Hay tecnologías que simplemente funcionan, y otras que comprenden el lugar donde nacen. En un continente como América Latina, donde el sol alimenta cañaverales y el estiércol puede transformarse en energía, la movilidad sostenible no puede depender de soluciones importadas. Tiene que echar raíces en lo que somos, lo que producimos y lo que aspiramos a transformar. Ese es el punto de partida de la propuesta de FPT Industrial, la compañía del Iveco Group que lidera el desarrollo de motores para una transición energética con identidad regional.
Energía que nace de la tierra: etanol y biometano
América Latina tiene dos aliados naturales en la carrera hacia la descarbonización: el etanol y el biometano. El primero, estrella de la matriz energética brasileña, ofrece una alternativa limpia y renovable para el agro. El segundo, producido a partir de residuos orgánicos agroindustriales, representa una joya aún en expansión: energía circular que se genera en los tambos, criaderos y plantas de tratamiento de residuos, especialmente en Argentina.
Ambos combustibles tienen algo en común: son renovables, disponibles localmente y con una huella ambiental sustancialmente menor que sus equivalentes fósiles. FPT Industrial lo entiende y apuesta fuerte por estas fuentes como parte de su estrategia de descarbonización.
El costo ambiental de haber discriminado a los biocombustibles
Ciclo Otto: la tecnología que hace posible el cambio
Para aprovechar al máximo estos biocombustibles, FPT recurre a una plataforma con historia y presente: el Ciclo Otto. Esta tecnología de combustión interna, basada en el encendido por chispa, permite el uso eficiente de etanol y biometano, con ventajas que van desde la reducción de emisiones hasta un funcionamiento más silencioso y de menor mantenimiento.
El motor N67 Etanol, presentado en la feria Agrishow de Brasil, es la aplicación más reciente de esta plataforma. Diseñado para el tractor Puma 230 de Case IH, este motor combina eficiencia energética con una adaptación perfecta a las condiciones del agro regional. “La decisión de aplicar el Ciclo Otto responde a su versatilidad y confiabilidad comprobada. Es una arquitectura que nos permite alinear innovación con sostenibilidad sin resignar prestaciones”, explicó Daniel Tancredo, del equipo de Inteligencia de Mercado de FPT.
De la chacra al transporte público: aplicaciones concretas
Pero esta apuesta no se queda en el campo. La tecnología de FPT ya mueve camiones como el IVECO Tector GNC —que cuando se alimenta con biometano alcanza emisiones prácticamente nulas— y buses urbanos como el IVECO BUS 170G21, utilizados en diversas ciudades de la región. Además, FPT colabora con fabricantes como Modabus en Perú y Agrale en Brasil, demostrando la escalabilidad y adaptabilidad de estas soluciones.
Cada motor, cada aplicación, suma una pieza más a un rompecabezas que busca redefinir la movilidad desde una lógica regional y sostenible.
Una hoja de ruta hacia el carbono cero
Más allá de los motores, FPT Industrial también mira hacia el horizonte. Con su estrategia “Ruta 2040”, se propone alcanzar la neutralidad de carbono en toda su cadena de valor para ese año. Para lograrlo, la compañía está avanzando en múltiples frentes. En sus plantas productivas, prioriza el uso de electricidad proveniente de fuentes renovables. En logística, impulsa la intermodalidad y la optimización del transporte para reducir consumos. A través de su programa Original Reman, promueve la remanufactura de motores, disminuyendo la extracción de recursos y alargando la vida útil de sus productos. Y también trabaja activamente con sus proveedores, con el objetivo de reducir significativamente las emisiones indirectas asociadas a su operación.
Las metas intermedias son claras: reducir un 30% las emisiones de proveedores para 2030, y un 50% las de su propia producción respecto a 2019. “Nuestro compromiso con la sostenibilidad no es una consigna: es una responsabilidad estructural”, expresó Carlos Tavares, presidente de FPT para América Latina.
Más que motores a etanol y biometano: una visión integral
FPT no solo desarrolla tecnología. Promueve empleo local, impulsa la economía circular, apuesta por la inclusión social y se alinea con los principios ESG. En definitiva, propone una bioeconomía energética que no solo reduce emisiones, sino que redistribuye oportunidades y potencia capacidades regionales.
Con sus motores a etanol y biometano, su foco en el Ciclo Otto y su mirada de largo plazo, FPT Industrial no solo ofrece una solución técnica: proyecta un nuevo modelo de movilidad latinoamericana. Una movilidad que no se impone, sino que emerge del territorio y mira hacia el futuro con los pies firmes en el presente.


