Durante la madrugada, cuando la mayoría de las actividades se detienen, hay sistemas que siguen funcionando sin pausa. Entre ellos, la aviación y el transporte de cargas sostienen una demanda constante de combustibles líquidos, con una exigencia creciente: reducir emisiones sin alterar la lógica operativa de esos sectores. Ese desafío, que ya no es teórico sino operativo, está reconfigurando las cadenas de suministro de energía a escala global.
En ese nuevo escenario, el foco se desplazó hacia un punto crítico: la disponibilidad de materias primas capaces de sostener una producción continua de combustibles sostenibles. Porque más allá de los avances tecnológicos, la posibilidad de escalar el SAF (Sustainable Aviation Fuel) o el diésel renovable depende, en gran medida, de asegurar insumos consistentes, trazables y con respaldo ambiental.
y ahí es donde empiezan a ganar relevancia ciertos cultivos que pueden integrarse fácilmente a los sistemas agrícolas existentes. La carinata es uno de los casos más avanzados en esa línea, no solo por sus características agronómicas, sino por el desarrollo de una cadena productiva que busca responder a esa demanda creciente.
En ese contexto, la compañía australiana Nufarm anunció la ampliación de su acuerdo estratégico con bp, consolidando una alianza orientada a escalar la producción de biocombustibles a partir de este cultivo.
Una alianza que mira a 2050
La actualización del acuerdo —originalmente firmado en 2022— incorpora un elemento central: la extensión del compromiso de comercialización y compra de aceite de carinata hasta 2050. En un mercado atravesado por la incertidumbre sobre la disponibilidad de insumos, este tipo de contratos cumple un rol clave al ordenar las expectativas de inversión a lo largo de toda la cadena.
El esquema incluye, además, un modelo de financiamiento vinculado al cumplimiento de hitos de desarrollo. Esto permite canalizar recursos hacia la mejora genética del cultivo, con el objetivo de incrementar rendimientos y adaptar variedades a distintas condiciones productivas.
Al mismo tiempo, el acuerdo garantiza a bp el acceso continuo al aceite producido dentro del sistema de carinata desarrollado por Nufarm, integrando en una misma estructura a productores, proveedores de tecnología y usuarios finales del biocombustible.
Un cultivo intermedio que se inserta en sistemas productivos existentes
La carinata presenta una característica que explica buena parte de su interés: se trata de un cultivo que se incorpora como cultivo intermedio, dentro de esquemas de rotación. Esto permite aprovechar períodos en los que el suelo estaría ocioso, sin desplazar otros cultivos ni tensionar la producción de alimentos.
Esa integración no es solo agronómica. También aporta beneficios en términos de manejo de suelos y diversificación productiva, lo que contribuye a mejorar la estabilidad de los sistemas agrícolas.
Desde el punto de vista ambiental, el aceite obtenido cuenta con certificación bajo estándares internacionales como los de la Roundtable on Sustainable Biomaterials (RSB). Los combustibles derivados de este insumo muestran reducciones significativas de emisiones de gases de efecto invernadero cuando se analizan en todo su ciclo de vida, en comparación con alternativas fósiles.


