jueves, junio 11, 2026
 

Un paso clave hacia el nylon sostenible: dos empresas unen fuerzas para producir ácido adípico a partir de biomasa no comestible

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En un avance prometedor para la industria de los materiales sostenibles, la corporación japonesa especializada en la producción de químicos Toray Industries, Inc. y la tailandesa PTT Global Chemical Public Company Limited (GC) han firmado un memorándum de entendimiento para desarrollar tecnologías de producción masiva de ácido adípico derivado de biomasa no comestible. Este proyecto no solo apunta a reducir la dependencia de materiales fósiles, sino que también busca minimizar significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

El ácido adípico, un componente esencial para la producción de nylon-6,6 utilizado en resinas y fibras, tradicionalmente se fabrica a partir de procesos químicos basados en petróleo que generan óxido nitroso, un potente gas de efecto invernadero. Sin embargo, esta innovadora colaboración entre Toray y GC promete un cambio radical en la forma en que se producen estos materiales esenciales.

Un proceso innovador con impacto ambiental reducido

La clave del proyecto radica en la utilización de biomasa no comestible, como desechos agrícolas, para producir los compuestos base. El proceso combina la tecnología de fermentación avanzada de GC, que convierte rápidamente los azúcares derivados de la biomasa en ácido muconico, con el método de hidrogenación desarrollado por Toray para transformarlo en ácido adípico de alta pureza.

Esta innovación no solo es eficiente, sino también respetuosa con el medio ambiente, ya que elimina la generación de óxido nitroso, un subproducto común en los métodos convencionales de síntesis química.

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Producción en masa y objetivos de expansión

La alianza prevé la producción comercial de varios miles de toneladas de ácido adípico de origen biológico hacia el año 2030, tanto en Tailandia como en Japón. Si se confirma la viabilidad técnica y económica, el siguiente paso será ampliar la producción a decenas de miles de toneladas anuales, estableciendo una cadena de suministro robusta basada en recursos agrícolas locales en Tailandia.

Esta iniciativa también forma parte del Proyecto de Co-creación Orientado al Futuro del Sur Global, un programa respaldado por el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, que busca promover la infraestructura sostenible en países en desarrollo.

Nylon-6,6 ecológico: un pilar de la economía circular

El bio-ácido adípico resultante de este proceso permitirá la producción de nylon-6,6 con características idénticas a las de su contraparte derivada del petróleo, pero con una huella de carbono sustancialmente menor. Este material sostenible no solo será útil en la industria textil, sino también en sectores como el automotriz, gracias a su resistencia y versatilidad.

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Además, el uso de desechos agrícolas como materia prima fortalece los pilares de la economía circular, transformando residuos en productos de alto valor agregado y contribuyendo a una gestión más eficiente de los recursos.

Toray y GC: compromiso con la sostenibilidad

Este esfuerzo conjunto refuerza el compromiso de ambas empresas con un futuro más sostenible. Toray, líder global en investigación y desarrollo de materiales, busca que el 20% de las materias primas utilizadas en sus polímeros provengan de fuentes recicladas o renovables para 2030.

Por su parte, GC, con su experiencia en tecnologías de fermentación, ve en este proyecto una oportunidad para posicionarse como líder en soluciones bioquímicas que reduzcan la huella ambiental de las cadenas productivas.

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Transformando la industria de los materiales

El acuerdo entre Toray y GC representa un hito en el camino hacia la descarbonización de la industria química. Si logran cumplir sus ambiciosos objetivos, no solo marcarán un precedente para el sector, sino que también demostrarán que es posible combinar rentabilidad con sostenibilidad.

Este avance subraya la importancia de las colaboraciones internacionales para enfrentar los desafíos del cambio climático y fomentar la transición hacia una economía más verde y circular.

¿Podrá este innovador modelo de producción transformar la industria del nylon y establecer un estándar para otros sectores? Las respuestas llegarán en los próximos años, pero lo que es seguro es que este es un paso crucial hacia un futuro más limpio y sostenible.

 
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