Entrenar un músculo resulta fácil de imaginar. Con el ejercicio, el organismo se adapta y queda mejor preparado para responder al siguiente esfuerzo. Algo parecido ocurre cuando aprendemos una habilidad o ejercitamos la memoria. Mucho menos intuitiva es la posibilidad de que algunas de nuestras defensas también puedan ser entrenadas.
Durante décadas, la capacidad de ‘recordar’ una amenaza se atribuyó exclusivamente a la inmunidad adaptativa, la parte del sistema inmunológico capaz de reconocer agentes específicos y generar anticuerpos. Esa explicación comenzó a ampliarse cuando distintas investigaciones comprobaron que algunas células de la inmunidad innata, la primera línea de defensa del organismo, también pueden modificar su comportamiento después de determinados estímulos.
El fenómeno se conoce como inmunidad entrenada. No significa que esas células desarrollen memoria del mismo modo que los linfocitos, pero sí que pueden quedar funcionalmente modificadas y responder de manera diferente ante un desafío posterior.
El concepto despertó interés en medicina veterinaria por una razón bastante concreta. A lo largo de su ciclo productivo, los bovinos atraviesan períodos en los que se superponen cambios fisiológicos, ambientales y de manejo. El nacimiento, el destete, los traslados, un cambio de alimentación o el ingreso a un corral de engorde pueden aumentar las exigencias sobre el organismo y coincidir con una mayor vulnerabilidad frente a distintos problemas sanitarios.
Sobre ese campo de investigación trabaja Agropharma, una compañía argentina dedicada al desarrollo y producción de medicamentos veterinarios. La empresa presentó PROTECH, una herramienta concebida para acompañar las estrategias preventivas mediante una combinación de precursores energéticos, protección antioxidante y acción sobre la inmunidad innata.
La inmunidad innata también puede cambiar
El sistema inmunológico cuenta con distintos niveles de defensa. La inmunidad innata actúa primero. Reconoce señales generales asociadas con microorganismos o daño celular y pone rápidamente en marcha mecanismos destinados a contener la agresión.
La inmunidad adaptativa demora más en desarrollarse, pero tiene una capacidad mucho mayor para reconocer blancos específicos. Allí intervienen los linfocitos y los anticuerpos, y sobre ese mecanismo se apoya también la memoria que generan las vacunas.
La diferencia parecía bastante definida. La inmunidad innata reaccionaba rápido pero sin memoria, mientras que la adaptativa podía recordar un encuentro anterior y mejorar su respuesta frente al mismo agente.
Las investigaciones sobre inmunidad entrenada modificaron parcialmente esa descripción. Células como los monocitos y macrófagos pueden experimentar cambios después de determinados estímulos y conservar durante un tiempo un estado funcional diferente. Si más adelante reciben una nueva señal de peligro, su respuesta puede no ser igual a la original.
No reconocen necesariamente al mismo microorganismo ni generan anticuerpos específicos. Lo que cambia es la forma en que quedan preparadas para reaccionar.
Parte de esa adaptación ocurre mediante modificaciones epigenéticas, que regulan qué genes pueden activarse con mayor o menor facilidad sin alterar la secuencia del ADN. También intervienen cambios metabólicos que modifican la manera en que las células obtienen y utilizan energía.
Una respuesta inmunológica exige recursos. Si una célula cambia su metabolismo y la regulación de determinados genes después de un primer estímulo, puede quedar en mejores condiciones para desplegar ciertas funciones cuando aparece un nuevo desafío.
PROTECH combina respuesta inmune, energía y protección antioxidante
Agropharma desarrolló PROTECH sobre tres componentes que, según la compañía, buscan actuar de manera complementaria.
Uno de ellos es el aporte de precursores energéticos, destinados a acompañar procesos metabólicos que adquieren especial importancia durante períodos de elevada demanda fisiológica. Otro es la protección antioxidante, orientada a limitar los efectos del estrés oxidativo que puede acompañar situaciones de exigencia metabólica, ambiental o sanitaria.
El tercer componente actúa sobre la inmunidad innata.
