América Latina concentra alrededor del 40 % de la biodiversidad del planeta, alberga un tercio de las reservas de agua dulce disponibles y mantiene amplias superficies de bosques, pastizales y tierras agrícolas productivas. Esa dotación de recursos biológicos convierte a la región en un terreno fértil para desarrollar modelos de producción sostenible que agreguen valor a la biomasa y reduzcan al mismo tiempo los residuos y la contaminación. Traducir ese potencial en actividad económica concreta, sin embargo, sigue tropezando con barreras conocidas: cadenas productivas fragmentadas, debilidad institucional, falta de financiamiento y dificultades para articular a los múltiples actores que intervienen en cada territorio.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) —el organismo de Naciones Unidas encargado de promover el desarrollo económico y social en la región— viene construyendo desde hace años una plataforma de trabajo que busca conectar a clústeres, cooperativas, cámaras empresariales y otras formas de asociatividad productiva con herramientas técnicas y de política pública orientadas a la bioeconomía y la economía circular. Su Plataforma de Iniciativas Clúster y otras Iniciativas de Articulación Productiva (IAP) registra hoy más de 700 iniciativas en 20 países y funciona como un espacio de intercambio, sistematización de experiencias y asistencia técnica.
El seminario en Santiago y los resultados del programa “Transforma tu IAP”
Los días 23 y 24 de septiembre, en la Sala Raúl Prebisch de la sede de CEPAL en Santiago de Chile, se llevó a cabo el Seminario de Bioeconomía y Economía Circular para el Desarrollo Productivo Sostenible. El encuentro se desarrolló en el marco de la alianza estratégica entre CEPAL y la cooperación alemana, a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) y la Agencia de Cooperación Internacional de Alemania (GIZ), y reunió a representantes de gobiernos, organismos internacionales, sector privado, academia e iniciativas de articulación productiva de la región.
Buena parte de la agenda giró en torno a los resultados del programa “Transforma tu IAP a través de la economía circular”, una iniciativa lanzada por CEPAL para asistir a clústeres productivos en la incorporación de principios de circularidad y enfoque de género en sus estrategias de negocio. La convocatoria recibió 94 postulaciones y seleccionó a diez iniciativas de seis países, que durante seis meses recibieron acompañamiento técnico para formular proyectos específicos.
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“Estábamos buscando iniciativas que estuvieran interesadas en adoptar los principios de la economía circular en su oferta de valor y también en incorporar el enfoque de género en su estrategia de negocio”, explicó Ana Paola Gómez, oficial de asuntos económicos de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de CEPAL.
Natalia Genta, oficial de la misma División, señaló que el programa se propuso acompañar a los clústeres en la transición hacia modelos de economía circular y, al mismo tiempo, integrar el enfoque de género como parte de esa transformación. Los aprendizajes acumulados durante el proceso servirán de base para elaborar nuevas herramientas metodológicas replicables en otros territorios.
Biofábricas de energía en la cadena cárnica de Antioquia
Entre los proyectos presentados en el seminario, el del Clúster Cárnico Bovino de Antioquia mostró cómo una cadena ganadera tradicional puede rediseñar su lógica productiva a partir de subproductos que hoy se desaprovechan. La propuesta combina biofábricas y biodigestores para generar energía con residuos orgánicos de la cadena cárnica, reduciendo la dependencia energética de los establecimientos y recuperando valor de materiales que hasta ahora terminaban como pasivos ambientales.
Marcelo Castañeda, representante del clúster, explicó que la iniciativa apunta a impactar a unos 600 ganaderos y que para ello articula a empresas, cámaras de comercio, instituciones públicas, academia y organizaciones sectoriales. El proyecto integra además un componente de empoderamiento femenino, orientado a que las mujeres vinculadas a la cadena ganadera participen activamente en la gestión y operación de las biofábricas.
La experiencia de Antioquia refleja una tendencia visible en varios países de la región. Los subproductos de la industria cárnica —desde el estiércol hasta los efluentes de plantas de faena— pueden alimentar biodigestores anaeróbicos que generan biogás y biofertilizantes, cerrando ciclos de nutrientes y reduciendo emisiones de metano que, de otro modo, se liberarían a la atmósfera sin tratamiento.
Turismo regenerativo y economía circular en el Caribe colombiano
El Clúster de Turismo Cultural de Córdoba, representado por Lina Fernanda Vera, presentó una propuesta para desarrollar una ruta de turismo regenerativo y economía circular en los municipios de San Bernardo del Viento y Moñitos, en la costa caribeña colombiana. El proyecto integra a hoteles, restaurantes, agencias de viajes, operadores turísticos, guías, artesanos y comunidades locales, y aborda un problema creciente en territorios donde la actividad turística se expande sin planificación: la generación y gestión de residuos.
La idea es que la propia cadena turística incorpore prácticas circulares —compostaje, reutilización de materiales, reducción de descartables— como parte de su oferta de valor, convirtiendo la sostenibilidad en un atributo del destino.
Vera destacó un hallazgo revelador del acompañamiento técnico: muchas de las comunidades involucradas ya realizaban prácticas de economía circular sin identificarlas como tales. “Estos territorios no saben que están haciendo economía circular hasta que nosotros llegamos a decirle: ‘Venga, tú estás haciendo compostaje, eso también es economía circular’”, señaló.
El cuello de botella del financiamiento
El seminario también dedicó espacio a una de las limitaciones más persistentes para que estos proyectos pasen de la formulación a la implementación. Rebeca Vidal, ejecutiva principal de evaluación técnica y sectorial de CAF —el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe—, participó en la discusión sobre instrumentos financieros y planteó la necesidad de distinguir entre los distintos componentes de cada proyecto para identificar las fuentes más adecuadas.
Los rubros tangibles —biofábricas, parques energéticos, centros de acopio, equipamiento industrial— pueden financiarse mediante crédito o inversión. Los componentes de formación, transferencia de conocimiento, plataformas tecnológicas y acompañamiento técnico, en cambio, se ajustan mejor a la cooperación técnica. Vidal también enfatizó la importancia de que las iniciativas diseñen desde el inicio una estrategia de sostenibilidad financiera que les permita continuar operando una vez agotado el financiamiento inicial.
Marco Dini, oficial de asuntos económicos de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial de CEPAL, reconoció que el financiamiento sigue siendo un obstáculo estructural para las iniciativas asociativas. “Desde ese momento nos dimos cuenta que el tema financiamiento es para las iniciativas asociativas como iniciativas de articulación productiva, un cuello de botella y estamos trabajando en ello”, indicó.
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Nuevas herramientas y una segunda convocatoria en marcha
CEPAL ya trabaja en la sistematización de los aprendizajes acumulados durante el acompañamiento a los diez clústeres seleccionados. Dini adelantó la elaboración de dos herramientas metodológicas, una sobre economía circular aplicada a iniciativas de articulación productiva y otra sobre incorporación del enfoque de género en ese proceso. Ambas serán socializadas para recibir aportes y avanzar hacia versiones aplicables en nuevos territorios.
En paralelo, en abril de 2026 la CEPAL lanzó una nueva convocatoria, el Programa de Impulso a la Bioeconomía y la Economía Circular en las IAP, que amplía el alcance del trabajo previo. La iniciativa, financiada por el BMZ en el marco del proyecto “Promoviendo la Economía Circular en América Latina y el Caribe” (2024–2026), extiende su cobertura e incluye una versión específica en portugués para Arranjos Produtivos Locais de Brasil, lanzada en junio de 2026 junto al Ministerio de Integración y Desarrollo Regional de ese país.


