Nueve de cada diez mercancías que se comercian en el mundo pasan, en algún momento de su viaje, por un barco. Esa escala formidable convirtió al transporte marítimo en una pieza insustituible de la economía global, pero también en una fuente relevante de emisiones. El sector genera cerca del 3% del CO₂ mundial y la Organización Marítima Internacional (OMI) advierte que, sin medidas concretas de descarbonización, sus emisiones podrían crecer hasta un 50% hacia mediados de siglo.
Los portacontenedores están en el centro de ese desafío. Son los gigantes que enlazan las principales rutas comerciales y la categoría que más contribuye a las emisiones del transporte marítimo. Por eso, desde hace años los grandes armadores encargan buques capaces de operar con combustibles de menor huella de carbono.
Pero construir los barcos es solo una parte de la tarea. Para que esa nueva flota pueda operar hacen falta que los combustibles estén disponibles en grandes volúmenes y con un suministro estable en los principales puertos del planeta.
CMA CGM, la naviera francesa que controla la tercera flota mercante más grande del planeta, decidió avanzar sobre ese frente desde el origen. El grupo francés prevé contar para 2030 con más de 200 buques dual-fuel capaces de utilizar biometano, biometanol y e-fuels. Con esa flota en camino, la naviera deberá asegurarse el suministro de los combustibles que necesitará para operarla. Y para ello, acaba de anunciar una asociación estratégica con ENGIE, una de las mayores compañías energéticas de Europa.
El proyecto se instalará en Le Havre, el principal puerto de contenedores de Francia y uno de los grandes nodos logísticos europeos. Allí, residuos ganaderos, restos agrícolas y biorresiduos domésticos serán utilizados para producir biometano que luego podrá abastecer a la flota de CMA CGM a través de la red europea de gas.
La planta podría comenzar a operar entre 2029 y 2030, siempre que complete el desarrollo técnico, obtenga los permisos y supere la decisión final de inversión. CMA CGM ingresará como accionista minoritario a través de PULSE, su fondo para tecnologías e infraestructura energética, mientras que ENGIE estará al frente del diseño y, si el proyecto recibe luz verde, de la construcción y posterior operación.
De los residuos al tanque de un portacontenedores
El biometano producido en Le Havre será inyectado en la red europea de gas y asignado al consumo de CMA CGM mediante un sistema certificado de balance de masa.
El mecanismo permite vincular la producción de gas renovable con su consumo aunque ambos ocurran en lugares diferentes. Una vez inyectado, el biometano se mezcla con gas de otros orígenes dentro de la red, mientras la certificación permite contabilizar el volumen renovable producido y asignarlo a un consumidor determinado.
Así, CMA CGM podrá abastecer sus buques sin necesidad de trasladar físicamente el biometano desde Le Havre hasta cada puerto en el que operen. Además, los barcos preparados para utilizar GNL pueden consumirlo aprovechando la infraestructura de almacenamiento y bunkering existente.
Según la compañía, el biometano puede reducir al menos un 67% las emisiones de gases de efecto invernadero durante su ciclo de vida frente a los combustibles marinos convencionales.
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Biometano, fertilizante y CO₂ biogénico
La producción de gas dejará además otros dos productos aprovechables. La planta generará unas 100.000 toneladas de digestato, un material rico en nutrientes que podrá ser utilizado como fertilizante por los agricultores de la zona.
También recuperará alrededor de 13.000 toneladas de CO₂ biogénico para su comercialización. Es el dióxido de carbono separado durante la purificación del biometano, cuyo aprovechamiento contribuirá a mejorar el desempeño de emisiones de la planta.
Una alianza que comenzó en 2021
CMA CGM y ENGIE trabajan juntas en combustibles renovables desde 2021. La participación de la naviera como accionista de la planta profundiza ahora esa relación y la involucra directamente en la producción del biometano que utilizarán sus buques.
Para ENGIE, el proyecto se suma a una estrategia de fuerte expansión en gases renovables. La compañía produce actualmente alrededor de 1,2 TWh anuales de biometano en Europa y se propone alcanzar los 10 TWh por año en 2035, más de ocho veces su capacidad actual.
Rodolphe Saadé, presidente y CEO de CMA CGM, destacó que la asociación permitirá ampliar el acceso de la compañía a combustibles renovables y subrayó la elección de Le Havre, el mayor puerto francés de contenedores, como sede del proyecto.
Catherine MacGregor, CEO de ENGIE, señaló que la iniciativa contribuirá a aumentar la producción de biometano del grupo y a desarrollar combustibles renovables para el transporte y la industria.
La planta todavía debe recibir la decisión final de inversión
Antes de comenzar las obras, ENGIE deberá completar el diseño técnico y obtener los permisos necesarios. Con esas etapas cumplidas, los socios deberán tomar la decisión final de inversión que habilitará la construcción.
Si el proyecto recibe luz verde, ENGIE también quedará a cargo de construir y operar la planta, cuyo inicio de producción está previsto para 2029 o 2030.
CMA CGM y ENGIE ya estudian otras iniciativas en Francia y Europa, aunque todavía no informaron ubicaciones, capacidades ni cronogramas.


