El biodiésel transformó el mapa de la demanda de aceite de soja en Estados Unidos en apenas un puñado de años. Las plantas de crushing (también conocidas como ‘aceiteras’) que durante décadas trabajaron sobre todo para el mercado de alimentos y de raciones animales hoy se encuentran con un comprador nuevo, voraz y de escala industrial: las biorrefinerías que convierten aceites vegetales en combustible diésel. Esa reconfiguración quedó sellada este año, cuando la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) fijó volúmenes de mezcla obligatoria récord para el diésel de base biológica, y obligó a toda la cadena a correr detrás de la materia prima.
En ese contexto, ADM —una de las mayores procesadoras de granos y oleaginosas del mundo, con sede en Chicago y presencia en decenas de países— anunció una serie de inversiones para ampliar su capacidad de molienda de oleaginosas en Norteamérica. La decisión apunta a producir más aceite vegetal para abastecer al mercado de combustibles renovables y a los usos alimentarios e industriales que también dependen de ese insumo.
Cuatro plantas, un mismo objetivo
La compañía optó por un camino distinto al de levantar instalaciones nuevas. En lugar de construir desde cero, ADM concentrará las inversiones en cuatro plantas de crushing que ya operan en Estados Unidos, con mejoras diseñadas a medida de cada una para elevar el procesamiento sobre infraestructura existente.
En Frankfort, Indiana, el trabajo se enfocará en mejoras de almacenamiento y optimización, junto con múltiples actualizaciones de equipamiento. La finalización está prevista para fines de 2028. En Deerfield, Missouri, las inversiones buscarán liberar capacidad en los sistemas de transporte interno, laminado, extracción y servicios auxiliares, con una fecha estimada de conclusión entre fines de 2028 y principios de 2029.
Derribando mitos: JBS recorrió medio millón de kilómetros con biodiésel puro y sin tocar el motor
La planta de Lincoln, Nebraska, recibirá mejoras en el almacenamiento de harina y trabajos para eliminar los cuellos de botella que frenan el flujo del proceso, con finalización proyectada para fines de 2028. Por último, la instalación de Spiritwood, Dakota del Norte, operada a través de la sociedad conjunta Green Bison con Marathon Petroleum Corporation —la mayor refinadora independiente de combustibles de Estados Unidos—, se beneficiará de optimización operativa y mejoras selectivas de equipamiento, con una fecha de conclusión estimada para mediados de 2028.
En conjunto, las cuatro intervenciones apuntan a liberar cerca de 700.000 toneladas métricas de capacidad de molienda adicional por año, es decir, más granos que encuentran destino en el mercado interno en lugar de competir en la exportación.
Qué significa moler oleaginosas
La molienda, o crushing, es el proceso mediante el cual una semilla oleaginosa como la soja se separa en sus dos fracciones principales. Por un lado se obtiene el aceite, que puede destinarse a la alimentación humana, a usos industriales o a la producción de biocombustibles. Por el otro queda la harina proteica, un insumo central para la nutrición animal. Ambas fracciones salen del mismo grano y siguen caminos distintos, de modo que un aumento de la molienda para producir aceite destinado a combustible incrementa en paralelo la oferta de proteína para la ganadería.
Cada tonelada adicional de soja procesada agrega aceite disponible para las refinerías de diésel renovable y, al mismo tiempo, harina para los feedlots y los tambos. Las inversiones en capacidad de crushing tienen así efectos que exceden al mercado energético y alcanzan a toda la cadena de proteína animal.
La política de biocombustibles como motor
A fines de marzo, la EPA finalizó las Obligaciones de Volumen Renovable (RVO, por sus siglas en inglés) para 2026 y 2027, el instrumento que fija cuánto biocombustible deben incorporar obligatoriamente los combustibles vendidos en el país. Los nuevos mandatos garantizan que se use un piso de diésel de base biológica de al menos 5.330 millones de galones (20,18 millones de m³) en 2026 y 5.750 millones de galones (21,77 millones de m³) en 2027, muy por encima de los 3.350 millones de galones (12,68 millones de m³) de 2025.
McGuigan también explicó el criterio detrás de la estrategia de ampliar plantas ya instaladas en lugar de construir nuevas. Al apoyarse en la infraestructura existente y adoptar planes de mejora individualizados para cada instalación, la compañía busca invertir con prudencia y preservar flexibilidad, mientras entrega un aumento significativo de capacidad en toda su red norteamericana.
Una expansión que sigue en marcha
Las cuatro plantas anunciadas son, según la propia compañía, un conjunto inicial. ADM indicó que está evaluando activamente mejoras similares en otras instalaciones de molienda de Norteamérica, lo que anticipa nuevos anuncios en la misma dirección a medida que avancen los proyectos.
La movida se inscribe además en una secuencia de inversiones recientes de la empresa sobre su red industrial estadounidense. Los trabajos en las plantas de crushing llegan después de las mejoras que ADM realizó en su instalación de procesamiento de maíz en Clinton, Iowa, y de las ampliaciones de capacidad en su elevador de granos en Optima, Oklahoma. Las obras en Frankfort, Deerfield, Lincoln y Spiritwood se escalonarán entre mediados de 2028 y principios de 2029, cuando quedarán operativas las 700.000 toneladas adicionales de molienda anual.


