Mucha gente allá afuera está poniéndose creativa para disminuir el uso de plásticos. En la semana nos enteramos que BOING! disminuirá su uso de popotes, y ahora el frente contra los plásticos lo encabeza un estudiante de Aguascalientes, que está construyendo un prototipo de prótesis con ayuda de cáscaras de camarón.
Y es que cuando se utilizan camarones en cocina, el exoesqueleto ha sido tradicionalmente considerado como «desecho«. No es la primera vez que sabemos que los camarones podrían ayudarnos a crear materiales más sustentables. En Harvard investigaciones ya han arrojado la posibilidad de que el polímero quitosano, presente en las cáscaras de camarón, pueda ocuparse para producir bioplásticos.
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Lo mejor es que el quitosano no solo está en los camarones, sino también en conchas de otros crustáceos, e incluso, en armaduras de insectos.
Quitosano multiusos
El modelo de rodilla interno servirá para valorar su fiabilidad, y de funcionar adecuadamente, se pasará a construir más prótesis.
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El quitosano también es de gran valor en el ámbito médico. Se le usa para vendajes, puesto que ayuda a reducir sangrado y disminuye las infecciones, ayuda que su nivel de toxicidad es tan bajo, que no presenta un riesgo para la salud. En la industria alimenticia se ha demostrado que ayuda a preservar la comida, retardando el crecimiento de microorganismos.
Por ahora los bioplásticos son producidos en su mayoría con base en celulosa, pero la diversificación de los bioplásticos del quitosano abre las puertas a su uso cada vez más masivo, una buena noticia si consideramos que el quitosano es muy abundante, siendo el segundo polisacárido más frecuente en la naturaleza.
Por Oscar Steve publicado en Xataka.


