Una planta que nunca dejó de humear, un puerto que conecta al mundo agrícola con los nutrientes que necesita la tierra, y una empresa que, tras 25 años de funcionamiento, decide empezar un nuevo capítulo. Así se vive por estas horas la transformación más significativa en la historia de Profertil S.A., la principal productora de fertilizantes de Argentina, que anunció oficialmente su nueva composición accionaria.
Lejos de tratarse de un simple movimiento corporativo, la noticia revela un reacomodamiento estratégico profundo que interpela al corazón mismo de la agricultura nacional. Desde ayer, jueves 18 de diciembre, el control de la compañía ya no estará dividido equitativamente entre la petrolera YPF y la canadiense Nutrien —como lo estuvo por décadas— sino que pasa a manos de dos actores con una fuerte impronta agroindustrial: Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). En el nuevo esquema, la primera tendrá el 90% del capital accionario, mientras que la cooperativa nacional se quedará con el 10% restante.
Un cambio de época en el liderazgo de Profertil
Profertil opera su planta principal en el estratégico puerto de Ingeniero White, en Bahía Blanca, desde hace más de 24 años. Desde allí produce anualmente 1.320.000 toneladas de urea granulada, un fertilizante nitrogenado indispensable para la nutrición de los principales cultivos argentinos, como trigo, maíz y cebada. Con 362 empleados directos, más de 1.500 contratos indirectos y más de 850 proveedores activos, la compañía es una de las piezas clave en la cadena productiva del agro nacional.
La reconfiguración accionaria ocurre en un momento simbólico, justo cuando la empresa finaliza la parada técnica más importante de su historia y se prepara para celebrar su 25° aniversario en 2026. En ese contexto, la llegada de nuevos socios estratégicos no solo asegura continuidad, sino que también habilita una etapa de expansión, modernización y —posiblemente— de redefinición en su enfoque de sostenibilidad y producción.
“Estamos muy entusiasmados con esta nueva etapa, y agradecidos por la confianza de los nuevos accionistas en Profertil. Esto reafirma el trabajo de un gran equipo, que desde hace más de dos décadas y media viene liderando la producción de fertilizantes en la región”, señaló su CEO, Marcos Sabelli, al presentar la nueva estructura.
De la energía al agro: las razones detrás de la salida de YPF y Nutrien
La modificación accionaria se inscribe en decisiones estratégicas que, si bien se consolidan ahora, llevan años gestándose. Por el lado de Nutrien —una de las mayores compañías globales de soluciones agrícolas— la venta responde a un proceso de concentración de activos en sus mercados clave: Canadá y Estados Unidos. En los últimos años, la firma canadiense ha salido de varias operaciones en América Latina y otras regiones periféricas para enfocarse en los centros neurálgicos de su negocio.
En cuanto a YPF, la decisión se alinea con la estrategia de la petrolera estatal de orientar su inversión y capacidades hacia el desarrollo de Vaca Muerta, el megayacimiento de hidrocarburos no convencionales en la Cuenca Neuquina. Con ese foco, la continuidad como accionista de una compañía de fertilizantes empezaba a quedar desfasada de su core business.
Quiénes son los nuevos dueños: agroindustria con ADN sostenible
El 90% de Profertil ahora pertenece a Adecoagro, una de las empresas agroindustriales más importantes de América Latina. Fundada en 2002, la compañía opera en Argentina, Brasil y Uruguay con un modelo de producción diversificado, que incluye cultivos, ganadería, industria láctea y generación de energía renovable. En total, maneja más de 210 mil hectáreas de tierras agrícolas y produce más de 3,1 millones de toneladas de productos agrícolas y más de 1 millón de MWh de electricidad a partir de fuentes limpias.
Adecoagro ha sido una de las grandes promotoras del concepto de bioeconomía aplicada, integrando prácticas agrícolas regenerativas con eficiencia industrial y generación de energía de baja emisión. Su desembarco en Profertil sugiere una apuesta por fortalecer esa sinergia entre agricultura, ciencia y sostenibilidad.
El restante 10% quedó en manos de ACA, una cooperativa de segundo grado que representa a 134 cooperativas primarias en todo el país. Con más de cien años de historia, ACA es un actor clave en la comercialización de granos y oleaginosas, así como en la provisión de insumos, servicios y tecnología al sector agropecuario. Su misión, profundamente anclada en los valores del cooperativismo, es brindar soluciones integrales de manera competitiva y sostenible, promoviendo la transparencia de los mercados y el desarrollo regional.
Una nueva etapa para una industria clave
Más allá del cambio societario, el nuevo capítulo de Profertil podría significar mucho más: la posibilidad de reformular el lugar que ocupa la nutrición de cultivos en la matriz productiva nacional. La fertilización sostenible, especialmente con productos como la urea de origen local, es fundamental para cerrar brechas de rendimiento, mejorar la eficiencia del uso del nitrógeno y reducir el impacto ambiental de la agricultura intensiva.
Con una demanda global en ascenso, restricciones crecientes sobre insumos importados y la presión por una mayor sustentabilidad, el rol de una empresa como Profertil cobra una relevancia estratégica. Que esa función quede ahora en manos de dos actores fuertemente alineados con la producción agropecuaria y las energías limpias, marca una señal clara de hacia dónde se dirige la agricultura argentina.
Desde el puerto de Bahía Blanca hasta los campos del Litoral y la Pampa Húmeda, el impacto de este giro comienza a sentirse. Y si bien el tiempo dirá cuál será el verdadero alcance de esta transformación, lo cierto es que Profertil ya no es la misma. Y la tierra que nutre, tampoco.


