El pasado 27 de mayo, durante el Congreso de MAIZAR celebrado en la Ciudad de Buenos Aires fue lanzado oficialmente el Movimiento por la Transición Energética de la Movilidad, un espacio técnico y multisectorial de articulación público-privada orientado a promover una agenda nacional de soluciones para la movilidad de bajas emisiones de CO₂ en Argentina. Entre las instituciones que oficializaron su adhesión mediante la firma de una carta intención figura el Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol de Tucumán (IPAAT), el organismo provincial que sigue de cerca la actividad del complejo sucroalcoholero del Noroeste argentino.
La presentación del Movimiento estuvo a cargo de Agustín Torroba, especialista internacional en biocombustibles y energías renovables del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), junto a Patrick Adams, director ejecutivo de la Cámara del Bioetanol de Maíz, en el marco del panel «El Futuro de los Combustibles». Desde su concepción, la plataforma se propone reunir en una misma mesa al sector público, al privado, al sistema científico-tecnológico, a los organismos internacionales y a la sociedad civil.
Ese diálogo entre sectores tiene un propósito definido: impulsar el diseño de políticas públicas, marcos regulatorios modernos, proyectos piloto e iniciativas de inversión que aceleren la transición energética de la movilidad en el país. Los firmantes parten de una convicción compartida —que la Argentina reúne condiciones excepcionales para avanzar en ese camino—, sustentada en la variedad de tecnologías y recursos disponibles en el territorio: biocombustibles, combustibles sintéticos, biogás, biometano, hidrógeno verde, electrificación y eficiencia energética, entre otras soluciones para la reducción de emisiones.
La adhesión del IPAAT
El Instituto formalizó su participación con la firma de la Carta Intención de conformación del Movimiento por la Transición Energética de la Movilidad. En representación del organismo estuvieron presentes el Secretario de Producción y Presidente del IPAAT, Eduardo Castro; el vicepresidente del Instituto, Ricardo Veliz; y su gerente, Jorge Etchandy.
La incorporación del organismo tucumana enlaza con el peso que la caña de azúcar tiene en la matriz de biocombustibles del país. El complejo sucroalcoholero del NOA destina buena parte de su producción de alcohol a la elaboración de bioetanol, que se mezcla con las naftas para cumplir el corte obligatorio de combustibles vigente en la Argentina.

Un antecedente regional y un mapa amplio de firmantes
La iniciativa toma como referencia concreta el esquema constituido en Brasil, un país líder en movilidad de bajas emisiones, bajo el nombre de Movimiento Bajo Carbono. La convocatoria reunió a un abanico amplio de empresas, cámaras y organizaciones. Entre ellas, las automotrices y fabricantes Bosch, Toyota, Stellantis, Volvo, Volkswagen y John Deere, junto a Porta Hnos. y DS y Proyectos Ingeniería; y, del lado de la producción y la industria, el Centro Azucarero Argentino, MAIZAR, ACSOJA, la Cámara de Bioetanol de Maíz, CARBIO, la Cámara de Alcoholes de Argentina, CIARA, FNGA, Interis, SABECORT, CEPREB, CASFER, la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados, el IICA, Maíz Energía, el propio IPAAT y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
Con este conjunto de actores públicos y privados, el Movimiento por la Transición Energética de la Movilidad queda conformado como una plataforma de articulación que aspira a ordenar, desde el diálogo entre sectores, el rumbo de la descarbonización del transporte en la Argentina.


