Pocas empresas están tan bien posicionadas como Archer-Daniels-Midland (ADM) para capitalizar la vertiginosa escalada que está teniendo el mercado global de biocombustibles. La multinacional surgida en Illinois, EE.UU., mueve el 5% de los productos agrícolas del mundo con una red de más de 320 instalaciones de procesamiento y presencia en 200 países. ADM transforma maíz, soja, trigo, cacao y otras materias primas en alimentos, ingredientes, biocombustibles y productos de nutrición animal y humana.
Durante la Barclays Global Consumer Staples Conference, celebrada el 9 de septiembre en Boston, Massachusetts, la compañía dejó en claro que los biocombustibles se convirtieron en el principal motor de sus resultados y de su estrategia de inversión. Monish Patolawala, director financiero y vicepresidente ejecutivo de ADM, describió un entorno que calificó como “tremendamente fuerte” tanto para el negocio de biocombustibles dentro de la división de Servicios Agrícolas y Oleaginosas como para el etanol, que forma parte de la división de Soluciones de Carbohidratos.
Márgenes en alza y proyecciones corregidas al alza
Patolawala citó los del segundo trimestre de 2026, publicados a principios de agosto, para mostrar que la ganancia operativa de la división de Servicios Agrícolas y Oleaginosas creció un 129 %, alcanzando los 867 millones de dólares frente a los 379 millones del mismo período del año anterior. Según la compañía, la expansión de márgenes se apoyó en las obligaciones de volúmenes renovables vigentes en Estados Unidos y en la escalada de los precios energéticos a nivel global.
En la división de Soluciones de Carbohidratos, donde se concentra la producción de etanol, la ganancia operativa subió un 22 %, pasando de 337 a 411 millones de dólares. ADM atribuyó la mejora a los “robustos márgenes del etanol en América del Norte, incluyendo incentivos de política pública”.
Con esos resultados, la empresa elevó por segunda vez en el año sus proyecciones de ganancias. “Basándonos en lo acumulado hasta la fecha y en cómo vemos el entorno hacia adelante, aumentamos la guía de ganancias nuevamente”, señaló Patolawala.
Más crushing de oleaginosas: 700.000 toneladas adicionales
La confianza de ADM en la demanda de biocombustibles se traduce en inversiones concretas. La compañía anunció la expansión de la capacidad de crushing de oleaginosas en cuatro proyectos que entrarán en operación entre 2028 y 2029, sumando 700.000 toneladas de capacidad de procesamiento. El crushing —el prensado y extracción de aceite de semillas oleaginosas como la soja— es la etapa industrial que abastece de materia prima a las plantas productoras de biodiésel renovable (HVO) y de combustible sostenible de aviación (SAF), dos mercados en franca expansión a nivel global.
En paralelo, ADM presentó en junio un plan de modernización de instalaciones clave en Decatur, Illinois, donde opera uno de los mayores complejos integrados de procesamiento agrícola del mundo, dedicado a la transformación de maíz y soja en ingredientes, combustibles y productos nutricionales.
Desembotellar en lugar de construir desde cero
La estrategia de ADM para capturar la demanda creciente no pasa por levantar plantas nuevas. Patolawala explicó que la compañía revisó toda su base de activos y encontró diez instalaciones donde, con inversiones disciplinadas y un enfoque por etapas, puede eliminar cuellos de botella operativos —lo que en la jerga industrial se conoce como debottlenecking— y generar capacidad adicional sin los costos ni los plazos de un proyecto greenfield.
Las primeras cuatro plantas identificadas para este proceso son Frankfort (Indiana), Deerfield (Missouri), Lincoln (Nebraska) y Spiritwood (Dakota del Sur). Las mejoras permitirán procesar 25 millones de bushels adicionales de soja (unos 680.000 toneladas), aprovechando la infraestructura ya existente con un retorno sobre el capital invertido significativamente más favorable que el de una construcción nueva.
“Tenés una planta existente, es mucho más barato que levantar una nueva, y conseguís mayor volumen con costos más bajos”, resumió Patolawala. El enfoque no se limita al crushing de soja. Según el ejecutivo, oportunidades similares de desembotellamiento existen en la cadena de etanol y en operaciones fuera de Estados Unidos.
Un posicionamiento global para capturar valor
Patolawala subrayó que la compañía cuenta con la base de activos global, el talento especializado y la posición de caja necesarios para “jugar a la ofensiva” en un entorno que describió como constructivo y sostenido. Las obligaciones regulatorias de mezcla de combustibles renovables en Estados Unidos, combinadas con precios del petróleo que se mantienen elevados, configuran un escenario donde cada tonelada adicional de crushing y cada galón de etanol extra encuentran demanda.
“Estamos construidos para la complejidad”, afirmó Patolawala. “Cuando hay oportunidades en el mercado, las vamos a aprovechar.”
La apuesta de ADM refleja una tendencia más amplia en la agroindustria global. Las grandes procesadoras de oleaginosas y granos están redirigiendo inversiones de capital hacia líneas de negocio vinculadas a la descarbonización del transporte, donde la demanda regulatoria y los incentivos fiscales garantizan una tracción que los mercados tradicionales de alimentos y piensos, sujetos a ciclos más volátiles, no siempre ofrecen. En ese tablero, la compañía de Chicago parece decidida a moverse rápido y con bajo riesgo, exprimiendo primero lo que ya tiene antes de salir a construir.


