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El uso de biocombustibles en motores de combustión interna es una alternativa importante para reducir significativamente las emisiones de CO2, uno de los gases responsables del efecto invernadero. El etanol se usa en países de todo el mundo como un combustible estratégico. En Brasil y EEUU, por ejemplo, una gran flota de vehículos funciona con etanol en concentraciones de 100% y 85%, respectivamente. Además, varios países utilizan cada vez más una mezcla de etanol en la gasoilina en proporciones que varían entre 10 y 30% para aumentar el índice de octano del combustible.
Esta tendencia se está imponiendo ya que el mayor índice de octano del etanol permite que satisfaga perfectamente los requisitos de los motores de combustión modernos, más eficientes energéticamente y a prueba de explosiones.
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Como una medida del potencial de mercado global de este combustible renovable, sostenible y ecológico, China anunció que en los próximos años comenzará a usar una mezcla de gasolina que contiene 10 por ciento de etanol. En la misma línea, EEUU está evaluando un aumento en su mezcla pasar del actual de 10% de etanol a una entre 25 y 30% de etanol.
El uso de etanol es una alternativa rápida para abordar las emisiones de CO2 porque permite utilizar la infraestructura existente. En combinación con la electrificación de vehículos y otras tecnologías avanzadas de propulsión, como las pilas de combustible, ayudará a reducir las futuras emisiones de gases de efecto invernadero responsables del calentamiento global.
Hasta que la energía eléctrica se produzca en gran parte a partir de fuentes renovables y los vehículos eléctricos se fabriquen masivamente, el etanol seguirá desempeñando un papel vital. Por lo tanto, para Brasil, es un avance importante el uso eficiente del etanol, incluso en vehículos híbridos.
El desarrollo de MBE2
MBE2 fue desarrollado en el centro tecnológico que Mahle posee en Jundiai, São Paulo (uno de los 16 centros de I+D del Grupo Mahle en el mundo). El desarrollo intensivo que duró cuatro años comenzó en su laboratorio e incluyó un proyecto piloto de dos años seguido de un período de operaciones a escala industrial llevadas a cabo en una planta de etanol en la región de Sertãozinho, São Paulo.
Fermentación – la clave del proceso que debe perfeccionarse
Como todo el mundo conoce, tanto el etanol de primera generación – producido utilizando diferentes fuentes, como el etanol de segunda generación producido a partir de biomasa se obtienen por procesos de la fermentación mediante el uso de levaduras. La fermentación generalmente resulta ser el cuello de botella en las plantas de etanol, y por eso Mahle desarrolló MBE2, que consiste en un sistema que se instala de los fermentadores que utiliza equipos para controlar el proceso, así como también software específico. El sistema estimula las reacciones bioquímicas, lo que resulta en una mayor producción de etanol a un bajo costo operativo.
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Los números hablan por si solos
MBE2 es una alternativa mucho más barata para aumentar la producción tanto en términos de inversión como de costos operativos. Contribuye a los resultados de la planta y a la sostenibilidad porque no requiere un aumento en el área plantada y reduce significativamente los gases de efecto invernadero.
El mercado y el futuro
Esta tecnología se puede aplicar a cualquier materia prima y la producción de cualquier biocombustible a base de caña de azúcar o biomasa, como la del maíz, que se utiliza en gran medida en los Estados Unidos. El aumento en los ingresos aún no se ha determinado. El potencial en Brasil y en los mercados mundiales dependerá de factores económicos y políticos.


