En 2016 se presentaba un interesante proyecto por parte de Nissan que suponía diseñar una pila de combustible de óxido sólido destinada a forma parte de un sistema eléctrico dotado de un extensor de autonomía que funciona con bioetanol. Una pila de combustible de óxido sólido que permite ampliar la autonomía hasta los 600 kilómetros con cada depósito, manteniendo la propuesta de las cero emisiones contaminantes, así como las capacidades originales de la furgoneta eléctrica.
El principio de funcionamiento es similar a la pila de combustible, la cual se usa en coches como el Toyota Mirai, Honda Clarity y Hyundai Tucson. El bioetanol almacenado en el vehículo pasa por un reformador en el cual se transforma en hidrógeno. La pila de combustible SOFC genera electricidad a partir de este hidrógeno, la cual se usa para propulsar el vehículo.
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Mediante este sistema en vehículos como el primer prototipo, una Nissan e-NV200, se pueden conseguir autonomías de más de 500 kilómetros gracias a los 30 litros del depósito de bioetanol, y los 24 kWh de la batería original. Unas cifras que le permiten acercarse mucho a las de los vehículos de combustión.
La principal novedad es que con la ayuda de Ceres Power, Nissan quiere ampliar el rango de combustibles que se puedan usar para alimentar el extensor de autonomía, y además del bioetanol, se puedan utilizar otros como el biogas, etanol, y el propio hidrógeno.
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Además el objetivo es lograr producir un sistema económico, compacto, y fácilmente escalable a nivel industrial. Para Ceres Power una de las prioridades es desarrollar una tecnología válida para atender mercados crecientes como el de los autobuses eléctricos en China. Algo que incluso les ha llevado a firmar una acuerdo Weichai Power para que se encargue del desarrollo industrial de esta tecnología.
En la práctica con este tipo de extensores de autonomía los operadores podrán ofrecer vehículos eléctricos con baterías de pequeñas capacidades, y usar la recarga por oportunidad durante la ruta, pero siempre con la garantía de poder cubrir mayores distancias en caso de cambios en la línea o necesidades puntuales extra.
Algo que llegado el momento también podrá tener su aplicación en el transporte personal, con vehículos con baterías suficientes como para cubrir los desplazamientos diarios, como 20 o 30 kWh, que supone menor coste del vehículo y menor peso/consumo, pero capaces de afrontar mayores desplazamientos cuando sea necesario gracias al apoyo del extensor.


