En el vasto menú de acciones sostenibles que la economía circular ofrece, algunas recetas son tan efectivas como conocidas. Una de ellas: reutilizar el aceite de cocina para producir biocombustible. Aunque esta práctica tiene décadas de recorrido, lo que marca la diferencia es cómo se implementa y escala. Es ahí donde iniciativas como la de Pizza Hut Indonesia, en alianza con la startup local TUKR, ofrecen una lección replicable.
Desde junio de 2024 hasta mayo de 2025, la cadena logró recolectar más de 31 toneladas de aceite usado en más de 200 locales de Pizza Hut Delivery (PHD), destinados a la producción de biodiesel. Este insumo, proveniente del descarte habitual de frituras y cocción, se reincorpora al ciclo económico como combustible limpio, cerrando el circuito de un modelo de negocio más responsable.
De residuo a recurso: una iniciativa coherente con la transición energética
El aceite usado de cocina, conocido como UCO (Used Cooking Oil), es uno de los residuos orgánicos más aprovechables para la producción de biodiesel de segunda generación. Resuelve el serio problema ambiental de la disposición del aceite, y su transformación ayuda a reducir las emisiones asociadas al transporte.
Lo que hace Pizza Hut Indonesia no es innovar en la tecnología, sino en la escala y coherencia del enfoque. Con el programa “MENYALA Bersama TUKR”, no solo recoge el residuo en sus locales, sino que promueve la recolección domiciliaria entre sus empleados, facilitándoles bidones individuales para almacenar el aceite y entregarlo a TUKR.
¿Quién es TUKR?
TUKR es una empresa emergente indonesia dedicada a la logística y transformación del aceite usado para la producción de biocombustibles. Aunque poco conocida fuera del sudeste asiático, TUKR se ha convertido en uno de los principales actores del país en trazabilidad y valorización energética de este residuo, trabajando con hogares, empresas y organismos para fomentar una economía más circular.
Gastronomía circular: más allá del plato
La apuesta de Pizza Hut Indonesia forma parte de su estrategia de responsabilidad social “Pizza Hut Peduli 8P”, donde se destacan pilares como la gestión de residuos y la transición hacia energías renovables. Su gerente de RSE, Nurdrajat Sumadyana, subraya que incluso en industrias no asociadas directamente con la energía, es posible contribuir al cambio climático desde gestos cotidianos y sistematizados.
“Nuestra tarea es mantener la calidad del alimento, pero también garantizar que su impacto ambiental no termine con el último bocado”, afirma Sumadyana.
Además de la reducción de emisiones (se estiman más de 100.000 kg de CO₂ evitados) y la protección de cuerpos de agua (el aceite puede contaminar millones de litros si se desecha mal), la iniciativa también promueve la conciencia ambiental entre los consumidores y empleados, posicionando a la marca como actor activo de la transición energética.
Del delivery al biodiesel: una ruta posible
Mientras muchas empresas aún debaten cómo integrar prácticas circulares, Pizza Hut Indonesia ofrece un ejemplo concreto y escalable desde un sector tan cotidiano como la gastronomía. No se trata de reinventar la rueda, sino de ponerla a girar en la dirección correcta.
La conversión de aceite usado en combustible no es nueva, pero cuando se implementa con consistencia, escala y participación comunitaria, se convierte en una pieza clave en la sinfonía de la sostenibilidad urbana. Y en este caso, esa sinfonía huele a pizza recién hecha… con un giro verde.


