Hasta que no se alcance una producción de microalgas importante, del orden de los cientos de miles de toneladas al año no se podrá alcanzar una escala que permita desplegar todo su potencial en aplicaciones para alimentación humana, cosmecéutica, farmacéutica, nutracéuticos.
Hasta ahora, las aproximadamente 20.000 toneladas al año producidas en el mundo. Los precios de producir microalgas están por encima de los 10 euros el kilo, debido a que en su proceso de producción se utilizan sistemas tecnológicamente avanzados, que requieren de un alto empleo de energía, así como de compuestos y materiales de alto coste, agua y fertilizantes de elevada calidad.
Todos estos condicionantes alejan la biomasa de microalgas de cualquier aplicación que no esté destinada al consumo humano, u otras de alto valor añadido.


