Con colorantes biodegradables a partir de la biotecnología, PILI desafía las oportunidades de la industria del teñido.
Las tintas son utilizadas principalmente en la elaboración de productos de consumo masivo tales como pinturas, tropa, tintas de impresión, papel, productos farmacéuticos y plásticos. Enormes mercados! Los procesos de teñido «convencionales» (de todas las industrias) y los ingredientes de los pigmentos colorantes están causando un gran revuelo ya que su impacto ambiental está siendo cuestionado por ser tóxicos y contaminantes.
Desde la invención de los tintes sintéticos (1856, por el químico Sir William Henry Perkin), la industria de los tintes sintéticos se ha vuelto masiva. Su producción, en los últimos años viene migrando desde hace algunos años desde occidente hacia la región de Asia occidental y el Pacífico. El motivo fundamental viene dado por las exigencias ambientales en Europa y América del Norte. Y aquí llegamos al punto: El impacto ambiental de los tintes!
Una infinidad de informes resaltan el surgimiento de nuevas era en el mercado de la industria del tinte, principalmente afectadas por las preocupaciones ambientales y que conducen a un cambio en los insumos empleados en los colorantes. Las investigaciones destacan una creciente preferencia (¿o necesidad?) de tintes naturales respetuosos con el medio ambiente (especialmente dentro del teñido textil). Entre las evoluciones de los productos, las principales compañías químicas como Archroma introdujeron hace tres años su gama de colorantes naturales Earth Colours, mientras que los colorantes reactivos Levafix y Remazol de Dystar recibieron el año pasado la certificación Cradle2Cradle Gold Level para Material Health de C2CPII.
Entre las innovaciones tecnológicas, varios informes revelan la evolución del «teñido textil bacteriano», aún cuestionándose si este será el próximo gran paso como alternativa a los tintes sintéticos. Las técnicas de teñido respetuosas con el medio ambiente y las tecnologías de teñido en seco ganan cada vez más importancia, mientras que la química verde es sin duda la que está liderando las innovaciones en el tinte y la tendencia a eliminar el cromo. Las preocupaciones sobre la contaminación del agua ponen la atención en las nuevas tecnologías con menores consumo de agua, químicos y energía. El resultado final en todo esto es claro como el agua: la industria del tinte evoluciona, teniendo el impacto ambiental como una oportunidad desafiante para innovar y crecer.
Los tintes sintéticos todavía dominan el campo, pero conocemos sus efectos nocivos para los seres humanos, los animales y el medio ambiente y lo bueno es que los consumidores se vuelven cada vez más conscientes de ello.
Los «pigmentos bacterianos», desde algunos años vienen generando interés debido a su mejor biodegradabilidad y mayor compatibilidad con el medio ambiente, y cuentan con un futuro prometedor en diversas aplicaciones. Los pigmentos bacterianos están siendo aplicados en alimentos, productos farmacéuticos, cosméticos y textiles. La extracción de los pigmentos bacterianos en estado relativamente puros y concentrados es el principal desafío tecnológico. La optimización del proceso de fermentación y los componentes del medio son la clave para producirlos de manera competitiva. La investigación se concentra en lograr la fermentación para cada pigmento bacteriano a gran escala.
El papel de las start-ups es crucial por su pasión y creen en un cambio disruptivo. En este contexto, presentamos la startup francesa PILI, nacida en 2015 . Con la misión de encontrar una alternativa a los tintes de base petroquímica, Pili se centra en la biofabricación de colorantes producidos por microorganismos, rompiendo el mito que los colorantes vegetales no son escalables, son caros y bastante dependientes de las condiciones climáticas. La tecnología patentada de Pili se basa en un proceso de extrema eficiencia mediante la fermentación de microorganismos para producir tintes que resultan amigables para el medio ambiente.
Pili firmó el año pasado un acuerdo con Toulouse White Biotechnology , para alcanzar la escala piloto del proceso de fabricación industrial para la primera biopigmentadora.
«Varios sectores industriales han estado esperando las biopigmentadoras y ahora están cooperando con nosotros, ansiosos por utilizar nuestros colores vivos, desde textiles hasta fábricas de cosméticos, con el fin de desarrollar el futuro de los colores en el que ya podemos predecir que los productos competitivos y sustentables» Declararon desde Pili.
El equipo de Pili está compuesto por científicos e ingenieros, expertos en los campos de la biología sintética, la bioproducción, la química y el diseño. Trabajan desde dos laboratorios: uno de bioingeniería de microorganismos «Toulouse White Biotechnologies» y otro en Paris «Le CNAM» de desarrollo de metodologías de extracción y prubea de biopigmentadoras.


