El 28 de enero es un día que el calendario internacional señala para hacer una pausa, mirar al cielo —cada vez más caliente— y preguntarse cuánto más podemos tensar el equilibrio climático. Instituido por la Organización de las Naciones Unidas como el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂, esta fecha invita a gobiernos, empresas y ciudadanos a reflexionar sobre el impacto de sus decisiones en el calentamiento global. Pero hay quienes no solo reflexionan: actúan. Y este año, en la Argentina, ese protagonismo lo asumió Mastellone Hnos.
La mayor empresa láctea del país eligió esta jornada para anunciar una noticia sin precedentes en su sector: logró la verificación oficial de su huella de carbono bajo la norma internacional ISO 14064-1, un estándar riguroso que garantiza la trazabilidad y precisión en la medición de emisiones de gases de efecto invernadero. Con ese reconocimiento, otorgado por el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), Mastellone se convirtió en la primera firma del rubro en alcanzar este hito. Y no solo eso: la compañía también confirmó que, en 2025, logró reducir un 8,9% sus emisiones totales en comparación con su año base, 2019.
De la medición al recorte: una estrategia climática de largo plazo
Este resultado no cayó del cielo. El proceso comenzó en 2018, cuando Mastellone decidió medir por primera vez su huella de carbono y estableció 2019 como año base para trazar su camino de reducción. Desde entonces, una combinación de inversiones, rediseño de procesos y trabajo interdisciplinario permitió materializar esa transformación ambiental.
La reducción del 8,9% se apoya en múltiples frentes. Uno de los más contundentes es el cambio en la matriz energética. En 2025, el 77,1% de la energía eléctrica consumida por la compañía provino de fuentes renovables, gracias a contratos con proveedores como EAS, MSU Energy y Pampa Energía. Ese solo movimiento evitó la emisión de 30.424 toneladas de CO₂ equivalente.
Packaging, residuos y agua: donde menos se ve, también se reduce
Más allá de lo energético, Mastellone redobló sus esfuerzos en áreas menos visibles pero igualmente significativas. Su Plan de Packaging Sustentable incluyó el lanzamiento de envases encartonados para productos emblemáticos como Finlandia y dulce de leche, lo que redujo el uso de plástico virgen e impulsó materiales reciclables. Además, junto con la empresa Dow, desarrolló un nuevo film termocontraíble con un 20% de plástico reciclado postconsumo (PCR) para envolver botellas de leche.
En términos de residuos, la empresa mantuvo durante 2025 el objetivo de “Enterramiento Cero” en su Complejo Industrial Pascual Mastellone, logrando una tasa de reciclabilidad del 88,8%, que significó evitar 4,5 toneladas de CO₂ equivalente. En paralelo, aumentó el volumen de agua reciclada hasta alcanzar los 1.156.905 metros cúbicos, con una reducción asociada de 155 toneladas de emisiones.
Otras medidas incluyeron la optimización del transporte, con menos kilómetros recorridos por los camiones de recolección de leche, y la mejora en el tratamiento de efluentes industriales.
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Un comité, múltiples áreas, un solo objetivo
Lo que hace robusta a esta estrategia no es solo la diversidad de acciones, sino la arquitectura institucional detrás. Mastellone conformó un Comité de Cambio Climático compuesto por las áreas de Sustentabilidad, Sistemas de Gestión, Medio Ambiente, Higiene y Protección Industrial (MAHPI) y Desarrollo de Proyectos Técnicos. Desde allí se diseñan y coordinan los proyectos ambientales, asegurando una mirada transversal que atraviesa toda la operación.
Este enfoque colaborativo fue clave para alcanzar la certificación ISO, que no se limita a validar datos, sino que exige un sistema de gestión integral de emisiones, con metas claras y seguimiento sistemático.
Más que una empresa, un ejemplo
La decisión de hacer público este avance en el Día Mundial por la Reducción de Emisiones no es casual. Es una declaración de principios. En un contexto donde muchas compañías aún dudan si hablar de cambio climático o no, Mastellone eligió vincular su nombre con una agenda que ya no admite excusas.
La huella de carbono dejó de ser un concepto abstracto. Hoy es una medida concreta del compromiso de una organización con el futuro. Y aunque el camino hacia la carbono neutralidad es largo, el mensaje de este 28 de enero fue claro: en la Argentina, hay actores industriales que ya están caminando en esa dirección. Mastellone no solo midió su impacto. Lo redujo. Y lo mostró. Porque cuando el planeta lo exige, el silencio contamina.


