miércoles, abril 29, 2026
 

Nanotecnología argentina para proteger cultivos del clima extremo

La empresa agrotecnológica Cycle F presentó en Expoagro un bioestimulante nanotecnológico que ayuda a las plantas a resistir sequías, heladas y estrés químico, con aumentos de rendimiento de hasta 32%.

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El sol del mediodía cae sobre los lotes demostrativos de Expoagro mientras productores y técnicos recorren los stands con una preocupación que se repite en cada campaña: cómo sostener los rendimientos cuando el clima se vuelve cada vez más impredecible. Sequías prolongadas, golpes de calor o heladas tardías ya no son episodios excepcionales sino parte del escenario productivo. En ese contexto, una pequeña botella exhibida en la muestra concentra una apuesta tecnológica que nació en laboratorios argentinos y ahora empieza a probar su lugar en el mercado.

Se trata de un bioestimulante nanotecnológico desarrollado por la empresa agrotecnológica Cycle F. El producto, llamado Nano Power, fue presentado oficialmente en Expoagro 2026 como una herramienta para enfrentar uno de los problemas más extendidos de la agricultura actual: el estrés abiótico que sufren los cultivos cuando las condiciones ambientales se vuelven extremas. La experiencia fue reconocida como caso de éxito en el espacio ArgenINTA por haber logrado avanzar desde el desarrollo científico hasta una etapa comercial dentro del proyecto AgTech.AR.

El desafío silencioso que enfrenta la agricultura

En muchos sistemas productivos las pérdidas de rendimiento ya no se explican principalmente por plagas o enfermedades, sino por factores ambientales. Sequías, temperaturas elevadas, radiación intensa o heladas generan lo que en fisiología vegetal se denomina estrés abiótico.

Cuando una planta entra en ese estado, su metabolismo se altera. Disminuye la eficiencia de la fotosíntesis, se vuelve menos efectiva en la absorción de nutrientes y ralentiza su crecimiento. En términos productivos, esto se traduce en una brecha cada vez mayor entre el potencial genético del cultivo y lo que finalmente se cosecha.

La agricultura argentina vivió recientemente un ejemplo extremo de este fenómeno. La sequía del ciclo 2022-2023, considerada la más severa en un siglo, provocó caídas abruptas en la producción de los principales cultivos. La soja perdió más de la mitad de su volumen habitual, el trigo cayó cerca de un 48% y el maíz registró una merma cercana al 39%. Incluso en campañas posteriores, las proyecciones iniciales debieron ajustarse por eventos climáticos adversos.

Para los productores, el desafío es claro: buena parte del rendimiento se juega hoy en la capacidad de los cultivos para tolerar condiciones ambientales que el manejo agronómico tradicional no logra amortiguar del todo.

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Nanotecnología aplicada a la fisiología vegetal

La propuesta de Cycle F apunta a intervenir directamente en la respuesta fisiológica de la planta. Nano Power utiliza compuestos activos formulados a escala nanométrica, lo que facilita su interacción con los tejidos vegetales.

Esa escala permite que el producto actúe con dosis muy bajas y active mecanismos metabólicos que ayudan al cultivo a sostener su funcionamiento cuando atraviesa condiciones adversas. El objetivo no es reemplazar fertilizantes ni fitosanitarios, sino reforzar la capacidad fisiológica de la planta para atravesar episodios de estrés ambiental.

Según explica Rodrigo Pontiggia, director general y cofundador de la empresa, el efecto se observa en procesos clave como la fotosíntesis, la absorción de nutrientes y la regulación metabólica que sostiene el crecimiento del cultivo.

Ensayos de campo realizados en distintas regiones agrícolas del país registraron respuestas positivas en más del 90% de los casos evaluados. En situaciones de estrés severo, los incrementos de rendimiento llegaron a alcanzar el 32%.

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Un efecto adicional sobre el estrés químico

El bioestimulante también mostró un comportamiento que comenzó a llamar la atención de técnicos y productores: su capacidad para reducir el estrés fisiológico asociado a la aplicación de fitosanitarios.

Herbicidas y fungicidas son herramientas habituales en los sistemas agrícolas, pero pueden generar efectos temporales sobre el metabolismo de la planta. Cuando Nano Power se aplica en combinación con estos tratamientos, actúa como un agente detoxificante que ayuda a recuperar más rápidamente la actividad fisiológica del cultivo.

En la práctica, esto permite que la planta retome antes sus procesos metabólicos luego de una aplicación, evitando caídas transitorias en su actividad fotosintética o en la absorción de nutrientes.

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Ventajas logísticas en la aplicación

La formulación nanotecnológica también tiene consecuencias prácticas en la logística de uso. Las dosis necesarias son muy bajas, lo que reduce el volumen de producto que debe transportarse o almacenarse.

Un kit de apenas 32 por 15 por 24 centímetros permite preparar un caldo suficiente para tratar hasta 40 hectáreas. Esto simplifica el manejo del insumo tanto para productores como para distribuidores.

El producto, además, es compatible con distintos sistemas de aplicación, incluidos drones agrícolas, lo que facilita su integración en esquemas de agricultura de precisión.

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Del laboratorio al campo

Cycle F surgió de la convergencia de profesionales con experiencia en ingeniería ambiental, biotecnología, agronomía y gestión empresarial. El desarrollo inicial de la empresa implicó una inversión superior a los 100.000 dólares y actualmente proyecta ventas cercanas a los 920.000 dólares durante 2026.

Las tecnologías desarrolladas por la compañía cuentan con respaldo científico internacional y se apoyan en investigaciones publicadas en revistas académicas de alto impacto. En su desarrollo participaron investigadores del CONICET y, en 2025, la empresa firmó un convenio marco con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires para avanzar en nuevas formulaciones de fertilizantes organominerales y bioestimulantes.

Según señaló durante Expoagro Jorge Gambale, director nacional de Agricultura, la tecnología “ya trascendió el laboratorio y comenzó a ser adoptada por grandes productores agrícolas”, con quienes se realizan ensayos en condiciones productivas reales.

Próximos desarrollos

Nano Power es el primer producto de una línea de soluciones que Cycle F planea ampliar durante este año. La empresa prevé lanzar tres desarrollos nanotecnológicos antes de fin de 2026.

En paralelo, el equipo trabaja en fertilizantes organominerales obtenidos a partir de biomasa y residuos orgánicos combinados con nutrientes minerales. Estos desarrollos forman parte de una estrategia orientada a mejorar la eficiencia de los insumos agrícolas y a integrar procesos de reciclaje de biomasa dentro de los sistemas productivos.

Tras varios años de trabajo en laboratorio y validaciones a campo, la compañía busca ahora consolidar la etapa comercial de estas tecnologías, ampliando su adopción en explotaciones agrícolas que enfrentan campañas cada vez más condicionadas por el clima.

 
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