Con un millón de acres (405 mil de hectáreas) de cáñamo y U$S 700 millones para comprar la producción podría construirse el famoso «Muro de Trump». El monto resulta una miseria en comparación con las estimaciones generales sobre su costo de construcción, que van desde $ 15 mil millones a $ 70 mil millones.
Una pared de cáñamo en la frontera sur está muy alejada de la realidad, pero el concepto refleja el notable potencial de mercado que tiene este cultivo tan difamado. Luego de aproximadamente 90 años de latencia, un gigante dormido de cáñamo está despertando, y las cifras que si el muro sur fuera de hempcreto revelan el rango fenomenal de utilidad que tiene este cultivo.
Si se construye un muro de 30′ (9.15 metros) de altura y 2′ (60 centímetros) de ancho de hempcreto (una mezcla de cal hidratada y hurd, el núcleo de madera de cáñamo) para 1,954 millas (3144 km) a lo largo de la frontera sur, la estructura se traduciría en 619,027,200 pies cúbicos (17.5 millones de metros cúbicos) de espacio. Cada pie cúbico requeriría 17 lb. de hempcreto, extrapolado a una producción total de 5,261,731 toneladas de hempcreto para toda la estructura, según Richard Rose, un pionero y defensor en la industria del cáñamo de los EEUU desde hace mucho tiempo: «El hempcreto se vuelca sobre moldes, que fomran paneles y luego pordrían ser transportados en camión hasta el sitio y, literalmente, colocados en su lugar, al igual que los paneles de hormigón regulares».
El hempcreto se compone típicamente de 45% hurd de cáñamo. A una tasa de rendimiento de 4 toneladas de cáñamo por acre (2 toneladas de fibra de cáñamo por acre), se necesitarían 2.367.779 toneladas en total, según cálculos de Rose, lo que requeriría 986.575 acres de cáñamo. A 15 centavos por libra, el costo del hurd de cáñamo, el monto necesario para el muro sería de $ 710,333,712, proyecta Rose. Con las estimaciones actuales – que van desde el total de $ 15,000 millones del presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan hasta $ 70,000 millones del Senado demócrata – los dólares para el costo del hempcreto solo serían una pequeña porción de este gasto. «En teoría, se podría hacer doble cultivo y reducir aún más los costos», explica Rose. «La fibra de hempcreto es menos delicada que la fibra requerida para la fabricación de textiles y es muy probable que se pueda hacer».
Más allá de la teoría, ¿sería realmente posible una pared de cáñamo? «Es factible en términos de botánica, tecnología y procesamiento», explica Rose, «pero esto es menos una propuesta y más una forma de enseñar sobre el hempcreto porque la mayoría de la gente simplemente no tiene idea lo que el cáñamo puede hacer por la economía».
Andy Follett, propietario de Follett Health Solutions, con sede en Pensilvania, dice que las estimaciones de Rose llegan en un momento inoportuno: «Richard ha estado a la vanguardia del cáñamo durante mucho tiempo. Realizó estos cálculos para el muro en un momento en que los agricultores necesitan cultivar y varios mercados de cultivos están caídos. El cultivo de cáñamo todavía está restringido por la política».
«Hempcrete es algo así como piedra caliza liviana y se parece al adobe», agrega Follett. «Cuando el cáñamo y la cal se combinan, la mezcla se convierte en una especie piedra, básicamente se petrifica».
El constructor de Colorado John Patterson, propietario de Tiny Hemp Houses, trabaja con hempcreto y lleva a cabo seminarios educativos de cáñamo en todo el país. El hempcreto es ideal para la vivienda, describe. Se utiliza como un reemplazo de paneles de yeso, para aislamiento, revestimiento exteriores: «El hempcreto funciona tan bien como una alternativa sustentable a los materiales tóxicos. Es resistente al fuego y su uso como aislante térmico en paredes ahorra en las facturas de servicios públicos mensuales. Prefiero construir casas de cáñamo asequibles y saludables con esos recursos, en lugar de un muro», recalcó Patterson.
«Cada vez más agricultores quieren cultivar cáñamo», continúa el constructor de Colorado. «Más allá de la vestimenta, los alimentos y la vivienda, científicos e ingenieros están trabajando en un mercado de cáñamo de alta tecnología para el reemplazo de medicamentos y productos derivados del petróleo».
En 2017, el área de cultivo total de cáñamo en Estados Unidos fue de apenas 25.541 acres, según Vote Hemp, e incluso en China – la potencia mundial del cáñamo – no está cerca de 1 millón de acres. Sin embargo, Rose cree que 1 millón de hectáreas de cáñamo en EEUU. Podría ser una realidad en el futuro. «Si alcanzamos 1 millón de acres de cáñamo, se reemplazaría el 15% de la soja destinada a alimentos – como por ejemplo para los consumidores vegetarianos. La semilla de cáñamo se puede consumir cruda, es un poco más alta en proteínas que la soja, y es consumida por mil millones de personas en China».
«La mayoría de las personas aún no conocen los productos de cáñamo», concluye Rose. «Como con todas las cosas del cáñamo, el mayor obstáculo es la política».
Por Chris Bennett.


