El sector de la construcción es responsable de cerca del 40 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Cemento, acero, energía: el modelo convencional de edificar y habitar arrastra una huella ambiental que crece al ritmo de la urbanización mundial. Frente a esa realidad, desde hace más de cinco décadas un arquitecto estadounidense insiste en demostrar que otra forma de construir es posible —y que, lejos de ser un experimento marginal, ya funciona en más de 40 países.
Se llama Michael Reynolds. En los años setenta, en el desierto de Nuevo México, comenzó a levantar viviendas con neumáticos rellenos de tierra, latas de aluminio y botellas de vidrio. Lo que parecía una excentricidad contracultural se convirtió con el tiempo en un sistema constructivo riguroso, replicable y cada vez más demandado: las Earthships. Hoy existen alrededor de 3.000 construcciones de este tipo distribuidas en todos los continentes, desde comunidades rurales hasta escuelas públicas.
Ahora, ese conocimiento —históricamente accesible solo en inglés y a través de talleres presenciales en Estados Unidos— dará un salto: la Earthship Biotecture Academy, la institución fundada por Reynolds, se alió con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Argentina y la organización educativa Aula Abierta para lanzar la primera Diplomatura Universitaria en Diseño y Construcción de Earthships íntegramente en español. La cursada comenzará el 28 de septiembre de 2026, tendrá una duración de seis meses y será 100 % virtual, con acceso posterior a instancias prácticas presenciales en América Latina y Estados Unidos.
Seis problemas, un edificio
El método Earthship es un sistema integral de diseño bioclimático que busca resolver, desde la propia arquitectura del edificio, seis necesidades básicas que Reynolds identificó como universales: abrigo confortable sin combustibles fósiles, electricidad, agua, alimento, tratamiento de aguas residuales y reutilización de residuos sólidos.
“Hemos estado en todo el mundo y notamos que hay seis puntos que la gente necesita, sea en países desarrollados o no“, explica Reynolds. La clave está en la autonomía: cada Earthship está diseñada para generar su propia energía mediante paneles solares y aerogeneradores, captar agua de lluvia y filtrarla para consumo, climatizar los ambientes de forma pasiva —aprovechando la masa térmica de los muros de neumáticos y la orientación solar del diseño— y tratar sus aguas residuales con sistemas biológicos internos que, además, alimentan invernaderos integrados a la vivienda.
El resultado, según Reynolds, es contundente: “Tenemos un edificio con una factura de servicios anual garantizada de menos de 100 dólares —energía, agua y saneamiento—. Eso habla de la economía del edificio, pero más que eso, del impacto liviano que tiene sobre el planeta“.
Argentina, terreno de prueba y ahora de formación
La relación entre el método Earthship y Argentina viene de largo tiempo. Reynolds construyó personalmente en el país en tres oportunidades. En 2014, levantó en Ushuaia la primera Earthship de América Latina, un hito que quedó registrado en un documental protagonizado por la actriz y cantante Elena Roger. Un año después, en 2015, repitió la experiencia en El Bolsón. Y en 2018, el proyecto más ambicioso: la construcción en Mar Chiquita de la primera escuela pública sustentable del país, una demostración de que el método no se limita a viviendas particulares, sino que puede aplicarse a edificios institucionales y comunitarios.
Esos antecedentes posicionaron a Argentina como un polo de referencia regional en construcción sustentable y allanaron el camino para la alianza académica con la UTN, una de las universidades públicas con mayor presencia territorial del país, con sedes en todas las provincias.
Qué enseñará la diplomatura Earthship
La diplomatura está dirigida a arquitectos, ingenieros, diseñadores, especialistas ambientales, educadores, integrantes de comunidades sustentables y también a personas interesadas en la autoconstrucción y la vida autónoma. El programa —desarrollado con participación directa de docentes internacionales de la Earthship Academy— abarcará cinco ejes: diseño bioclimático y autonomía energética; sistemas de captación de agua y tratamiento de aguas residuales; integración de energías renovables a proyectos constructivos; retrofit sustentable, es decir, la adaptación de edificios existentes con criterios Earthship; y gestión de proyectos habitacionales, comunitarios e institucionales bajo esta metodología.
Al completar la cursada, los participantes obtendrán una certificación universitaria triple, emitida por la UTN, la Earthship Biotecture Academy y Aula Abierta. Es el único programa acreditado sobre Earthship en idioma español y podrá cursarse desde cualquier país hispanohablante.
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Construcción sustentable: más que una tendencia
El interés por modelos de vivienda autosuficientes no responde solo a una moda ambiental. En toda la región hispanohablante —Argentina, México, Colombia, Chile, Uruguay, España— existen comunidades activas de permacultura, ecoaldeas y bioconstrucción que buscan respuestas concretas a problemas reales: autonomía energética e hídrica, reducción de la dependencia de infraestructuras centralizadas y modelos de habitar que sean económica y ambientalmente sostenibles.
Los principios Earthship conectan con esa búsqueda. Proponen usar materiales naturales y reciclables, aprovechar al máximo el potencial del entorno donde se construye y hacerlo con el menor impacto posible. El objetivo no es prescindir de la tecnología, sino integrarla de un modo que devuelva al habitante el control sobre los recursos básicos de su vida cotidiana.
“Si no cuida de las personas que la habitan, no es arquitectura“, sostiene Reynolds. Con la llegada de esta diplomatura al mundo hispanohablante, esa definición deja de ser una frase inspiradora para convertirse en un programa de estudio con respaldo académico, proyección regional y, sobre todo, aplicación concreta.


