En el Reino Unido, una nueva planta de digestión anaeróbica comenzará a operar en 2027 con una misión muy concreta: abastecer durante diez años a la cadena de suministro de PepsiCo UK con biometano producido localmente a partir de residuos agrícolas. Aunque pueda parecer un desarrollo más en la transición energética europea, el acuerdo firmado entre ENGIE y la filial británica de la multinacional alimentaria representa mucho más: un verdadero hito industrial para el sector de alimentos y bebidas.
Un acuerdo sin precedentes en el Reino Unido
Por primera vez en la historia del Reino Unido, una empresa del rubro alimenticio sella un Acuerdo de Compra de Biometano (BPA, por sus siglas en inglés) a largo plazo. PepsiCo, conocida globalmente por marcas como Lay’s, Quaker y Pepsi, apostó por reemplazar parte del gas fósil de su cadena de suministro por gas verde de origen renovable, mediante un contrato con ENGIE, una de las principales utilities del mundo especializada en soluciones para la transición energética.
El convenio, que se extenderá por una década, compromete a ENGIE a suministrar anualmente 60 GWh de biometano a partir de un esquema de balance de masa. La cifra, traducida al consumo doméstico, equivale al abastecimiento de gas para unas 5.000 viviendas británicas. Desde el punto de vista ambiental, esto se traduce en una reducción de más de 10.900 toneladas de emisiones de dióxido de carbono por año.
Biometano: una palanca clave para la transición
El biometano es, en esencia, metano renovable producido por la fermentación de residuos orgánicos —principalmente desechos agrícolas— a través de un proceso biológico denominado digestión anaeróbica. A diferencia de otros gases renovables como el hidrógeno, el biometano tiene la ventaja de ser molecularmente idéntico al gas natural fósil, lo que permite su inyección directa en la red de gas existente sin necesidad de modificar equipos ni procesos industriales.
Esta característica lo convierte en un aliado estratégico de corto y mediano plazo en los planes de descarbonización, ya que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en más de un 80% respecto al gas natural, según análisis de ciclo de vida. Además, su producción suele integrarse en esquemas de economía circular: el subproducto del proceso, conocido como digestato, es un fertilizante orgánico rico en nutrientes que se reintegra al suelo.
ENGIE: expansión y anclaje territorial
Actualmente, ENGIE opera cuatro plantas de digestión anaeróbica en el suroeste de Inglaterra, desde donde ya inyecta más de 210 GWh de biometano anuales en la red nacional. Pero su ambición va mucho más allá. Con una cartera de 42 sitios de producción en Europa y una capacidad combinada de 1,2 TWh al año, el grupo busca escalar su oferta de gas verde a 30 TWh para 2030.
La construcción de una nueva planta para abastecer a PepsiCo forma parte de un plan de expansión que incluye tanto desarrollos completamente nuevos como ampliaciones de instalaciones existentes. Todas sus plantas en el Reino Unido comparten una lógica común: trabajan en estrecha colaboración con comunidades locales y agricultores, a quienes se les compra materia prima residual y se les devuelve digestato como bioinsumo, cerrando el ciclo y generando ingresos rurales estables.
“ENGIE es un líder global en acuerdos de compra de energía y gas, y nuestra fortaleza reside en poder ofrecer soluciones integradas adaptadas a lo que nuestros clientes realmente necesitan”, destacó Miya Paolucci, CEO de ENGIE UK. “Estamos orgullosos de ser promotores activos del biometano y de invertir en proyectos que impulsan la transición energética”.
Una estrategia climática más amplia
Para PepsiCo UK, el acuerdo con ENGIE representa una pieza clave en su estrategia climática global, conocida como PepsiCo Positive (pep+). “Reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero sigue siendo una prioridad dentro de nuestras operaciones en el Reino Unido”, explicó Sian Hamson, gerente sénior de sustentabilidad. “El biometano, como fuente de energía baja en carbono y producida localmente, será una herramienta central en nuestra estrategia de descarbonización, y nos enorgullece asociarnos con ENGIE para llevar adelante esta iniciativa”.
El respaldo institucional no tardó en llegar. El propio ministro de Seguridad Energética y Cero Neto del Reino Unido, Lord Whitehead, celebró la inversión de 70 millones de libras como “un impulso para el crecimiento en el norte de Inglaterra” y una muestra del compromiso industrial con “una energía limpia y de origen nacional”.


