Para un productor del interior, la tecnología más avanzada suele valer lo que valga la señal que consiga a la vuelta del galpón. Puede llevar en el bolsillo el celular más nuevo, la aplicación que promete leer la humedad de su lote o el tablero que anticipa el precio del grano, pero si la antena más cercana está a treinta kilómetros, todo eso queda reducido a una rueda que gira sin cargar. Esa frontera invisible —la que separa a quien tiene datos de quien no— atraviesa en silencio a miles de establecimientos rurales y decide, más que cualquier maquinaria, quién puede sumarse a la ola de digitalización que viene reordenando al resto de la economía.
Achicar esa distancia es la promesa que sellaron esta semana dos actores que, hasta ahora, transitaban mundos separados. Uno es Agricultores Federados Argentinos (AFA), una de las cooperativas agropecuarias de mayor peso histórico en el país que nuclea a unos 36.000 productores repartidos en localidades de nueve provincias: Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Salta, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. El otro es Huawei, la compañía china de tecnología de la información y las comunicaciones, conocida en el mundo por su infraestructura de telecomunicaciones y, más recientemente, por su expansión en computación en la nube e inteligencia artificial. Rara vez el músculo tecnológico global y la trama cooperativa del campo argentino se sientan a la misma mesa.
Ambas firmaron un Memorándum de Entendimiento de Cooperación Institucional y Tecnológica orientado a acelerar la digitalización del sector agropecuario cooperativo argentino. El documento establece un marco de trabajo conjunto para detectar necesidades tecnológicas concretas y convertirlas en iniciativas al servicio de los productores asociados. En criollo, es el mapa antes del viaje. Y ese mapa se organiza en cuatro áreas de trabajo que, leídas en orden, cuentan una misma historia: la de un dato que primero necesita viajar, después ser interpretado, luego alimentarse de energía y, al final, encontrar a alguien que sepa usarlo.
La señal, el primer eslabón de la cadena
Todo empieza por la conectividad, porque sin ella el resto no existe. De poco sirven un sensor de humedad, un dron de mapeo o un sistema de monitoreo remoto si la información que generan no encuentra por dónde salir del campo. Por eso la primera línea del acuerdo apunta a mejorar la conectividad operativa de AFA y de sus asociados, con la mira puesta en reducir la brecha digital de las comunidades rurales dentro del área de influencia de la cooperativa. Huawei llega a esa tarea con una escala difícil de igualar: más de 180 redes 5G desplegadas y 1.500 millones de usuarios en todo el mundo, además de proyectos de conectividad que ya viene ejecutando en la Argentina en rubros tan distintos como el entretenimiento y la minería. La incógnita, y a la vez el desafío, es trasladar esa experiencia a las zonas donde el mapa de cobertura todavía muestra manchas en blanco.
Una vez que el dato puede circular, aparece la pregunta de qué hacer con él. La segunda área de trabajo es el procesamiento de la información: el acuerdo prevé evaluar herramientas para tratar y analizar los datos que genera la operación diaria de la cooperativa, de modo de apoyar las decisiones de los productores y ordenar la gestión institucional. El aporte de Huawei aquí es Huawei Cloud, su plataforma de nube, y en particular sus modelos de inteligencia artificial bautizados Pangu, que la compañía ya aplica en más de 500 escenarios distintos repartidos en más de treinta sectores en el mundo, la agricultura entre ellos. La meta, puertas adentro del campo, es tangible: que la información agronómica y comercial deje de dispersarse en libretas y planillas sueltas y se convierta en criterio para decidir cuándo sembrar, cómo almacenar y a qué precio vender.
De la pantalla a la factura de luz
La tercera área baja del plano de los datos al de los costos. Las partes acordaron explorar la incorporación de fuentes de energía renovable, tanto en las instalaciones de AFA como en los establecimientos de sus asociados, con el objetivo de recortar gastos operativos y apuntalar la sustentabilidad de la producción. El interlocutor técnico es Huawei Digital Power, la división de la firma especializada en soluciones de energía renovable y eficiencia, que a escala global afirma haber ayudado a sus clientes a generar más de dos billones de kilovatios hora de energía verde y a evitar la emisión de cerca de 1.060 millones de toneladas de dióxido de carbono. Para una cooperativa con plantas de acopio y procesamiento distribuidas por todo el territorio, generar parte de su propia energía no es un gesto de imagen ambiental: es una manera concreta de aliviar uno de los costos que más pesan en la operación diaria.
La cuarta área es la que sostiene a las tres anteriores, porque ninguna herramienta rinde sin manos que la manejen. El acuerdo contempla desarrollar soluciones educativas y de capacitación digital para los equipos técnicos de la cooperativa y para los propios productores. No se trata de una promesa en el aire: Huawei ya firmó convenios con más de veinte universidades en Argentina, Uruguay y Paraguay para capacitar de forma gratuita a docentes y estudiantes en 5G, computación en la nube, inteligencia artificial y energía solar. La intención es evitar el final más frecuente de esta clase de procesos, cuando la tecnología llega al campo y termina arrumbada en un rincón porque nadie llegó a aprender a usarla.
Dos mundos que se buscan
Darío Marinozzi, presidente del Consejo de Administración de AFA, apuntó justamente a ese punto al valorar un acuerdo que, dijo, permite «pensar la tecnología no como algo ajeno al campo, sino como una iniciativa que beneficia a los 36.000 productores asociados a La Cooperativa».
Del otro lado, Xiao Binbing, CEO de Huawei Argentina, encuadró el entendimiento en la historia local de la firma: «Llevamos 25 años acompañando el desarrollo tecnológico del país, y este acuerdo con AFA es una oportunidad para acercar esa experiencia al corazón del sistema cooperativo agropecuario argentino, una de las principales actividades económicas del país».


