jueves, marzo 12, 2026
 

Expansión, aranceles, sanciones y nuevos mandatos: agitado comienzo de año para los biocombustibles

Mientras la geopolítica redefine el comercio energético, Asia, Europa y América Latina profundizan sus obligaciones de mezcla y aceleran el desarrollo de SAF e hidrógeno

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El comercio mundial de energía volvió a convertirse en un tablero movedizo. Nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos sobre combustibles, vehículos eléctricos y componentes provenientes de diversos países alteraron flujos comerciales que hasta hace poco parecían consolidados. En paralelo, la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos profundizaron sanciones sobre activos y exportaciones energéticas rusas, tensionando aún más los mercados internacionales. En ese contexto, hablar del mercado global de biocombustibles en 2026 implica entender que no se trata solo de una transición tecnológica, sino de una disputa estratégica donde geopolítica, clima e industria convergen.

Aida González Palomino, chief analyst de SGS Inspire, la unidad de análisis estratégico de la multinacional suiza SGS especializada en inteligencia de mercados energéticos y de sostenibilidad, describió que el año pasado estuvo marcado por una creciente incertidumbre global. Las negociaciones posteriores con la administración estadounidense suavizaron parcialmente el nivel de aranceles para algunos países, pero el clima de volatilidad persiste. Además, la intervención estadounidense en Venezuela y el anuncio de nuevos aranceles para países que mantengan negocios con Irán reintroducen factores de riesgo sobre precios y disponibilidad de commodities energéticos.

Sin embargo, mientras en ciertas regiones de Estados Unidos se moderó el impulso regulatorio hacia combustibles alternativos frente a los derivados fósiles, la mayoría de los países del mundo mantuvo —e incluso reforzó— sus planes de implementación de mandatos de biocombustibles y combustible sostenible de aviación, conocido como SAF por sus siglas en inglés. El resultado es un mapa heterogéneo, pero claramente orientado hacia la descarbonización.

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Asia Pacífico: menos importaciones fósiles y más mezclas obligatorias

En Asia Pacífico, el mercado global de biocombustibles se traduce en una estrategia concreta: reducir la factura de importaciones energéticas. Según SGS Inspire, los combustibles de base biológica seguirán desempeñando un rol clave en ese objetivo.

Vietnam planea aplicar desde el 1 de junio el mandato E10, lo que implica que la gasolina comercializada en todo el país contendrá un 10% en volumen de etanol. La medida transformará al E10 en el único grado de gasolina disponible a nivel nacional, consolidando una política que busca reducir dependencia de combustibles importados y dinamizar cadenas agrícolas locales.

Indonesia, por su parte, confirmó su intención de elevar el mandato de biodiésel desde el actual B40 hasta B50. Técnicamente, esto significa que el gasoil contendrá un 50% en volumen de ésteres metílicos de ácidos grasos, conocidos como FAME, el componente clásico del biodiésel. No obstante, el gobierno evalúa dos esquemas posibles: una mezcla pura B50 con 50% v/v de FAME o un esquema B40D10, que combinaría 40% v/v de FAME con 10% v/v de diésel renovable (RD).

La diferencia no es menor. El RD, producido generalmente mediante procesos de hidrotratamiento de aceites vegetales o residuos, presenta costos significativamente superiores al FAME y requiere capacidades industriales que Indonesia todavía no posee en volumen suficiente. Por eso, SGS Inspire anticipa que el diésel regular será B50, mientras que el diésel premium adoptará el esquema B40D10, dado que la capacidad doméstica para producir RD es limitada y no alcanzaría para cubrir un 10% del total del mercado.

En Filipinas, el gobierno aspira a elevar el mandato de etanol hasta E20 en 2026. Sin embargo, la oferta doméstica no será suficiente, por lo que el país necesitará incrementar de manera sustancial sus importaciones. La iniciativa podría enfrentar resistencia parlamentaria, aunque la disponibilidad de E20 probablemente se ampliará en más estaciones de servicio, consolidando una expansión gradual.

Japón prevé ampliar la disponibilidad de mezclas RD40, es decir, diésel renovable en proporción del 40% en volumen, destinado principalmente a transporte pesado y vehículos de propósito especial. En paralelo, Singapur apunta a que el SAF represente 1% del consumo total de combustible de aviación en 2026. Para financiar esa transición, se aplicará un recargo adicional por ticket aéreo que oscilará entre 1 y 41,60 dólares por vuelo, internalizando el costo ambiental en la estructura tarifaria.

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Europa: la compleja transposición de RED III y el pulso regulatorio

En Europa, el mercado global de biocombustibles está condicionado por la implementación de la Directiva de Energías Renovables III, conocida como RED III. Durante 2026, más Estados miembro de la Unión Europea incorporarán esta normativa a sus legislaciones nacionales, aunque el proceso avanza de manera desigual.

La lentitud y la cautela en las aprobaciones generaron incertidumbre en los mercados de biocombustibles y e-fuels. SGS Inspire anticipa que este mosaico regulatorio persistirá en 2026, lo que podría derivar en la suspensión o cancelación de proyectos industriales, como ocurrió con el hub de hidrógeno verde H2UB, cuya suspensión fue anunciada en junio de 2025.

