Mucho antes de que el sol asome en el horizonte, cuando el rocío todavía domina las praderas y el silencio del campo es casi absoluto, se pone en marcha una maquinaria que ignora los domingos, los feriados y los festejos de calendario. En el tambo, la biología no conoce de pausas: la ubre no espera y el compromiso con la materia prima no admite ausencias. Bajo el tinglado, entre el vapor del aliento del rodeo y el sonido rítmico de la tecnología, el tambero asume una responsabilidad que va mucho más allá de un oficio; es el eslabón fundamental de una cadena de valor que debe funcionar con precisión quirúrgica los 365 días del año.
Ese esfuerzo ininterrumpido es el que le da sentido al 23 de febrero, Día Nacional del Tambero. La fecha fue instaurada oficialmente en 1968 mediante el Decreto Nº 3192 del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, en conmemoración de la creación de la Unión General de Tamberos en 1920. No se trata solamente de una efeméride gremial, sino del reconocimiento institucional a una actividad que sostiene buena parte del entramado productivo del interior argentino.
En este marco, Mastellone Hnos., una de las principales compañías lácteas del país y referente histórico en industrialización y comercialización de productos derivados de la leche, reafirma su compromiso con el productor. La empresa sostiene que la calidad que luego se procesa en planta comienza necesariamente en la excelencia del trabajo diario en el campo.
Una cronología de transformación técnica
La relación entre la compañía y sus tamberos ha evolucionado de un vínculo comercial a una simbiosis técnica orientada a la eficiencia y la seguridad alimentaria. Esta trayectoria de profesionalización comenzó a tomar forma en 1962, cuando la empresa marcó un precedente al incorporar la figura de los inspectores de tambos. En aquel entonces, el objetivo ya era claro: optimizar la infraestructura de los establecimientos para garantizar que la materia prima fuera de excelencia desde el primer eslabón.
Esa visión de vanguardia dio un salto científico definitivo en 1998 con la inauguración del Laboratorio de Calidad de Leche. Fue una iniciativa pionera en el país que permitió a los productores contar con un respaldo analítico sin precedentes, estableciendo controles estrictos sobre la composición de la leche y transformando la manera de producir en Argentina mediante el uso de datos precisos.
Innovación y financiamiento: el motor del bienestar
En la última década, Mastellone Hnos. ha profundizado esta integración mediante programas diseñados para responder a los desafíos de la bioeconomía moderna, donde la eficiencia en el uso de los recursos es clave. En 2015, se presentó el “Plan Más Leche”, un ambicioso programa de capacitación destinado a mejorar la calidad de vida de los rodeos, entendiendo que el confort de la vaca es la base de una producción sustentable.
Más recientemente, en 2021, la alianza se fortaleció con el desarrollo de “TamboMás”. Esta iniciativa no se limitó al asesoramiento, sino que introdujo una pieza fundamental: la financiación. A través de este programa, Mastellone Hnos. promueve la innovación técnica facilitando inversiones en infraestructura que garantizan el bienestar animal, el confort y la salud de los rodeos, asegurando así la sostenibilidad económica y operativa de la explotación.
“El compromiso es con la calidad de la leche que luego se transformará en productos que llegan a cada punto del país, a cada mesa, a cada familia. Es un compromiso con la calidad de vida de quienes eligen nuestros productos pero también de cada uno que trabaja en el tambo día a día para obtenerla”, expresó Lucas Lázzaro, Gerente de Desarrollo y Abastecimiento Lácteo de la compañía.
Un compromiso que trasciende la propia red
El enfoque de Mastellone Hnos. no se limita a su propia red de remitentes. La empresa impulsa charlas técnicas sobre bienestar animal, huella de carbono, eficiencia productiva, sustentabilidad en el tambo y tecnología aplicada, y ha organizado simposios abiertos a la comunidad tambera con el objetivo de que el crecimiento no quede circunscripto a su órbita directa, sino que contribuya al desarrollo integral de la lechería nacional. En este Día del Tambero, el reconocimiento es para esa alianza inquebrantable entre el esfuerzo humano que no conoce de descansos y el soporte industrial que permite que la calidad siga siendo el atributo central de los alimentos que llegan a los hogares argentinos.


