Las bolsas de plástico compostables pueden tardar tan solo tres meses en desaparecer por completo en el mar y unos 27 meses en el suelo, según un nuevo estudio realizado por la Universidad de Plymouth, en el Reino Unido.
El estudio, llevado a cabo por la Unidad de Investigación Internacional de Basura Marina de la Universidad de Plymouth y publicado en la revista Environmental Science and Technology, tuvo como objetivo estudiar el “deterioro ambiental» producido por bolsas de plástico elaboradas a partir de diferentes tipos de polímeros.
Los investigadores realizaron estudios en cinco diferentes tipos de bolsas de conocidos supermercados del Reino Unido, que incluían dos bolsas oxo-degradables, una bolsa de polietileno de origen fósil no biodegradable, una bolsa comercializada como biodegradable y otra, como compostable. Las bolsas se dejaron expuestas al aire, sobre el suelo y en el mar; ambientes donde suelen encontrarse al ser desechadas como basura.
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El estudio destacó que la bolsa compostable desapareció completamente de la plataforma experimental de prueba en el medio marino en tan solo tres meses; en cambio, luego de 27 meses, si bien mostraba algunos signos de deterioro, seguía aún presente en el suelo.
Sin embargo, las bolsas de plásticos biodegradables, oxo-biodegradables y convencionales permanecieron utilizables a pesar de haber permanecido en el suelo o en el mar durante tres años.
Los resultados del estudio mostraron que el deterioro de las bolsas compostables puede ser relativamente rápido en agua de mar. Sin embargo, dejó en evidencia la necesidad de seguir trabajando para establecer cuales productos cuasan este deterioro, como microplásticos o nanoplásticos, y para considerar cualquier posible impacto ambiental».
En relación con las otras bolsas citadas en el estudio, Richard Thompson, jefe de la International Marine Litter Unit, dijo: «Esta investigación plantea una serie de preguntas sobre lo que el público podría suponer cuando ve algo etiquetado como biodegradable. Aquí demostramos que los materiales probados no presentaron ninguna ventaja consistente, confiable ni relevante comparada con otro tipo de basura marina».
Sin embargo, el organismo comercial European Bioplastics (EUBP) criticó el estudio de la Universidad y describió el reporte como «engañoso» ya que las bolsas estaban diseñadas para ser degradadas mediante un proceso industrial y no dentro del entorno natural. Tampoco estaban diseñadas para reducir la basura.
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El director general de EUBP, Hasso von Pogrell, dijo: “Los productos de plástico certificados para ser compostados de forma industrial no son una solución para el problema de la basura. Probarlos como si así lo hicieran, engaña al público sobre esta tecnología. Crea la impresión de que el producto carece de rendimiento, a pesar de que el rendimiento en el entorno previsto no se ha probado en absoluto»
EUBP argumentó que lo que hizo realmente el informe fue mostrar la importancia del uso correcto de certificados y etiquetas, y criticó las historias y los titulares de este informe publicados en internet por la Universidad de Plymouth.
El presidente de la EUBP, François de Bie, dijo: «El estudio confirma que solo las bolsas biodegradables y compostables certificadas, diseñadas para ser recolectadas con los residuos biodegradables y recicladas orgánicamente en plantas de compostaje especializadas; incluso si terminan erróneamente en el medio ambiente debido a su mal uso, tienen un reducido impacto ambiental”.
Dijo que si bien ninguna bolsa de plástico debería terminar en el medio ambiente, al menos está claro que las que tienen certificado de compostables no tardarán décadas en degradarse, como sucede con las bolsas de plástico convencionales.
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El titular inicial del comunicado de prensa de la Universidad de Plymouth sobre el informe atribuye responsabilidad a las bolsas de plástico biodegradables y a las compostables, por no descomponerse en un medio natural.
Sin embargo, David Newman, director gerente de la Asociación de Industrias de Base Biológica y Biodegradable (BBIA), dijo que este titular se modificó posteriormente para excluir a las bolsas de plástico compostables; y añadió: «Correspondencia entre el BBIA y la Universidad de Plymouth puso en evidencia de que había imprecisiones en el comunicado de prensa inicial de la Universidad de Plymouth. Sin embargo, esto ahora se ha corregido».
En un sentido general, Newman aceptó favorablemente el estudio ya el mismo sostiene que los productos comercializados como biodegradables, pero que accidentalmente se destinen al entorno natural, tienen muchas probabilidades de seguir el correcto curso de los desechos. (no me cierra)
Agregó: «Esto requerirá la disponibilidad del adecuado flujo de residuos, la infraestructura apropiada (como plantas de compostaje industrial) y el buen desempeño de los consumidores al separar sus residuos».


