Brasil: el bioetanol de maíz muy lejos de alcanzar su techo

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Brasil cuenta con la historia más fascinante en el uso de biocombustibles para el transporte automotor. Todo comienza en 1973, cuando estalló la crisis del petróleo. El país era totalmente dependiente de las importaciones de combustibles, lo que implicaba una enorme fuga de divisas. El salto que tuvieron los precios internacionales de los fósiles había puesto en jaque el abastecimiento normal de combustible.

La solución fue propuesta fue enfocarse en sus propios recursos. 47 años más tarde, ha surgido alrededor de esta iniciativa un fabuloso clúster que  abarca empresas de biotecnológa, de insumos agrícolas, de soluciones logísticos y desarrollos mecánicos que tienen su corolario en la invención de los motores flex fuel. Aquellos capaces de funcionar en cualquier proporción con etanol y gasolina.

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La producción de bioetanol en Brasil ha estado siempre ligada exclusivamente a la caña de azúcar. Pero el boom en el crecimiento de la producción de maíz en el estado de Mato Grosso despertó el interés por convertir los cereales en biocombustibles. Así, en 2014 se adaptó la primera refinería de caña de azúcar para procesar maíz fuera del período de zafra. Tres años más tarde, en la localidad de Lucas do Rio Verde, se inauguraba la primera destilería exclusiva de maíz.

Hoy, tres años más tarde, las últimas cifras indican que en la campaña agrícola 19/20 la producción de etanol de maíz alcanzó los 1.620 millones de litros. Según datos de la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP), publicados por el portal Novacaña, ya hay 14 plantas activas que producen bioetanol con maíz. Ocho utilizan solo grano para elaborar el combustible renovables y otras seis son destilerías de caña de azúcar que han sido adaptadas para procesar maíz fuera de la época de zafra.

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Considerando el período de enero a diciembre de 2019, estas plantas produjeron 2.190 millones de litros de etanol, de los cuales 713,62 millones (32,58%) fueron elaborados por unidades que utilizan solo grano como materia prima.

Durante el primer cuatrimestre de 2020, 13 destilerías produjeron 617,22 millones de litros de combustibles renovable, de los cuales 488,32 millones (79,12%) provienen del maíz. Los estados que más se destacan en esta producción son Mato Grosso y Goiás, donde se están construyendo nuevas unidades que continuarán esta tendencia en el crecimiento de la producción brasileña de etanol de maíz, que parece estar muy lejos de alzanzar su techo.

 
 
 
 
 

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