El 4 de julio pasado, las plantas de biometano de Dinamarca inyectaron a la red nacional más gas del que todo el país consumió en esa jornada. Fue la primera vez en 2025 que la producción doméstica de gas renovable alcanzó para cubrir el balance nacional completo, una marca que consolida al pequeño país escandinavo como referencia global en descarbonización del gas.
El hito no significa que cada usuario final, sea un hogar o una industria haya recibido biometano exclusivamente. La red danesa transporta gas renovable y fósil por los mismos gasoductos, sin separación física. El operador del sistema registró lo que se conoce como superávit contable: la suma de biometano producido superó la suma de gas retirado por los consumidores.
El biogás danés ya cubre el 45 % del consumo anual de gas
La jornada récord del 4 de julio se inscribe en una progresión que viene acelerándose. Según el Biogas Outlook 2025, publicado por Biogas Danmark —la asociación que agrupa a los productores de biogás del país—, el gas renovable cubrió alrededor del 45 % del consumo total de gas de Dinamarca en 2024. En 2025, la participación fue escalando mes a mes: 51 % en abril, casi 70 % en junio, con la producción en ascenso y el consumo de verano en retroceso.
Lars Kaspersen, CEO de Biogas Danmark, calificó el resultado como la prueba de que una cobertura total con gas renovable «es posible en el largo plazo». Los picos de demanda invernal todavía requerirán gas fósil, aclaró, pero la tendencia de mediano plazo apunta a reducir esa dependencia estacional.
Más plantas, más capacidad, más actores
Detrás de las cifras hay una secuencia de inversiones concretas que ampliaron tanto la capacidad de producción como la infraestructura para integrar el biometano al sistema gasífero nacional.
Shell completó el mes pasado una obra de 18 meses en su instalación de biogás en Aarhus, la segunda ciudad del país. La planta procesa ahora 700.000 toneladas de residuos por año e inyecta unos 20 millones de metros cúbicos de biometano a la red nacional. La ampliación incorporó además capacidad de almacenamiento de gas renovable, un recurso que permite amortiguar variaciones en la oferta de electricidad eólica y solar.
También en julio, la productora nórdica St1 Biokraft —con operaciones en Finlandia, Suecia y Noruega— ingresó al mercado danés con la adquisición de Danish Bio Commodities. La compra sumó más de 350 GWh de capacidad productiva ya instalada y alrededor de 900 GWh en proyectos en desarrollo, cifras que dan cuenta del apetito inversor que genera el biometano danés fuera de sus fronteras.
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Biogás con captura de carbono: doble impacto climático
El biometano es el producto que resulta de la refinación de biogás, un combustible que contiene un contenido de aproximadamente 50% de metano y el resto de otros gases como Co2. Si durante la refinación ese dióxido de carbono biogénico se captura y se almacena bajo tierra en vez de liberarse a la atmósfera, la industria de biometano se convierte en una pieza clave de la descarbonización. Por un lado se genera energía renovable y por el otro se consigue es una remoción permanente de carbono. Varias plantas danesas ya avanzan en esa dirección.
BioCirc transporta CO₂ biogénico licuado desde su instalación BECCS en Vesthimmerland hacia almacenamiento geológico en el subsuelo del Mar del Norte, a través del Project Greensand. La cadena completa —captura, licuefacción, transporte marítimo y secuestro permanente— opera a escala comercial, uno de los primeros casos funcionales en toda Europa.
Bigadan, otro operador del sector, desarrolla su propio módulo de captura en la planta de biogás de Kalundborg. Cada instalación que suma CCS refuerza un atributo diferencial del biometano danés: la capacidad de generar emisiones negativas netas, un valor que los marcos regulatorios europeos de descarbonización empiezan a reconocer y premiar.
Meta 2030: todo el gas, renovable
Dinamarca apunta a que la totalidad del gas consumido en el país sea renovable para 2030. Según Biogas Danmark, los recursos de biomasa disponibles —residuos agrícolas, ganaderos, agroindustriales y urbanos— podrían sostener una producción casi tres veces mayor que la actual. La materia prima existe; lo que el sector reclama son condiciones de política pública que acompañen esa escala.
Qué pide el sector para mantener el ritmo
Biogas Danmark identificó tres cuellos de botella regulatorios que podrían frenar la expansión: los tiempos de habilitación para nuevas plantas, la ausencia de incentivos fiscales que mejoren la ecuación financiera de los proyectos y la falta de requisitos mínimos de gas verde para grandes consumidores. Sin esas señales, advirtió la asociación, la siguiente ronda de inversiones —la que debe llevar la cobertura del 45 % al 100 %— podría demorarse más de lo que la meta 2030 tolera.
Una experiencia que trasciende la escala danesa
Dinamarca consume volúmenes modestos de gas en comparación con Alemania o Francia. Pero lo que su trayectoria demuestra tiene alcance continental: un sistema gasífero puede migrar hacia el biometano con la infraestructura existente, sin reemplazar redes ni equipos de consumo final. En un contexto europeo de reducción de la exposición al gas ruso y metas climáticas cada vez más exigentes, esa experiencia operativa acumulada —medida en plantas construidas, metros cúbicos inyectados y toneladas de CO₂ almacenadas— pesa más que cualquier proyección.


