Córdoba concentra la mayor capacidad instalada de bioetanol de maíz en Argentina. Sus biorrefinerías procesan cada año casi dos millones de toneladas de grano y generan, como parte inevitable de la fermentación, grandes volúmenes de dióxido de carbono de alta pureza. Gran parte de ese CO₂, conocido como biogénico porque proviene de cultivos que absorbieron carbono atmosférico durante su crecimiento, se captura y tiene como destino la carbonatación de bebidas y otros usos industrial. Sin embargo ahora, un nuevo proyecto podría darle un destino productivo mucho más ambicioso.
Sobre esa premisa se construye el proyecto Villa María New Energy, una iniciativa que busca capturar ese CO₂ y combinarlo con hidrógeno verde —producido mediante electrólisis del agua alimentada con energía eólica y solar— para sintetizar e-metanol, un combustible líquido con aplicaciones en la industria química, el transporte marítimo y la aviación. Si avanza, sería la primera planta de estas características en el país.
Una alianza trinacional para evaluar la viabilidad
La iniciativa está siendo analizada en el marco de una alianza público-privada entre tres actores con perfiles complementarios. Por el lado privado participan eab New Energy GmbH, una desarrolladora alemana de proyectos de energías renovables con más de tres décadas de trayectoria, y SEG Ingeniería, una firma uruguaya especializada en infraestructura energética con más de 280 MW eólicos y solares adjudicados en Uruguay y Argentina. El respaldo público proviene de la GIZ (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit), la agencia de cooperación internacional del gobierno alemán, que participa a través del H2Uppp, un programa del Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania diseñado para promover la participación del sector privado en el desarrollo de mercados de hidrógeno en el Sur Global.
El objetivo de esta etapa es generar la información técnica, económica y regulatoria necesaria para determinar si el proyecto resulta viable y financiable. Eso incluye evaluar la disponibilidad de materias primas, tanto el CO₂ biogénico como el agua para la electrólisis, el suministro de energía renovable, la configuración óptima de la planta, la logística de exportación, los costos de producción y los requisitos de mercado y sostenibilidad que exigen los potenciales compradores internacionales.
Qué es el e-metanol y por qué genera interés global
El metanol convencional se produce a partir de gas natural o carbón, con una huella de carbono elevada. El e-metanol, en cambio, se sintetiza combinando hidrógeno renovable con CO₂ capturado, lo que permite obtener un combustible líquido con una intensidad de carbono significativamente menor. Su ventaja práctica es que resulta compatible con infraestructuras de almacenamiento y transporte ya existentes, y puede utilizarse tanto como insumo para la industria petroquímica como combustible en el sector naviero, donde grandes navieras ya están incorporando motores duales capaces de operar con metanol.
La demanda global de e-metanol verde viene creciendo impulsada por regulaciones en Europa y Asia sobre emisiones del transporte marítimo, aéreo y la industria química. Eso abre una ventana de oportunidad para países con abundancia simultánea de energías renovables y fuentes concentradas de CO₂ biogénico, una combinación que Argentina reúne de forma singular en su cinturón agroindustrial.
Córdoba como enclave estratégico
La elección de Villa María no es casual. La ciudad se encuentra en el corazón del corredor maicero cordobés, donde se aloja ACABio, la mayor biorrefinería de maíz del país, que generan CO₂ biogénico como subproducto inevitable del proceso de fermentación. Esa proximidad resuelve uno de los desafíos más costosos de los proyectos de e-fuels en otras regiones del mundo, donde la captura de CO₂ requiere tecnologías complejas aplicadas a fuentes diluidas como chimeneas industriales o directamente el aire. En Córdoba, el gas ya sale concentrado y limpio de las cubas de fermentación.
El proyecto contempla un electrolizador de 200 MW de potencia, con capacidad para producir aproximadamente 20.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable. Combinado con el CO₂ biogénico disponible en la zona, eso permitiría alcanzar una producción cercana a las 110.000 toneladas anuales de metanol verde, destinadas a mercados internacionales en los sectores químico, marítimo y de aviación.
Lo que dicen los socios del proyecto
Fernando Schaich, director y fundador de SEG Ingeniería, explicó que la firma aporta a la alianza su experiencia en desarrollo de proyectos energéticos en la región. “En Villa María estamos aplicando esa experiencia a las preguntas que definen si un proyecto de e-fuels es financiable: el suministro de CO₂ biogénico y de agua, y el offtake internacional para metanol verde y SAF”, señaló. Schaich destacó que trabajar junto a eab New Energy y con el respaldo del H2Uppp “nos entrega los datos y la credibilidad que exige esta etapa temprana”.
Alexander Kaiser, jefe de proyecto de eab New Energy, subrayó que la compañía aplica en Villa María su trayectoria de más de 30 años en renovables a la producción de hidrógeno verde y metanol verde, “contribuyendo a descarbonizar la aviación, el transporte marítimo y la industria química”.
Desde GIZ, Javier Ortiz de Zúñiga, director del Portafolio de Energía para el Cono Sur, definió al proyecto como “un paso concreto para posicionar a Argentina en la creciente cadena de valor global de los e-fuels” y destacó que el programa busca “reducir los riesgos de esta etapa temprana y habilitar decisiones de inversión informadas”.


