En el paddock del circuito Mobility Resort Motegi, en Japón, el sonido continuo de los motores se mezcla con el olor a combustible caliente antes de la largada. Entre los autos listos para salir a pista, uno de los Subaru guarda una particularidad poco visible: en su tanque no hay nafta convencional, sino bioetanol.
La automotriz japonesa presentó el WRX STI High Performance X Version II, un prototipo desarrollado para competir en la serie japonesa Super Taikyu que debutará el 21 de marzo. El modelo entrega 359 caballos de fuerza y funciona como plataforma de pruebas para evaluar combustibles renovables en motores de alto rendimiento.
Un laboratorio de tecnología en la pista
La serie Super Taikyu ocupa un lugar particular dentro del automovilismo japonés. A diferencia de las categorías puramente prototipo, las carreras se disputan con autos basados en modelos disponibles en el mercado o estrechamente derivados de ellos.
Ese rasgo convierte a la categoría en un banco de pruebas relevante para la industria. Las configuraciones que resisten horas de exigencia continua —altas temperaturas, motores al límite y consumo sostenido— ofrecen información valiosa para el desarrollo de vehículos de producción.
El WRX STI High Performance X Version II responde a esa lógica. El diseño mezcla rasgos de distintos modelos de Subaru: el frente reproduce la estética del WRX actual con su característica toma de aire en el capot, mientras que la parte trasera adopta una silueta hatchback inspirada en los Impreza y Crosstrek, acompañada por un gran alerón y un difusor aerodinámico.
Debajo del capot se mantiene una de las señas de identidad técnica de la marca: el motor boxer turbo de cuatro cilindros y 2,4 litros. En esta configuración de competición desarrolla 359 caballos de potencia y 475 Nm de torque, cuando se alimenta con una mezcla de 20% de bioetanol.
La potencia llega a las cuatro ruedas mediante el sistema Symmetrical AWD, junto con una caja manual de seis velocidades y un diferencial central regulable que permite adaptar el reparto de torque durante la carrera.
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Por qué el etanol también interesa al automovilismo
El uso de bioetanol no responde solamente a criterios ambientales. En motores de competición, este combustible ofrece características que pueden mejorar el rendimiento.
Una de ellas es su mayor número de octano. El etanol resiste mejor la detonación prematura dentro del cilindro, lo que permite trabajar con mayores presiones de compresión o con niveles más altos de sobrealimentación en motores turbo.
En términos prácticos, eso habilita a los ingenieros a extraer más potencia sin aumentar el riesgo de detonación. En autos de carrera, donde el motor opera cerca de su límite durante largos períodos, esa tolerancia adicional resulta especialmente valiosa.
El etanol también tiene un mayor calor latente de evaporación que la nafta. Al vaporizarse, enfría la mezcla aire-combustible dentro del motor, lo que ayuda a mantener temperaturas más estables y a sostener el rendimiento en condiciones de uso intensivo.
Si ese etanol proviene de biomasa —como caña de azúcar, maíz o residuos agrícolas— parte del carbono liberado durante la combustión ya fue capturado previamente por las plantas durante su crecimiento, lo que reduce el balance neto de emisiones.
Qué busca Subaru con este prototipo
El combustible utilizado en el auto incorpora una mezcla con 20 % de etanol, suficiente para evaluar su comportamiento en condiciones reales de competencia sin modificar por completo la arquitectura del motor.
Para Subaru, las carreras siguen siendo un entorno de desarrollo tecnológico. La participación en categorías de resistencia permite probar configuraciones mecánicas, combustibles y materiales en situaciones de exigencia extrema.
La compañía no confirmó por ahora una versión de producción basada en este prototipo. El objetivo inmediato es poner el auto en pista en la serie Super Taikyu y utilizar esas carreras para recopilar datos sobre el rendimiento del motor, el consumo y el comportamiento del combustible.
Esos ensayos forman parte del programa deportivo con el que Subaru evalúa tecnologías para sus próximos modelos deportivos, cuyo desarrollo la marca proyecta hacia 2026.


