La agencia de noticias Reuters ha reportado que la empresa BRF, dueña de las marcas Sadia y Perdigão y una de las mayores productoras de carne de cerdo y de aves del mundo, ha enfrentado una creciente competencia por la oferta de maíz, principal materia prima de la compañía, con el aumento de la producción de etanol de maíz en Centro-Oeste, dijo el miércoles el presidente de la compañía, Pedro Parente.
El ejecutivo dijo que la nueva situación plantea un desafío para la empresa en relación con la obtención de materia prima a un costo razonable. El etanol de maíz es una tendencia relativamente nueva en Brasil, pero se ha estado desarrollando rápidamente en los estados del centro-oeste – como Mato Grosso – debido a la abundante oferta del cereal.
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La compañía ya está utilizando ingredientes alternativos para la formulación de raciones, como los granos secos destilados (DDGs, por sus siglas en inglés), un subproducto de la fabricación de etanol de maíz.
«Hemos visto un aumento en el consumo de maíz por los productores de etanol en Mato Grosso y Goiás, donde se convirtieron en consumidores relevantes de maíz«, dijo Parente en una presentación en un seminario organizado por la corredora y consultoría INTL FCStone en São Paulo.
El presidente de BRF estimó que los productores de etanol ya estaban usando entre el 10% y el 15% de la oferta en esos Estados, donde la empresa tiene plantas de procesamiento y opera integradamente con los productores de pollo y cerdos.
Brasil es el segundo mayor productor de etanol del mundo, detrás sólo de Estados Unidos, pero tradicionalmente produce el combustible a partir de la caña de azúcar
La gran expansión que viene teniendo el cultivo de maíz, llevó a que el año pasado se instale la primer destilería de de etanol de cereal en aquel país. Algo totalmente impensado años atrás.
Otras 4 usinas de alcohol de caña se fueron adaptando para poder funcionar también con maíz. Se las conoce como flex y generalmente aprovechan el período fuera de la zafra -cuando no hay caña para moler – para fermentar y destilar maíz. Así es que se generó una demanda de 1,8 millones de toneladas de maíz para elaborar el biocombustible.
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Sin embargo, esto parece que recién empieza. Ya se conocen otros siete proyectos de inversión vinculados a la producción de etanol de cereal. Algunos ya están en construcción y otros en etapa de planificación.
La demanda de etanol en Brasil se encuentra en plena expansión impulsada por el programa RenovaBio. Con esta iniciativa el gobierno pretende reducir las emisiones de de gases de efecto invernadero y cumplir las metas del Acuerdo de París. También permitirá al país recortar 40% las necesidades de importación de combustibles fósiles.


