viernes, febrero 27, 2026
 

Eni acelera su giro hacia los biocombustibles con la reconversión de su cuarta refinería en Europa

La petrolera italiana transforma una histórica refinería fósil para producir HVO y SAF con inversión aprobada y cronograma definido hacia 2028.

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Las torres, los hornos y la maraña de cañerías de la refinería de Sannazzaro de’ Burgondi —provincia de Pavía, en Lombardía— llevan décadas marcando el pulso industrial del norte de Italia. Es una de esas plantas que, por tamaño y trayectoria, funcionan como un emblema de la Europa fósil: acero, vapor y un ritmo de producción que rara vez se detiene. Ahora, esa misma instalación se encamina a convertirse en la cuarta refinería que Eni reconvierte en biorefinería en de Europa.

Por eso el contraste pega fuerte visto desde Argentina. Mientras el debate regulatorio sobre los biocombustibles continúa abierto y el Gobierno y la conducción de YPF se pasean por medios y escenarios usando el nombre de Eni para sostener promesas de inversiones “gigantes” en Vaca Muerta, en Europa la empresa acaba de firmar con otra tinta: aprobó una decisión final de inversión para producir biocombustibles en Sannazzaro de’ Burgondi.

En la jerga corporativa se llama FID, Final Investment Decision. Traducido sin vueltas: es el momento en que se habilita el desembolso de capital y el proyecto pasa de la carpeta al terreno, con obra, compras y contratos.

Qué decidió Eni en Sannazzaro

La decisión contempla reconvertir determinadas unidades de Sannazzaro para sumar una nueva biorefinería con capacidad de 550.000 toneladas por año. El cronograma apunta a completar el proyecto hacia 2028 y, desde el inicio, la planta fue diseñada con flexibilidad: podrá producir tanto HVO como SAF-biojet, el combustible sostenible para aviación que Europa impulsa con regulaciones cada vez más exigentes.

Esa flexibilidad no es un detalle menor. En la práctica, le permite a Eni mover el volante entre dos mercados distintos según precios, demanda y mandatos regulatorios, sin tener que rediseñar la planta cada vez que cambia el tablero.

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Qué cambia dentro de la refinería

El corazón de la transformación está en una pieza concreta: la conversión de la unidad de hidrocracking HDC2 mediante la tecnología Ecofining™. El proceso está diseñado para procesar materias primas renovables —aceites vegetales, grasas animales, residuos y desechos orgánicos— y convertirlas en combustibles hidrotratados. En términos simples, la refinería incorpora una vía industrial para transformar corrientes que no son crudo en biocombustibles compatibles con la infraestructura actual.

Para que eso funcione a escala industrial, el proyecto suma una segunda pieza clave: una unidad de pretratamiento dedicada a residuos y subproductos, principales materias primas que utiliza Enilive, la división de biocombustibles de Eni. Esa etapa limpia y acondiciona insumos heterogéneos antes de su ingreso al proceso principal.

El hidrógeno requerido se abastecerá desde plantas ya existentes en el complejo. Esa integración acelera la puesta en marcha y evita construir desde cero un suministro crítico. Además, se adaptará la infraestructura de soporte —logística incluida— y las conexiones con aeropuertos en Lombardía, un punto sensible cuando el producto es SAF y el destino natural está en la cadena aeroportuaria.

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Sannazzaro no es un caso aislado

Esta inversión no surge de la nada: es la cuarta reconversión dentro del recorrido que Eni viene construyendo en biorefinación, es decir, transformar refinerías de petróleo en plantas capaces de producir combustibles a partir de materias primas renovables.

La secuencia tiene nombres propios. El primer paso fue Porto Marghera, en Venecia, donde Eni puso en marcha su primera biorefinería y abrió el camino del HVO. El segundo llegó en Gela, en Sicilia, otra reconversión que confirmó que el modelo no era un piloto sino una operación industrial. El tercer capítulo es Priolo, también en Sicilia: un proyecto anunciado y ya en preparación, aunque todavía en una etapa anterior a la obra plena. Y el cuarto es Sannazzaro, que ahora avanza con una decisión final de inversión ya aprobada y un calendario definido.

Priolo, el otro proyecto en paralelo

El movimiento en Sannazzaro se complementa con ese tercer proyecto: la biorefinería de Priolo. Allí ya avanzan actividades preparatorias, a la espera de la adjudicación de los contratos de provisión y construcción para las nuevas unidades. La capacidad prevista es de 500.000 toneladas por año y, al igual que Sannazzaro, la planta está pensada para alternar entre HVO diésel y SAF según la dinámica del mercado.

Priolo, además, se inserta en un proceso industrial específico dentro del grupo Eni. El proyecto forma parte del plan de transformación del negocio de química básica que Eni opera a través de Versalis, su empresa petroquímica. La nueva biorefinería se construirá dentro del sitio existente, en el espacio que deja una planta de craqueo —una instalación que “rompe” moléculas para producir insumos petroquímicos— que dejó de operar el año pasado y hoy se encuentran en proceso de desmantelamiento. Dicho de manera directa: donde antes se fabricaban materias primas para la petroquímica, Eni prepara una línea de biocombustibles avanzados.

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Dónde se ve el capital, sin relato

Si se mira el conjunto, la secuencia es clara: Venecia, Gela, Priolo y ahora Sannazzaro. No se trata de anuncios aislados sino de una línea industrial que se repite en distintos complejos. Cada paso implica adaptar activos existentes, reconvertir unidades críticas y asegurar abastecimiento de materias primas renovables a escala.

A través de Enilive, Eni ya es el segundo mayor productor de biocombustibles hidrotratados en Europa, tanto HVO como biojet (SAF). Y no está hablando en abstracto: el plan industrial apunta a escalar su capacidad de biorefinación desde el nivel actual de 1,65 millones de toneladas anuales a más de 3 millones hacia 2028 y a más de 5 millones hacia 2030, con la posibilidad de producir hasta 2 millones de toneladas de SAF para 2030.

Estado actual y próximos pasos verificables

Con la decisión final de inversión ya aprobada, Sannazzaro entra en fase ejecutiva: ingeniería de detalle, compras, contratos y trabajos de conversión sobre la HDC2, más la construcción de la unidad de pretratamiento y la adecuación logística asociada al SAF. El horizonte declarado sigue siendo 2028, y ese plazo ahora está atado a cronograma de obra, no a titulares.

En Priolo, el paso inmediato es completar la etapa preparatoria y avanzar hacia la adjudicación de los contratos de provisión y construcción para las nuevas unidades. En otras palabras: un proyecto ya activó capital y obra; el otro está alineando el terreno para hacerlo. Esa es, hoy, la foto concreta del avance de Eni en biorefinerías en Europa.

 
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