lunes, octubre 26, 2026
 

De cultivo alternativo a fenómeno productivo: el boom de la siembra de canola en el sur de Brasil

Brasil celebró por primera vez la apertura nacional de la cosecha de canola y carinata. La oleaginosa alcanzó 353.000 hectáreas en el principal estado productor, impulsada por la demanda de biodiésel y el interés de la industria en diversificar materias primas.

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Rio Grande do Sul es el estado más austral de Brasil y uno de los motores agrícolas del país. Cada verano siembra casi siete millones de hectáreas con soja, y cada otoño, cuando se levanta esa cosecha, enfrenta el mismo dilema: qué hacer con los lotes vacíos durante el invierno. El trigo fue durante décadas la respuesta casi excluyente. Funciona pero la repetición de gramíneas campaña tras campaña degrada los suelos y multiplica las enfermedades fúngicas. Los agrónomos gaúchos llevan años pidiendo diversificación invernal. El mercado, hasta hace poco, no ofrecía demasiadas alternativas rentables.

Al mismo tiempo, la industria brasileña de biodiésel arrastra una dependencia casi total de la soja como materia prima. Brasil mezcla hoy un 15 % de biodiésel en todo el gasoil que se vende en el país, y el mandato avanza hacia el 20 % para 2030. Cada punto porcentual de aumento representa millones de litros adicionales de aceite vegetal que las biorrefinerías necesitan conseguir. La soja lo puede abastecer, pero con un rendimiento aceitero limitado: menos del 20 % de su grano es aceite. La industria necesita más fuentes, y las necesita sobre todo en los meses de invierno, cuando la oferta de poroto de la zafra anterior empieza a escasear.

Esas dos demandas insatisfechas —la del campo, que necesitaba un cultivo invernal rentable más allá del trigo, y la de la industria, que necesitaba diversificar su abastecimiento de aceite— encontraron un mismo punto de encuentro en una oleaginosa que el sur brasileño conocía apenas de nombre. La canola, una oleaginosa producto del mejoramiento genético canadiense a partir de variedades de colza. Concentra alrededor de un 43 % de aceite en su grano, más del doble que la soja. Se siembra en invierno, se cosecha antes de la siembra de soja y maíz, funciona en rotación como alternativa al trigo y deja el lote más limpio para la campaña siguiente. Tenía todo para crecer. Solo faltaba quien compre el grano en la región.

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353.000 hectáreas donde hace tres años había 77.000

Ese comprador apareció, y lo que siguió fue una expansión que casi nadie vio venir. Según Emater/RS —la Empresa Estadual de Asistencia Técnica y Extensión Rural— y Ascar —la Asociación Sureña de Crédito y Asistencia Rural—, la superficie con canola en Rio Grande do Sul pasó de 174.394 hectáreas en 2025 a 353.397 en 2026. Un salto del 103 % en doce meses. La producción estimada supera las 571.000 toneladas.

Para medir la velocidad del proceso conviene tomar un poco más de distancia. En 2024, la canola cubría unas 77.000 hectáreas en todo Brasil. En tres campañas, la superficie se multiplicó por más de cuatro. Rio Grande do Sul concentra alrededor del 90 % de todo lo que se siembra en el país.

3tentos, la empresa que construyó el mercado

3tentos es una agroindustrial familiar fundada en 1995 en Santa Bárbara do Sul que hoy cotiza en la B3, la bolsa de São Paulo. En 2025 invirtió 60 millones de reales para adaptar su planta de crushing de soja en Ijuí al procesamiento de canola, y a fin de ese año ya estaba operando con la oleaginosa. La unidad venía fabricando biodiésel con soja, pero sumar la canola le permitió diversificar materia prima y mantener la fábrica activa en los meses en que la disponibilidad de poroto cae.

Pero la inversión industrial no asegura la provisión de granos. Mucho menos, de un cultivo que los productores de la región apenas conocen. Para lograr la oferta, 3tentos armó un programa de barter —el productor recibe semilla e insumos y paga con grano después de la cosecha— y desplegó 168 agrónomos en el territorio para acompañar a productores que nunca habían manejado el cultivo. En una región donde la canola era casi una desconocida, ese acompañamiento técnico más la garantía de compra aceleraron la adopción de un modo que la sola señal de precio difícilmente habría logrado. El productor sabía que si sembraba, tenía asistencia y tenía mercado. Eso cambia la ecuación de riesgo por completo.

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La primera apertura nacional de cosecha

El 13 de octubre, Ijuí fue sede de la primera Apertura Nacional de la Cosecha de Canola y Carinata. El acto se organizó en la Casa da 3tentos, dentro de la ExpoFest Ijuí 2026, y reunió a productores, industriales, dirigentes sectoriales y autoridades del estado.

Jerônimo Goergen, presidente de APROBIO (la Asociación de Productores de Biocombustibles de Brasil) y de ACEBRA (la Asociación de Empresas Cerealistas de Brasil), insistió en que el salto de superficie es solo una parte del trabajo. “La previsibilidad es fundamental para el agronegocio. Es importante consolidar la producción de materia prima, pero también conectarla desde el inicio con las empresas cerealistas y las productoras de biocombustibles. No veo otro escenario para generar ingresos efectivos en el campo”, afirmó. Y agregó una frase que resume bien la lógica de la oleaginosa: “La canola es uno de los productos que en Brasil nos permiten alimento y energía, no alimento o energía”. La fracción que va a biodiésel y la que va a nutrición animal son distintas y salen del mismo proceso.

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La carinata, la otra oleaginosa del invierno gaúcho

El evento en Ijuí también incluyó a la carinata (Brassica carinata), una oleaginosa emparentada con la canola pero con un destino industrial completamente distinto. Su aceite no es comestible y se usa para fabricar SAF, el combustible sostenible de aviación que la industria aérea necesita para cumplir sus compromisos de reducción de emisiones. En Rio Grande do Sul se sembraron 12.365 hectáreas de carinata en 2026, todavía una fracción menor, pero el sector proyecta llegar a cien mil el año que viene. Toda la producción se exporta a Europa, donde se transforma en bioqueroseno.

Nueva cámara sectorial para la cadena

El secretario de Agricultura de Rio Grande do Sul, Márcio Madalena, anunció durante el acto la creación de la Cámara Sectorial de la Cadena Productiva de Oleaginosas y Biodiésel, un espacio donde el gobierno estadual y el sector productivo van a planificar juntos el desarrollo de esta cadena.

Vantuir Scarantti, presidente de Abrascanola (la Asociación Brasileña de Productores de Canola), planteó que para sostener el ritmo hace falta seguir fortaleciendo cada eslabón, desde la provisión de semillas adaptadas a las condiciones locales hasta la capacidad de procesamiento industrial. La superficie se duplicó en un año. El desafío ahora es que la infraestructura y la logística no se queden atrás.

 
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