miércoles, septiembre 30, 2026
 

Brasil sale a la calle con biodiésel B20 y B25: los buses de Petrópolis son el nuevo laboratorio a cielo abierto

El Instituto Nacional de Tecnología monitorea el rendimiento de mezclas superiores a la norma actual en una flota urbana de pasajeros, en el marco de la Ley del Combustible del Futuro.

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Brasil mantiene, desde agosto de 2025, un mandato de mezcla del 15 % de biodiésel en todo el diésel comercializado en el país. Es la proporción más alta vigente a nivel nacional en la región y el resultado de una política que, en menos de dos décadas, llevó ese porcentaje del 2 % inicial al actual B15. Pero la ambición regulatoria va mucho más allá de ese porcentaje. La Ley del Combustible del Futuro (Ley 14.993), sancionada por el presidente Lula en octubre de 2024, establece un cronograma de incremento gradual —un punto porcentual por año— hasta alcanzar el 20 % en 2030, con la posibilidad de llegar al 25 % a partir de 2031. La condición que impone la propia ley para cada aumento es la viabilidad técnica demostrada mediante ensayos científicos.

Esos ensayos acaban de dar un paso concreto. La Viação Única Fácil, una empresa de transporte público de la ciudad de Petrópolis, en el estado de Río de Janeiro, recibió 20 mil litros de combustible,10 mil de B20 y 10 mil de B25, para abastecer buses que circularán bajo la supervisión del Instituto Nacional de Tecnología (INT), una unidad de investigación con más de un siglo de trayectoria vinculada al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI). El INT, con sede en Río de Janeiro, fue el mismo organismo que en la década de 1920 realizó las primeras pruebas de alcohol como combustible en automóviles y brindó soporte tecnológico al programa Proálcool que convirtió a Brasil en potencia global en bioetanol.

Qué miden las pruebas de campo con B20 y B25

Las siglas indican directamente la composición de la mezcla. El B20 contiene un 20 % de biodiésel y un 80 % de diésel de origen fósil. El B25 eleva la participación del biocombustible al 25 %. Los estudios buscan verificar si esos niveles superiores pueden utilizarse sin comprometer el funcionamiento de los vehículos.

Con los buses ya abastecidos, los investigadores del INT monitorearán el comportamiento de las mezclas durante la operación diaria en las rutas serranas de Petrópolis. Los parámetros bajo análisis incluyen consumo de combustible, potencia del motor, desempeño general de los vehículos y eficiencia y vida útil de los filtros de combustible. El seguimiento en condiciones reales de circulación, con pendientes, frenadas, arranques y variaciones de carga propias del transporte de pasajeros, aporta información que ningún banco de ensayo de laboratorio puede replicar por completo.

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Preparación rigurosa antes del primer litro

Antes de cargar los primeros tanques, el INT desplegó un protocolo de preparación para evitar que residuos de combustibles anteriores contaminaran los resultados. Se limpiaron los tanques de almacenamiento de la empresa de transporte y se reemplazaron todos los elementos filtrantes, de modo que las nuevas mezclas ingresaran a los motores sin interferencia de impurezas acumuladas.

Las mezclas B20 y B25 fueron preparadas por Vibra, la distribuidora que opera bajo licencia de la marca Petrobras en su red de estaciones de servicio. La empresa asumió la responsabilidad del suministro junto al Ministerio de Minas y Energía (MME), que coordina la dimensión regulatoria del programa.

Las pruebas de laboratorio avanzan en paralelo

La validación no se limita solo a la calle. En su sede de Río de Janeiro, el INT recibió muestras de B15 y B20 destinadas a ensayos físico-químicos de compatibilidad de materiales. En esta etapa, los investigadores evalúan cómo los combustibles interactúan con piezas y componentes automotrices que permanecen en contacto directo con la mezcla: sellos, juntas, conductos, inyectores. El objetivo es identificar posibles alteraciones, como hinchamiento, degradación o corrosión, que podrían manifestarse solo tras una exposición prolongada a mezclas con mayor contenido biológico.

Por un lado, los ensayos de laboratorio permitirán observar en condiciones controladas la interacción entre combustible y materiales, mientras que el acompañamiento de los buses registrará cómo se comportan esas mismas mezclas en el uso cotidiano de una flota operativa. Juntas, ambas líneas de trabajo ofrecen un panorama técnico robusto.

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El marco institucional detrás del programa

Las pruebas de Petrópolis integran el Plano de Avaliação da Viabilidade Técnica, el plan oficial de evaluación creado por la Portaria Normativa 133 del MME. El programa fue estructurado por el MCTI y el MME, y su coordinación técnica recae en el Centro de Pesquisas e Análises Tecnológicas de la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP), el organismo regulador del sector.

El plan se organiza en dos fases. La primera evalúa el comportamiento del combustible y la respuesta de los motores en el rango entre B15 y B20. La segunda, condicionada a la aprobación técnica de la etapa anterior, se enfoca en la transición del B20 al B25. El protocolo exige que los ensayos contemplen muestras de distintas rutas tecnológicas y materias primas, con énfasis en aceite de soja y sebo bovino, las dos fuentes principales del biodiésel brasileño, que presentan propiedades diferentes en velocidad de oxidación y punto de obstrucción de filtros bajo condiciones térmicas severas.

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Brasil ya tiene la capacidad instalada

Según la AliançaBiodiesel, conformada por la Asociación de Productores de Biocombustibles (Aprobio) y la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (Abiove), el sector brasileño ya cuenta con capacidad instalada para abastecer una mezcla de hasta el 21,6 %. La industria ha invertido con la expectativa de que el mandato suba al B16 durante 2026, un paso que estaba previsto para marzo pero que debió postergarse hasta completar los estudios técnicos, y continúe su progresión anual.

Jerônimo Goergen, presidente de Aprobio, sostuvo que el inicio de las pruebas abre camino para consolidar el avance hacia el B16 durante este año y, en una segunda etapa, hacia el B20. Daniel Amaral, director de economía y asuntos regulatorios de Abiove, coincidió en que los resultados podrían habilitar un escenario favorable para todo el sector.

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Los resultados de estas pruebas alimentarán directamente las decisiones del Consejo Nacional de Política Energética (CNPE), el órgano que define los porcentajes de mezcla obligatoria. Cada punto porcentual de aumento representa, según estimaciones de la consultora StoneX, un incremento de aproximadamente un millón de toneladas en la demanda de aceite de soja y un consumo adicional de biodiésel que rondaría los 11 millones de metros cúbicos anuales en caso de alcanzar el B16.

 
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