Lámparas LED de luz blanca constante iluminan el laboratorio de biología molecular. La investigadora ajusta parámetros en una interfaz digital mientras observa, en paralelo, el crecimiento lento y meticuloso de tejidos vegetales en condiciones controladas. No hay suelo, ni maquinaria agrícola, ni campo abierto. Pero lo que se decidirá en ese entorno define una parte sustantiva del futuro de la agricultura, los materiales de base biológica y los sistemas de producción derivados de plantas.
Esa escena, habitual en centros de investigación de todo el mundo, sintetiza una transformación más amplia que está ganando velocidad: la digitalización de la biología vegetal a partir de plataformas que buscan organizar, modelar y acelerar procesos que, durante décadas, dependieron casi exclusivamente del ensayo y error. En ese contexto se inscribe el lanzamiento de Pando, un entorno de trabajo basado en inteligencia artificial desarrollado por la startup Foray Bioscience, surgida del ecosistema del MIT, orientado a reconfigurar la forma en que se investiga, diseña y produce a partir de células vegetales.
La biología vegetal frente a un problema estructural de conocimiento fragmentado
Durante décadas, el desarrollo de nuevas variedades vegetales, insumos biológicos o sistemas de propagación in vitro se apoyó en una combinación de literatura científica dispersa, protocolos experimentales aislados y conocimiento tácito acumulado en laboratorios. Ese entramado de información, en muchos casos, no está estandarizado ni resulta fácilmente transferible entre instituciones.
En la práctica, esto implica que cada nuevo proyecto de cultivo celular o regeneración vegetal suele comenzar con un alto grado de incertidumbre. Variables como los medios de cultivo, los reguladores de crecimiento, las condiciones de luz y temperatura o la composición hormonal interactúan de forma compleja, y pequeñas variaciones pueden alterar por completo los resultados.
Ante ese escenario, el desarrollo de sistemas digitales capaces de ordenar ese conocimiento no solo logra mejorar la eficiencia operativa, sino también ayuda a reducir la tasa de fracaso en procesos que, en sus etapas iniciales, siguen siendo mayoritariamente experimentales.
Pando y la construcción de una infraestructura digital para la biología vegetal
La plataforma Pando fue diseñada como un entorno integrado para la gestión del conocimiento en cultivo vegetal in vitro. Su propuesta central consiste en transformar información dispersa en una base estructurada que pueda ser consultada, comparada y utilizada para diseñar nuevos experimentos con mayor precisión.
A diferencia de repositorios tradicionales o bases de datos científicas, el sistema incorpora herramientas de inteligencia artificial que permiten almacenar información, interpretarla y generar recomendaciones operativas. Esto incluye la comparación de formulaciones de medios de cultivo, el análisis de protocolos entre especies vegetales y la identificación de patrones en resultados experimentales previos.
Desde la empresa desarrolladora señalan que el objetivo no es sustituir la labor del investigador, sino ampliar su capacidad de decisión en entornos donde el número de variables posibles supera ampliamente la capacidad de exploración manual.
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De la experimentación aislada a modelos predictivos en biomanufactura vegetal
Uno de los desafíos centrales de la biología vegetal aplicada es la escala combinatoria de los sistemas experimentales. Un solo protocolo de cultivo puede involucrar decenas de variables interdependientes, lo que abre un espacio de exploración prácticamente inabarcable mediante métodos convencionales.
En ese punto se apoya la propuesta de Foray: incorporar modelos predictivos capaces de estimar probabilidades de éxito en función de datos históricos y patrones biológicos. El objetivo es desplazar progresivamente la lógica de prueba y error hacia un enfoque probabilístico, donde el sistema sugiera rutas experimentales con mayor probabilidad de éxito antes de su implementación en laboratorio.
Este enfoque se vincula directamente con el desarrollo de la biomanufactura vegetal, un campo en expansión donde células vegetales se utilizan como plataforma para producir insumos alimentarios, materiales industriales y otros bioproductos, sin depender exclusivamente de cultivos agrícolas tradicionales.
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Primeras aplicaciones en cadenas productivas emergentes
El desarrollo de estas tecnologías ya comenzó a materializarse en vínculos con actores del sector productivo. Foray ha establecido alianzas con Z’s Nutty Ridge – un vivero especializado en mejoramiento de avellanos y castaños – y West Coast Chestnut – una empresa dedicada al desarrollo y propagación de variedades comerciales de castaño –, con el objetivo de acelerar el desarrollo de nuevas variedades vegetales y optimizar la transición entre el laboratorio y la producción comercial.
En estos casos, la biología in vitro pasa a ocupar un rol estratégico dentro de la cadena de valor. La posibilidad de acortar los tiempos de desarrollo y aumentar la tasa de éxito en la regeneración de plantas impacta directamente en la disponibilidad de materiales adaptados a nuevas condiciones ambientales y demandas productivas.
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Una nueva organización del conocimiento biológico en desarrollo
El avance de este tipo de plataformas introduce también un cambio en la forma en que se organiza el conocimiento científico aplicado. La biología vegetal ha dependido históricamente de publicaciones académicas, tesis y reportes técnicos como principales vehículos de transmisión del saber.
La incorporación de sistemas digitales estructurados agrega una capa adicional: bases de conocimiento dinámicas que no solo registran información, sino que la conectan y la ponen en relación con decisiones experimentales en tiempo real.
Este tipo de infraestructura apunta a reducir la distancia entre investigación y aplicación industrial, una brecha que suele ser crítica en tecnologías biológicas, donde los tiempos de validación son largos y los costos elevados.
Un desarrollo en fase de consolidación operativa
Actualmente, Pando se encuentra disponible para uso mediante registro abierto y ya es utilizado en entornos académicos y comerciales. El sistema se aplica en tareas de diseño de protocolos, gestión de conocimiento experimental y coordinación de proyectos de cultivo in vitro, con foco en mejorar la trazabilidad de decisiones y reducir tiempos de iteración en laboratorio.
En paralelo, la empresa continúa incorporando capacidades de análisis y funciones predictivas orientadas a estimar el desempeño de protocolos antes de su ejecución, una línea de desarrollo que busca fortalecer la toma de decisiones en etapas tempranas del proceso experimental.
Más que una promesa conceptual, la evolución del sistema se apoya en su uso operativo actual: un entorno digital que ya está siendo aplicado en laboratorios reales, mientras su arquitectura continúa ampliándose para integrar más datos, más especies vegetales y mayor capacidad de modelización biológica.


