Entre el laboratorio y el mercado hay una distancia que muchas empresas de base tecnológica nunca terminan de recorrer. Una solución puede funcionar en un ensayo controlado y aun así quedar frenada cuando llega el momento de validarla a escala industrial, construir una planta piloto, sortear la maraña regulatoria o conseguir el equipamiento científico que ninguna startup joven puede costear por sí sola. Ese tramo, donde tantas buenas ideas se apagan, es precisamente el que un programa español lleva tres años intentando acortar. Y ahora recibe combustible para seguir.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España ampliará el programa StartBEC con dos nuevas ediciones. La decisión mantiene en marcha una iniciativa dedicada a acompañar a empresas emergentes de base tecnológica en bioeconomía agroalimentaria durante las fases de validación, desarrollo y escalado de sus soluciones, poniendo a su disposición conocimiento científico, infraestructuras y asesoramiento especializado.
Con esta ampliación, la inversión conjunta destinada al programa alcanzará 1,1 millones de euros. Del total previsto para el período 2023/28, el Ministerio aportará 925.000 euros y AINIA los 185.000 euros restantes. La continuidad de la iniciativa se articula mediante una segunda adenda al convenio de colaboración suscrito entre el Ministerio y AINIA, publicada el 11 de julio en el Boletín Oficial del Estado.
AINIA, socio tecnológico del programa, es un centro tecnológico con sede en Valencia especializado en investigación aplicada y servicios de innovación para la industria alimentaria y de la bioeconomía. Aporta la infraestructura de ensayo, el conocimiento técnico y el asesoramiento —incluido el legal y regulatorio— que las startups seleccionadas necesitan para convertir un prototipo en un producto comercializable.
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Cómo funciona el acompañamiento a las empresas emergentes
El diseño de StartBEC parte de un diagnóstico concreto sobre las barreras que enfrenta una empresa emergente cuando intenta crecer. La validación tecnológica, el escalado industrial, el desarrollo de plantas piloto, el asesoramiento regulatorio y el acceso a infraestructuras científico-tecnológicas figuran entre los obstáculos que el programa busca despejar mediante acompañamiento técnico individualizado.
Ese apoyo se traduce en ensayos y estudios piloto para testear procesos o productos, en dinámicas de innovación con expertos para desarrollar aspectos tecnológicos del modelo de negocio y en el acceso a seminarios profesionales intensivos en las instalaciones de AINIA. A ello se suma un servicio de vigilancia tecnológica personalizada y soporte para identificar oportunidades de financiación a la I+D+i y participar en ellas.
Las actuaciones se concentran en ámbitos estratégicos de la bioeconomía. La valorización de subproductos agroalimentarios, las proteínas alternativas, los biofertilizantes y biopesticidas, los biomateriales, el biogás, los biocombustibles y la digitalización aplicada al sector conforman el abanico temático sobre el que trabajan las empresas participantes. Se trata de tecnologías que comparten un mismo principio, aprovechar los recursos biológicos y los residuos de la cadena agroalimentaria para generar productos de mayor valor con menor impacto ambiental.
De 24 startups a una comunidad de 140 entidades
StartBEC ha apoyado a 24 empresas emergentes, ha prestado 64 servicios tecnológicos especializados y ha construido una comunidad de más de 140 empresas y entidades en torno a la bioeconomía agroalimentaria. La iniciativa también sumó una pata formativa a través de la Hackathon StartBEC, un formato de competición intensiva de innovación en el que ya participaron 60 estudiantes e investigadores, orientado a estimular el talento investigador joven.
Ese recorrido le valió el Premio BIOCIRC a la mejor iniciativa de colaboración público-privada en bioeconomía, un reconocimiento que distingue proyectos donde el sector público y el privado articulan capacidades para acelerar la innovación.
La secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García Bernal, sintetizó el criterio que ordena el programa al señalar que «la innovación solo genera valor cuando consigue llegar al mercado y resolver problemas reales». En la misma línea, explicó que con StartBEC «proyectos que comenzaban como una buena idea han ido convirtiéndose en soluciones con capacidad para responder a retos concretos del sector agroalimentario», y ubicó ese resultado como el objetivo de la colaboración entre el Ministerio y AINIA, «ayudar a que el conocimiento se transforme en oportunidades para nuestras empresas, para nuestros agricultores y ganaderos y para el conjunto del sector».
La iniciativa se inscribe en una apuesta más amplia del Ministerio por la innovación como herramienta para mejorar la competitividad, la sostenibilidad y el aprovechamiento de los recursos biológicos en la cadena agroalimentaria. La lógica de fondo conecta la investigación científica con las necesidades productivas del campo y la industria, un puente que en la bioeconomía resulta especialmente decisivo porque muchas de sus tecnologías nacen en centros de investigación pero solo generan impacto cuando alcanzan escala comercial.
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El demo day de Valencia, la próxima cita
La nueva etapa tiene una fecha marcada en el calendario. El 17 de septiembre, StartBEC celebrará una nueva edición de su demo day en las instalaciones de AINIA, en Valencia, con la participación de la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación. La jornada reunirá a empresas emergentes agroalimentarias, inversores, centros tecnológicos y otros agentes del ecosistema de innovación interesados en conocer soluciones con potencial para responder a los retos del sector.
En ese encuentro, las empresas presentarán los avances tecnológicos alcanzados durante el programa, con proyectos desarrollados en la valorización de subproductos agroalimentarios, las proteínas alternativas, los biofertilizantes y biopesticidas, los biomateriales, el biogás, los biocombustibles y la digitalización aplicada a la bioeconomía. Será la instancia donde las startups acompañadas muestren, ante posibles financiadores, hasta dónde llegaron con el respaldo técnico recibido.


