Desde hace más de dos décadas, Profertil hace posible que lo fósil se convierta en vida. En su planta de Ingeniero White convierte gas natural en urea granulada —el fertilizante nitrogenado que sostiene los rendimientos del trigo, el maíz y la cebada de buena parte del país. Esta semana, la compañía dio un paso más en su estrategia de financiamiento: colocó US$ 70 millones en el mercado local de capitales y recibió, a cambio, una señal clara de confianza del sector financiero.
La operación, instrumentada como Obligaciones Negociables Clase III —títulos de deuda corporativa que las empresas emiten para captar fondos directamente del mercado, sin intermediación bancaria directa—, despertó un interés que superó ampliamente las expectativas. Las ofertas de inversores llegaron a US$ 99.569.211, casi 30 millones más que el monto finalmente adjudicado. Esa sobredemanda le permitió a Profertil cerrar en condiciones favorables: plazo de 42 meses, formato dólar MEP y una tasa nominal anual del 5,75%.
«Esta emisión representa un nuevo paso en nuestra estrategia de financiamiento y refleja la confianza del mercado en la solidez operativa y financiera de Profertil», señalaron desde la compañía. La operación contó con las máximas calificaciones crediticias otorgadas por FIX SCR —una de las principales calificadoras de riesgo del mercado local— y con la participación de 11 entidades bancarias y financieras.
Urea local para una agricultura que no puede parar
Profertil es la única empresa que produce urea granulada en Argentina. La planta de Ingeniero White produce anualmente más de 1.320.000 toneladas de urea y 790.000 toneladas de amoníaco, insumos que abastecen tanto al mercado interno como a compradores del exterior.
Los fondos captados en esta emisión se destinarán a capital de trabajo, contratación de transporte de gas y mantenimiento operativo, según informó la compañía.
Un nuevo capítulo accionario como telón de fondo
La emisión llega en un momento de reconfiguración para la compañía. A fines del año pasado, Profertil cambió de manos: YPF y la canadiense Nutrien cedieron su participación a dos actores con fuerte anclaje en el agro argentino. Hoy, el 90% de la empresa pertenece a Adecoagro, compañía agroindustrial con operaciones en Argentina, Brasil y Uruguay que integra producción agrícola, industria y generación de energía renovable. El 10% restante quedó en manos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), cooperativa de segundo grado que representa a 134 cooperativas primarias en todo el país y es uno de los actores más relevantes en la comercialización de granos e insumos agropecuarios.