Según la información técnica difundida por la empresa, después de la administración del producto se activan mecanismos en los que participan macrófagos y otras células centinela del sistema inmunológico. La propuesta busca que esa respuesta inicial sea seguida por modificaciones funcionales asociadas con el concepto de inmunidad entrenada.
Agropharma sostiene que esta combinación permite prolongar el efecto más allá de la estimulación inicial y señala una ventana de acción de al menos 65 días. Ese período corresponde a la información técnica del producto y debe evaluarse de acuerdo con los estudios que lo respaldan, las condiciones de utilización y las indicaciones veterinarias.
Los momentos de mayor exigencia en el ganado
El ingreso de un ternero a un sistema de engorde puede concentrar varios cambios en pocos días. El animal es transportado, llega a un ambiente desconocido, modifica su alimentación y entra en contacto con ejemplares procedentes de otros establecimientos.
Esa combinación forma parte de uno de los períodos que mayor atención sanitaria requieren dentro de los feedlots, en particular por la incidencia que pueden alcanzar los problemas respiratorios y digestivos.
La posibilidad de actuar antes o durante esa transición explica buena parte del interés por herramientas destinadas a preparar la respuesta del organismo. Agropharma plantea el uso de PROTECH como complemento de los programas sanitarios aplicados durante esas etapas.
En los rodeos lecheros, las mayores exigencias aparecen en otros momentos. El período que rodea al parto y el comienzo de la lactancia implica cambios profundos en el metabolismo de la vaca. La demanda de energía y nutrientes aumenta con rapidez mientras el organismo atraviesa una transición fisiológica particularmente intensa.
La empresa considera que la combinación de soporte energético, protección antioxidante y acción sobre la inmunidad innata puede acompañar también ese proceso. Entre las posibles aplicaciones menciona estrategias vinculadas con enfermedades respiratorias, mastitis y otros problemas sanitarios, cuya eficacia debe evaluarse de acuerdo con la evidencia disponible para cada situación productiva.
Entrenar las defensas no es vacunar
La inmunidad entrenada y la vacunación actúan sobre mecanismos diferentes.
Una vacuna busca generar una respuesta específica frente a uno o más agentes determinados. El sistema inmunológico aprende a reconocerlos y queda preparado para reaccionar con mayor rapidez si vuelve a encontrarlos.
La inmunidad entrenada no persigue ese reconocimiento específico. Las modificaciones se producen principalmente en componentes de la inmunidad innata y pueden cambiar la intensidad o las características de su respuesta frente a estímulos posteriores.
Una herramienta basada en este mecanismo no sustituye, por lo tanto, a las vacunas. Tampoco reemplaza las medidas de bioseguridad, la nutrición adecuada, el diagnóstico, el manejo sanitario ni la intervención veterinaria.
Tampoco cualquier activación de las defensas puede considerarse inmunidad entrenada. El concepto supone que el primer estímulo deja cambios funcionales capaces de persistir y modificar la reacción posterior de las células. Esa evidencia es la que permite diferenciar el fenómeno de una estimulación inmunológica transitoria.
La precisión adquiere especial importancia ahora que un campo surgido de la investigación inmunológica comienza a trasladarse a tecnologías de uso veterinario.
Preparar al animal antes del desafío sanitario
Una parte creciente del manejo sanitario busca intervenir en momentos previsibles de riesgo antes de que aparezca una enfermedad. Para la producción ganadera, prevenir un episodio sanitario puede evitar tratamientos, pérdidas de ganancia de peso, caídas en la producción de leche y costos asociados con animales que no alcanzan su desempeño esperado.
PROTECH se incorpora a esa lógica como una herramienta complementaria de los programas sanitarios existentes. Su particularidad está en apoyarse en una idea que hasta hace relativamente poco tiempo no formaba parte de la explicación clásica del sistema inmunológico.
La inmunidad innata actúa desde las primeras horas frente a una amenaza y carece de la memoria específica que caracteriza a los anticuerpos y los linfocitos. La evidencia reunida sobre inmunidad entrenada muestra, sin embargo, que algunas de sus células pueden conservar durante un tiempo las huellas funcionales de una experiencia anterior y enfrentar el siguiente desafío desde un estado diferente.


