En las plantas de biodiésel de Paraguay, los equipos están listos para producir mucho más de lo que hoy demanda el mercado interno. Tanques, reactores y sistemas de carga permanecen parcialmente inactivos mientras la mezcla obligatoria con gasoil limita el volumen que puede absorber el sistema energético. En ese contexto, el debate político sobre elevar la proporción de biodiésel hasta B20 vuelve a encender expectativas en el sector.
La discusión se centra en una modificación de la Ley n.º 6389/19, que regula el uso de biocombustibles en el país. El proyecto ya obtuvo media sanción en el Senado y espera su tratamiento en la Cámara de Diputados. Si se aprueba, permitiría ampliar el rango de mezcla y, con ello, el espacio para el biodiésel dentro del mercado energético paraguayo.
Un rango flexible para la mezcla con diésel
La iniciativa propone fijar el 5 % de biodiésel como piso obligatorio en el gasoil y, al mismo tiempo, establecer un rango legal que permita elevar la mezcla hasta un máximo del 20 %. El objetivo es que el porcentaje pueda ajustarse de manera progresiva según las condiciones del mercado.
Massimiliano Corsi, titular de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables (Biocap), explicó al medio local La Nación que el proyecto habilitaría al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) a definir el porcentaje efectivo dentro de ese rango. El organismo podría aumentarlo gradualmente en función de variables como la disponibilidad de producción, la evolución del consumo de combustibles o la dinámica de precios.
Para los productores, el cambio regulatorio es central porque introduce previsibilidad en la demanda. Con un mercado interno más amplio, sostienen, sería posible reactivar plantas hoy detenidas y justificar nuevas inversiones en producción y logística.
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Plantas instaladas, pero con baja utilización
El mapa industrial del biodiésel en Paraguay ya está construido. Nueve plantas cuentan con habilitación para producir, aunque el nivel de actividad real es mucho menor.
Actualmente solo entre tres y cuatro operan de manera sostenida. Las restantes permanecen inactivas o trabajan de forma intermitente, principalmente por la limitada demanda interna.
En conjunto, esas instalaciones tienen capacidad para producir alrededor de 2.400 millones de litros anuales. Sin embargo, el nivel de utilización se ubica cerca del 34 % de ese potencial.
Para el sector, esa brecha muestra que el país podría aumentar rápidamente su producción si la política de mezclas generara una demanda más robusta. Una mayor proporción de biodiésel en el gasoil permitiría absorber capacidad instalada ya existente, sin necesidad inmediata de construir nuevas plantas.
Más consumo de combustibles, más espacio para biocombustibles
El debate también aparece en un contexto de crecimiento del consumo energético. El informe Panorama Energético de América Latina y el Caribe 2025, de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olade), indica que el consumo de derivados del petróleo en Paraguay aumentó 13,4 % en 2024.
Ese incremento se reflejó especialmente en las importaciones de combustibles. Las compras externas de gasolina crecieron 34,9 %, mientras que las de diésel aumentaron 9,4 %.
Cuando el consumo total de combustibles aumenta, también lo hace el volumen potencial de biocombustibles que se mezcla con ellos. Desde la industria señalan que ampliar el porcentaje de biodiésel permitiría cubrir parte de esa expansión energética con producción local.
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El etanol, con un mercado más estable
La situación es diferente en el caso del etanol. La mezcla obligatoria con naftas es elevada y asegura una demanda interna relativamente estable para el alcohol carburante.
Paraguay se ubica, junto con Brasil, entre los países con mayor proporción de etanol en la mezcla con gasolinas a nivel mundial. Esa política permitió consolidar una industria que hoy forma parte habitual del sistema de abastecimiento de combustibles.
Según Corsi, el etanol seguirá cumpliendo un papel central en la mezcla con naftas, especialmente tras el fortalecimiento del régimen técnico de combustibles y la actualización de la normativa que promueve el uso de alcohol carburante.
La decisión pendiente
Para el biodiésel, en cambio, el punto de inflexión depende ahora del debate legislativo. Si la Cámara de Diputados aprueba la modificación de la ley, el Ministerio de Industria y Comercio podrá comenzar a definir incrementos graduales en el porcentaje de mezcla.
Ese paso abriría la posibilidad de poner en marcha capacidad industrial hoy ociosa y ampliar el uso de materias primas agrícolas destinadas a combustibles renovables. Mientras tanto, las plantas siguen operando por debajo de su potencial, a la espera de una señal regulatoria que amplíe el tamaño del mercado interno.


