lunes, abril 22, 2024
 

Certificación ambiental: La carne argentina se posiciona como referente global de sostenibilidad

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En un contexto global marcado por crecientes demandas comerciales y desafíos para el sector agropecuario, la carne bovina argentina se erige como un producto emblemático reconocido por su excelencia y calidad en mercados internacionales. Para fortalecer su competitividad y su compromiso con la sostenibilidad, especialistas del INTA y el INTI han llevado a cabo un estudio revolucionario que culmina en la obtención de la primera Declaración Ambiental de Producto (EPD) para un kilogramo de animal peso vivo de la raza Angus, en un campo ganadero de Entre Ríos.

Esta EPD, una suerte de eco-etiquetado, representa un hito significativo para la industria, ya que abarca diez impactos ambientales, desde la etapa inicial de producción hasta la salida del animal del campo, proporcionando una visión integral de su huella ecológica. Según Rodolfo Bongiovanni, en análisis de huellas ambientales del INTA Manfredi, Córdoba, este logro es crucial para respaldar la sostenibilidad y prestigio de la carne argentina frente a las demandas cada vez más rigurosas del mercado global.

«Estamos muy orgullosos de presentar la primera declaración ambiental de un animal vivo como un producto intermedio», declaró Bongiovanni, destacando que este análisis abarca desde la generación de insumos hasta la producción de un kilogramo de peso vivo en la tranquera del campo. Además, el eco-etiquetado considera una variedad de impactos ambientales, incluida la huella de carbono, siendo el secuestro de carbono en sistemas silvopastoriles uno de los aspectos más destacados.

Bongiovanni explicó que el estudio certificó la producción de animales en el campo, desde la generación de todos los productos para producir hasta que se logra un kilo de peso vivo en la tranquera del campo. Esto incluye aspectos como la producción de alimento, el manejo del estiércol y la remoción de carbono en sistemas ganaderos silvopastoriles. Según los resultados obtenidos, se logra una reducción significativa en la huella de carbono, con un valor final de -1,77 kilos de dióxido de carbono equivalente por cada kilo de peso vivo.

El estudio también revela que el principal punto crítico de emisiones está en la producción ganadera, donde se destaca la emisión de metano por fermentación entérica, seguido por la producción de alimento y la gestión del estiércol. Sin embargo, los sistemas ganaderos basados en el uso de pasturas y pastizales están fijando más carbono del que emiten, lo que refuerza la idea de que la ganadería argentina puede ser sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Este logro no solo evidencia el compromiso de la industria ganadera argentina con la sostenibilidad, sino que también responde a las demandas del mercado internacional, particularmente en Europa, donde los consumidores muestran una creciente conciencia ambiental. La certificación, obtenida a través de un riguroso proceso de análisis de ciclo de vida, proporciona una base científica sólida para respaldar la reputación de la carne argentina como un producto sostenible y de calidad.

El efecto multiplicador de este logro se extiende más allá de la industria ganadera, impulsando la investigación y el desarrollo de tecnologías que promuevan la reducción de emisiones y el secuestro de carbono en sistemas agropecuarios. Asimismo, se destaca la importancia de generar más experiencias como esta para consolidar el posicionamiento de la ganadería argentina en el escenario mundial.

En conclusión, la obtención de la primera Declaración Ambiental de Producto para un bovino en pie representa un paso significativo hacia la consolidación de la carne argentina como un referente global de sostenibilidad. Este logro no solo responde a las demandas del mercado actual, sino que también sienta las bases para un futuro más próspero y sustentable para la industria ganadera nacional.

 
 
 

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