En un contexto global donde la tecnología avanza a pasos agigantados, la agricultura no se queda atrás. La aplicación de fitosanitarios con drones es una de las herramientas más innovadoras y prometedoras para los productores agrícolas. Esta tecnología, que ya se está utilizando en diversas partes del mundo, tiene el potencial de mejorar la precisión en el manejo de cultivos, reducir el uso de insumos y minimizar el riesgo para los aplicadores. Sin embargo, su desarrollo en Argentina aún enfrenta desafíos significativos, principalmente en el ámbito regulatorio.
La Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), a través de su coordinador de Gestión Sustentable, Federico Elorza, ha destacado la importancia de contar con una regulación clara y actualizada para que esta tecnología pueda ser implementada de manera segura y eficiente en nuestro país. La adopción de drones para la aplicación de fitosanitarios no solo ofrece una alternativa innovadora para el campo argentino, sino que también abre las puertas a la agricultura de precisión, un enfoque que optimiza recursos y reduce costos.
Una herramienta para la eficiencia y la sostenibilidad
Los drones, lejos de ser una amenaza para los métodos tradicionales, actúan como un complemento que permite abordar situaciones donde la maquinaria agrícola convencional no tiene acceso. Esta tecnología ofrece una precisión sin precedentes en la aplicación de productos fitosanitarios, focalizándose en áreas específicas del terreno y reduciendo así el desperdicio de insumos. Además, al recopilar datos en tiempo real, los drones brindan una visión detallada del estado de los cultivos, permitiendo una toma de decisiones más informada y responsable.
En palabras de Elorza, «los drones permiten una mayor eficiencia en el uso de fitosanitarios, reduciendo la exposición de los aplicadores y potenciando las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA)». No obstante, recalca la importancia de cumplir con normativas ya existentes, como la capacitación previa de los operadores, la utilización de productos aprobados por el SENASA, y la protección de las áreas sensibles cercanas.
El desafío regulatorio en Argentina
A pesar de los claros beneficios que los drones pueden ofrecer a la agricultura, su implementación en Argentina depende de un marco normativo que aún no está completamente definido. Existen dos instancias clave que deben cumplirse para permitir su uso. La primera es la aprobación por parte de la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC), que en 2019 publicó la Resolución 880. Esta normativa establece los pasos para que las empresas puedan aplicar fitosanitarios con drones, pero actualmente se encuentra en revisión para simplificar el proceso.
El segundo desafío reside en el SENASA, ya que para que un fitosanitario pueda ser aplicado mediante drones, esta tecnología de aplicación debe estar incluida en el marbete del producto. A día de hoy, el organismo no ha dado luz verde para este tipo de aplicaciones, lo que retrasa la adopción de drones en el país.
«Todos los actores involucrados estamos trabajando en conjunto para que esta tecnología esté disponible lo antes posible en Argentina, pero siempre bajo un marco regulatorio sólido que garantice su uso seguro y eficiente», añade Elorza.
Hacia una agricultura más inteligente y sustentable
La implementación de drones en la aplicación de fitosanitarios es solo el primer paso hacia una agricultura más inteligente y sustentable en Argentina. Incorporar esta tecnología permitirá a los productores no solo optimizar sus operaciones, sino también avanzar hacia prácticas más responsables con el medio ambiente. Los drones tienen el potencial de reducir el uso de agroquímicos y de mejorar la precisión de las aplicaciones, lo que beneficiará tanto a la productividad como a la sostenibilidad de los cultivos.
¿Es la agrovoltacia el secreto mejor guardado de la agricultura?
CASAFE continúa su labor en la promoción de las Buenas Prácticas Agrícolas, apoyando la incorporación de nuevas tecnologías en el sector agropecuario, y colaborando estrechamente con las autoridades para que el marco regulatorio acompañe estos avances tecnológicos.
La clave está en la regulación
La innovación está lista para transformar el sector agropecuario, pero su adopción depende de que se establezcan normativas claras y actualizadas. Mientras la ANAC y el SENASA continúan avanzando en el desarrollo de estas regulaciones, los productores y las empresas tecnológicas se preparan para un futuro donde los drones sean una herramienta clave para una agricultura más eficiente, segura y sustentable.
El uso de drones para la aplicación de fitosanitarios es una oportunidad única para el campo argentino, pero solo será una realidad si la innovación va de la mano con una regulación responsable.