Fuera de la Unión Europea, países como Reino Unido, Noruega y Suiza proyectan incrementos en el consumo de biocombustibles y SAF. En Suiza, el mandato de SAF alineado con el Reglamento europeo 2023/2405, enmarcado en la iniciativa ReFuelEU Aviation, entrará en vigor el 1 de enero de 2026, asegurando condiciones de competencia equilibradas para el transporte aéreo sostenible.

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Norteamérica: créditos fiscales en revisión y mercados volátiles

En Estados Unidos, el mercado global de biocombustibles atraviesa un momento decisivo. Programas federales clave que respaldan combustibles bajos en carbono, incluidos los créditos fiscales para SAF, diésel renovable e hidrógeno, serán objeto de revisión federal adicional.

Uno de los puntos críticos es el crédito 45Z para producción de combustibles limpios, diseñado para aplicarse a etanol renovable, biodiésel, diésel renovable y SAF. La reglamentación definitiva aún no establece qué materias primas y métodos de producción calificarán para incentivos ni cómo se calculará el valor de los créditos fiscales. Esta falta de definición impacta directamente en la economía de los proyectos y retrasa decisiones finales de inversión.

Además, el mercado de materias primas permanece ajustado. Existen restricciones sobre la importación de aceite de cocina usado y límites en la generación de créditos para aceite de canola y aceite técnico de maíz. Sin claridad sobre cómo estos insumos serán considerados en el esquema de créditos, los márgenes del diésel renovable se han debilitado. El aumento de costos de feedstock y la imprevisibilidad del valor de los créditos llevaron a varias refinerías estadounidenses a posponer o cancelar planes de reconversión.

No obstante, la demanda de etanol podría fortalecerse gracias a la expansión de mezclas superiores, como el E15, cuya introducción continúa en California y otros estados del Midwest que adoptaron ventas durante todo el año. También se abre una nueva vía de demanda a través del proceso ETJ, que convierte etanol en combustible de aviación sostenible. Aun así, limitaciones de infraestructura y compatibilidad vehicular podrían moderar el ritmo de crecimiento.

La propuesta de volúmenes del Renewable Fuel Standard para 2026–2027, si es aprobada, incrementará las obligaciones de mezcla, incluyendo mayores requisitos para biocombustibles avanzados y diésel basado en biomasa, junto con la reasignación de obligaciones previamente eximidas a pequeñas refinerías, lo que aumentaría la demanda total de cumplimiento.

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América Latina: expansión acelerada y nuevas metas de SAF

En América Latina, la expansión de biocombustibles se acelera. Brasil implementará en 2026 el Programa Nacional de Descarbonización para gas natural y biometano, junto con nuevos parámetros de intensidad de carbono definidos por el Consejo Nacional de Política Energética. La producción de etanol se proyecta en 40.000 millones de litros, mientras que la mezcla obligatoria de biodiésel ascenderá a 16% en volumen.

Costa Rica, Guatemala y Panamá introducirán mandatos nacionales de mezcla de etanol en combustibles líquidos, con porcentajes entre 5% y 8%. Guatemala prevé producir 60 millones de litros de etanol en 2026, con énfasis en bioetanol avanzado, ampliando el perfil tecnológico del sector.

El SAF también avanza. Brasil evalúa un proyecto de conversión de etanol a SAF con capacidad de 10.000 barriles diarios, mientras que Colombia apunta a una mezcla de 1% de SAF, equivalente a 27 millones de litros, y desarrollará procedimientos alineados con CORSIA, el esquema internacional de compensación de emisiones en aviación.

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África: primeros mandatos y nuevas legislaciones

En África, los movimientos son incipientes pero significativos. Uganda anunció la aplicación de un mandato de hasta 5% v/v de etanol en gasolina a partir del 1 de enero. Etiopía avanza en el desarrollo de un marco nacional de biocombustibles, con potenciales mandatos para transporte terrestre y aviación.

En Ghana, el proyecto de SAF ingresa en su segunda fase, señal positiva para el continente, donde varios países exploran el potencial de materias primas locales para producción de combustible sostenible de aviación. Paralelamente, Namibia y Sudáfrica planifican desarrollar legislaciones nacionales para promover la industria del hidrógeno.

Un mercado global de biocombustibles que avanza pese a la tormenta

El mercado global de biocombustibles en 2026 no transitará una autopista despejada. La geopolítica seguirá influyendo en flujos comerciales y precios, mientras la definición de incentivos fiscales y criterios regulatorios determinará la velocidad de inversión industrial. Sin embargo, el denominador común es claro: los países con compromisos climáticos avanzan en sus planes nacionales.

En un mundo donde la energía vuelve a ser herramienta de poder y negociación, los biocombustibles se consolidan como una pieza estratégica que conecta agricultura, industria, clima y comercio internacional. No son simplemente una alternativa técnica a los combustibles fósiles; son parte de una reconfiguración más amplia del sistema energético global.

Para más información, puede consultarse el análisis completo de SGS Inspire en inspire.sgs.com.

 
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