En la medida en que el coche eléctrico va ganando espacio en la agenda mundial y empieza a mostrar su potencial también en Brasil, la industria de biocombustibles sigue atentamente las novedades sobre esta nueva tecnología.
Últimamente, los datos han ‘confesado’ información y apoyado interpretaciones que son, por lo menos, curiosas.
Algunas conclusiones parciales aparecieron cuando fue divulgado el gráfico siguiente, a mitad del año pasado. Fue elaborado a partir de una amplia investigación realizada por Ricardo Abreu, vicepresidente mundial de I & D de Mahle, empresa vinculada a la Asociación Brasileña de Ingeniería Automotriz (AEA). Se trata de la mejor compilación hecha hasta el momento sobre la eficiencia y el impacto ambiental de los motores y los combustibles utilizados en la actualidad y las esperanzas futuras.

Los análisis entonces confesaron lo siguiente: el vehículo eléctrico es ambientalmente peor que el auto impulsado con etanol. Pero hay un detalle importante. Esto solo es cierto cuando se compara el auto a etanol utilizado en Brasil con el eléctrico usado en Europa. Esta conclusión es muy importante, pero para los consumidores europeos.
Si vamos a discutir las políticas públicas europeas, es importante pensar en el etanol como una solución ambiental. Las cifras muestran que los autos utilizando etanol son menos contaminantes que los eléctricos cuando la electricidad es generada a partir de fuentes sucias, como es el caso de la mayor parte de Europa.
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Ahora, si el objetivo es pensar lo que es mejor para la realidad brasileña, nada más justo que comparar el etanol usado en Brasil con un auto eléctrico rodando en el territorio brasileño.

Emisiones totales de gases de efecto invernadero por tecnología.En ese caso, necesitamos mirar las potencialidades del país. Nada de adoptar modelos internacionales, ignorando lo que Brasil tiene de mejor. El etanol más eficiente del mundo y una de las matrices de energía más limpias. En los dos puntos, Brasil genera envidia en cualquier país desarrollado.
Si se combinan las dos fuentes de energía en el mismo automóvil, o sea un híbrido flex que se mueva con etanol de caña de azúcar y electricidad brasileña, es mucho más limpio que cualquier auto europeo. Y, lo más importante, podemos tener la opción de utilizar solo energía eléctrica brasileña. Con ello, se puede contribuir aún más al medio ambiente.
El coche puramente eléctrico brasileño trae todavía una ventaja superior: la eficiencia energética. Entre el etanol y el eléctrico, el trabajo de la AEA muestra que el consumidor, si abastece con etanol, puede gastar el doble de dinero para recorrer la misma distancia.
El gráfico de la AEA debería dar vueltas al mundo para mostrar a Europa cómo el etanol es una solución mejor para ellos que el coche eléctrico, pero, desgraciadamente, acabó siendo usado de forma distorsionada para intentar frenar el desarrollo del potencial brasileño en el área de energía automotriz.
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Brasil no puede compararse con los atrasados países europeos en términos de energía limpia. La base de comparación debe ser interna.
RenovaBio es un excelente programa para estimular el consumo de etanol, pero no se debe limitarse solo al biocombustible. La matriz eléctrica limpia brasileña ofrece un excelente potencial para el que el sector de transporte sea aún más limpio y barato – algo que pocos países en el mundo tienen estas condiciones de acceso. El estímulo al uso de electricidad ofrece una opción complementaria al RenovaBio y al transporte en Brasil. No se trata de tener que optar por etanol o electricidad, sino de poder tener los dos conviviendo y disputando el mercado, sea en el modelo flex, en el puro eléctrico o en el híbrido flex.

La importancia de la eficiencia del automóvil
La preocupación mundial por el medio ambiente es muy grande, pero el costo para repostar el auto también, tanto para el consumidor, como para el gobierno, preocupado por las ineficiencias nacionales. En este punto, la eficiencia energética de las fuentes de energía para los autos es la clave.
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Un litro de etanol posee 20,09 Megajoule (MJ) de energía. Un litro de gasolina, 28,99 MJ. Y, finalmente, 1 kWh de energía eléctrica tiene 3,6 MJ. En cuanto al precio que el consumidor pagó la semana pasada en São Paulo (con todos los cargos e impuestos) para esas energías tenemos: 1 litro de etanol = R$ 2,83, 1 litro de gasolina = R$ 3,98 y 1 kwh = 50 centavos. Así, el costo por MegaJaoule se empareja. Etanol: 14,08 cents / MJ, Gasolina: 13,72 cents / MJ y Energía eléctrica: 13,8 cents / MJ.
Como el precio es igual, lo que va a determinar el costo por kilómetro rodado va a ser la eficiencia energética, o, qué tecnología es capaz de transformar la energía en fuerza motriz con menos pérdidas en el proceso. En este caso, como la evaluación de la AEA mostró, el motor a combustión, ya sea con etanol o gasolina, tiene la misma eficiencia: para recorrer 1 km, es necesario 1,68 MJ de energía. El eléctrico puede hacer el mismo km con cerca de la mitad de la energía: 0,86 MJ. Esto significa que si el gobierno percibe la ganancia ambiental y de eficiencia e incentiva la introducción de esas nuevas tecnologías, la población puede abastecer el automóvil con la mitad de lo que gasta hoy para recorrer la misma distancia.
Por Julio César Vedaná , director editorial de novaCana traducido por bioeconomia.


