La compañía energética Eni controlado por el estado italiano y la empresa agroindustrial compatriota BF han firmado un acuerdo para evaluar el desarrollo de cultivos para ser usados como fuente de energía que puedan cultivarse en tierras degradadas, abandonadas o contaminadas, de forma que no compitan con la cadena alimentaria.
El acuerdo tiene una primera fase de estudio para evaluar la sostenibilidad y competitividad de una cadena agroindustrial a desarrollar en conjunto.
El próximo año se lanzará una fase piloto, mediante el cultivo de semillas como girasol y brassicas de las que se extraerá el aceite vegetal que se enviará a las biorrefinerías de Eni para su transformación en biocombustibles.
Según la información suministrada por las empresas, las producciones agrícolas responderán al esquema de certificación voluntaria ISCC (International Sustainability & Carbon Certification) para garantizar los requisitos de sostenibilidad y trazabilidad de los productos de acuerdo con la legislación europea pertinente.
El cultivo de las semillas puede tener lugar en fincas de propiedad directa del grupo agroindustrial BF, así como en consorcios, cooperativas y organizaciones profesionales ubicadas en el territorio que podrán colaborar con BF y Eni.
“Hoy reforzamos nuestra colaboración con BF en un proyecto de gran potencial para el país ya que pretende regenerar áreas marginales, como las contaminadas o degradadas, y al mismo tiempo promover el desarrollo rural y la integración con la industria energética que apoya la descarbonización de transporte”, dijo Claudio Descalzi, director ejecutivo de Eni.
“La alianza entre Eni y BF se consolida con Progetto Italia que demuestra el papel esencial de la agricultura en la diversificación de las fuentes de energía», destacó.
“Además de las actividades de investigación y desarrollo en nuestra empresa de Cerdeña, hoy damos comienzo a una nueva iniciativa que consiste en el estudio y posterior producción de las primeras 2.000 hectáreas nacionales de terrenos destinados al cultivo de oleaginosas. El proyecto valorizará áreas abandonadas del país, recuperándolas e insertándolas en un circuito virtuoso que, al mismo tiempo, brindará a los empresarios agrícolas italianos nuevas oportunidades de diversificación de sus actividades”, declaró Federico Vecchioni, director general de BF.


