aprovecharlos permitiría alimentar la producción de bioquímicos sin competir por insumos alimentarios.

Ingeniería de cepas y rutas enzimáticas de nueva generación. El segundo foco apunta a diseñar microorganismos y vías enzimáticas más eficientes mediante herramientas avanzadas, incluida la inteligencia artificial, para producir nuevos químicos y materiales con mayor rendimiento, mayor velocidad y menor costo.

Optimización del bioprocesamiento y la recuperación. El tercer eje busca mejorar los procesos de producción, separación y purificación a escala industrial, incorporando monitoreo inteligente y tecnologías digitales para reducir pérdidas, bajar costos y aumentar la eficiencia productiva. Es el eslabón que suele marcar la diferencia entre un resultado prometedor en laboratorio y una operación viable en planta.

Proyectos orientados a productos específicos, agnósticos en cuanto a la ruta. La cuarta área identifica productos con relevancia comercial concreta, desde cauchos sintéticos de alta calidad hasta ingredientes cosméticos, y busca la ruta de producción más eficaz para cada uno, ya sea biológica, química o híbrida.

Singapur despliega un ambicioso plan de 37.000 millones de dólares para convertir la bioeconomía en motor de crecimiento

Un ecosistema que se refuerza

El anuncio de la Bioeconomy FI llega en un momento de aceleración del ecosistema bioecónomico singapurense. En junio de 2026, ASTAR y la National University of Singapore (NUS) inauguraron el **ASTAR SIFBI-NUS Synthetic Biology Joint Lab**, un laboratorio conjunto dedicado a cerrar la brecha entre los avances en biología sintética y su aplicación comercial. La instalación, bautizada PRIME (Platform for Research and Innovation in Metabolic Engineering), combina las capacidades del Singapore Institute of Food and Biotechnology Innovation de A*STAR con las del centro SynCTI de NUS, especializado en biología sintética aplicada.

El propio NCEB, inaugurado el mismo día que se anunció la Bioeconomy FI, funciona como una iniciativa nacional que reúne a la comunidad de investigación e innovación del país en torno a la biología de ingeniería, una disciplina que aplica principios de ingeniería al diseño y construcción de sistemas biológicos con aplicaciones industriales.

Un modelo global: la ruta de Indonesia para liderar en biocombustibles

Un mercado global en expansión

Según estimaciones citadas por el EDB, el mercado global de químicos de base biológica podría superar los 200.000 millones de dólares para 2030. Otras evaluaciones, como las del G20 y reportes sectoriales recientes, sitúan la contribución potencial de la biomanufactura en hasta 4 billones (4 trillones en nomenclatura anglosajona) de dólares anuales en la próxima década, impulsada por un desplazamiento progresivo de la producción basada en materias primas petroquímicas.

Para Singapur, la oportunidad tiene un componente estratégico particular. Su industria de energía y químicos se construyó sobre la capacidad de importar crudo, refinarlo y transformarlo en productos de alto valor para toda la región. Ampliar el abanico de materias primas que esa infraestructura puede procesar le permite reposicionarse frente a un mercado global que avanza hacia el reemplazo del carbono de origen fósil por carbono de origen biológico. Y esas materias primas están a la vuelta de la esquina.

Indonesia es el mayor productor mundial de aceite y biodiésel de palma. En julio de 2026 implementó el mandato de mezcla B50 cuya escala genera volúmenes de glicerol crudo sin precedentes. Malasia, segundo productor global de palma, aplica B20 en algunos estados y avanza hacia B30. El procesamiento de palma aceitera y la producción de biodiésel en ambos países liberan millones de toneladas de subproductos y descartes — residuos y subproductos agrícolas y glicerol— que hoy se aprovechan apenas parcialmente. Convertir esas corrientes en insumos químicos de alto valor es, precisamente, el primer eje de investigación de la Bioeconomy FI.

Los fondos comenzarán a desplegarse en los próximos meses. A*STAR coordinará las primeras convocatorias de proyectos a través de la Bioeconomy Innovation Office, con foco en resultados trasladables al mercado y en el crecimiento de startups locales capaces de escalar soluciones desde el laboratorio hasta la planta industrial.

 
BioEconomía.info
BioEconomía.infohttps://www.bioeconomia.info
El portal líder en noticias de bioeconomía en español.
 
 

Lo último

 

Imperdible

Más noticias

BioEconomia.info_logo

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad en la página 'Política de Privacidad'.