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Tambo de precisión: el futuro de la lechería

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A mediados de la década del 70, un tambo estadounidense promedio ordeñaba alrededor de 25 vacas. Hoy en día, muchas explotaciones tienen más de 3.000, un número casi imposible de imaginar hace 25 años.

Administrar grandes rodeos de manera eficiente sería muy difícil o prácticamente imposible sin los avances en la informática y la automatización. La mayoría de las explotaciones lecheras cuentan con modernas salas de ordeño y free-stall que duplican o triplican la producción por hora-hombre. Las mauinas de ordeño se desconectan automáticamente para evitar problemas de salud en las ubres y mejorar la calidad de la leche, mientras que los transponders que identifican a las vacas permiten al personal registrar automáticamente los datos de producción.

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El último avance tecnológico más importante en la industria tambera de los Estados Unidos es el desarrollo de sistemas de ordeño automáticos, o «robots» de ordeñe.

En el Centro de Ordeñe Kellogg de la Universidad de Connecticut, están utilizando estos robots y otros sensores para controlar 100 vacas y su entorno físico. A través de este trabajo, lanzado hace un par de meses, se espera monitorear el comportamiento y la salud de las vacas en tiempo real para mejorar la eficiencia de la producción y el bienestar de los animales.

El Big Data y las vacas

Los robots de ordeñe pueden ordeñar sin participación humana. De hecho, las vacas deciden cuándo ser ordeñadas, ingresando a la máquina sin supervisión directa del hombre. El sistema robótico identifica automáticamente a la vaca y aplica un aerosol desinfectante en los pezones antes de que un brazo robótico coloque la pezonera para ordeñar.

Eso es muy diferente al ordeño normal donde los encargados deciden cuándo ordeñar las vacas, generalmente tres veces al día. Cada unidad de ordeño robótica sirve de 50 a 55 vacas.

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Dado el alto precio de las primeras versiones de los ordeñadores robóticos y el gran tamaño de los rodeos en EEUU las explotaciones tamberas estadounidenses tenían un interés mínimo en esta tecnología antes de 2010. Sin embargo, el número de sistemas automáticos de ordeño en el país aumentó a más de 2.500 unidades en 2013. El principal motivo en el cambio de tendencia se debió a las mejoras en el diseño en los modelos nuevos. En todo el mundo, actualmente hay más de 35,000 sistemas automáticos de ordeño en operación.

Tambo de precisión: el futuro de la lechería
Una fila de vacas siendo ordeñadas. 

Estas máquinas no solo han mejorado en la extracción de leche de manera eficiente, sino que también tienen la capacidad adicional de recopilar una mayor cantidad de información sobre la producción, la composición de la leche y el comportamiento de las vacas. Eso permite a los productores tomar decisiones de gestión más precisas.

Con los sistemas de ordeño robótico, las vacas son las dueñas del show. Ellas por si solas deciden cuándo comer, rumiar, descansar o ser ordeñadas. Apenas necesitan menos de una hora por día para ordeñarse; algo que, antes de los ordeñadores robóticos, tomaba entre tres y cinco horas por día.

La pregunta es: ¿qué hacen el resto del día? ¿Cómo afecta su comportamiento a la producción o como podemos conocer su estado de salud? Por sí solas, las unidades de ordeño no pueden recopilar ese tipo de información, lo que sería muy útil para averiguar desde el principio si una vaca en particular está incubando un problema de salud.

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Con el  «cow-CPS», un sistema ciberfísico que incluye a las vacas, los robots ordeñadores, cámaras de video y otros sensores, se podrá recopilar los datos en forma online. Esto permitirá, entre otras cosas, conocer dónde van las vacas cuando no están siendo ordeñadas; cuando deciden comer, cuando descansar o cuando hacer otras actividades; y cual es la composición de su leche. Los sensores colocados dentro del cuerpo incluso permitirán saber el pH dentro del rúmen, lo que podría ser un indicador clave de cualquier problema digestivo.

Optimizando las lecherías

Todos estos datos permitirán tomar decisiones oportunas a nivel de cada vaca, algo que no es fácil de hacer en grandes rodeos. Esta «lechería de precisión» podría ayudar a entender cómo las actividades de una vaca individual (comer, pararse, descansar, ordeñarse) afectan su producción de leche, la calidad de la misma y su la salud.

l análisis de los datos utilizará la ayuda del aprendizaje automático, un tipo de inteligencia artificial que puede determinar patrones en grandes cantidades de información. La computadora comparará los datos con un modelo de funcionamiento en condiciones ideales. El modelo captura las características críticas de rendimiento, la calidad de la leche y la productividad, así como las limitaciones relevantes, como la salud individual y el estado reproductivo.

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A medida que la operación se va desarrollando, los datos en tiempo real permitirán evaluar qué tan lejos está la explotación real de la ideal. Luego se podrá combinar esta información con un algoritmo de optimización matemática para determinar cómo exactamente se deben modificar o ajustar las variables del proceso. Por ejemplo, el algoritmo puede sugerir ajustar el tipo de pulsos de la ubre, el contenido nutricional de la dieta o la cantidad de tiempo que cada vaca pasa alimentándose.

Se espera que este trabajo permita a los productores lecheros de los EEUU administrar mejor sus vacas individuales en un entorno grupal, no solo para mejorar la producción de leche, sino también para reforzar la salud del rodeo.

Fuente: The Conversation

 
 
 
 
 
 
 

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