En una estación de servicio a las afueras de París, un conductor detiene su Ford Kuga frente al surtidor de Superetanol-E85. Selecciona la manguera, observa el contador avanzar lentamente y sonríe: el litro cuesta menos de 0,73 euros, casi un euro menos que la gasolina convencional SP95-E10. El cálculo es inmediato. Con lo que costaría llenar un tanque con gasolina, aquí podría llenar más de dos.
La escena empieza a repetirse con frecuencia en rutas y ciudades francesas y revela una tendencia que gana volumen en el mercado de autos de ocasión: el crecimiento de los vehículos compatibles con bioetanol. El atractivo es directo. El combustible cuesta mucho menos que la gasolina y está disponible en miles de estaciones.
El mercado de ocasión descubre al E85
Tras un año de relativa estabilidad en 2024, los autos compatibles con Flex-E85 — un combustible que contiene 85% de bioetanol y 15% de gasolina convencional — comenzaron a moverse con más fuerza en el mercado usado francés. Según el último estudio de Auto Scout24, una de las principales plataformas europeas de compraventa de vehículos, las matriculaciones de estos modelos crecieron 16,6% en los primeros cuatro meses de 2025 respecto del mismo período del año anterior.
El crecimiento se sostuvo durante el resto del año. En total se registraron 32.142 vehículos Flex-E85 en el mercado de ocasión durante 2025, lo que llevó su participación promedio al 0,59%.
A comienzos de 2026 el segmento alcanzó un nuevo máximo: en enero la cuota de mercado llegó al 0,66% dentro de los autos usados.
La proporción sigue siendo pequeña dentro de un mercado que mueve millones de operaciones anuales, pero marca una ruptura con el estancamiento de 2024, cuando la participación de estos vehículos se había mantenido cerca del 0,5%.
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Un combustible barato y cada vez más disponible
El principal motor de este crecimiento es el precio del combustible. En febrero de 2026 el Superetanol-E85 se vendía en promedio por debajo de los 0,73 euros por litro, una diferencia considerable frente a la gasolina.
El combustible está compuesto por hasta un 85% de etanol obtenido a partir de biomasa agrícola —principalmente remolacha azucarera y maíz— mezclado con gasolina. Esta base renovable reduce las emisiones de CO₂ respecto de la gasolina convencional cuando se evalúa el ciclo de vida del combustible.
La disponibilidad también dejó de ser un obstáculo. Francia ya cuenta con más de 4.000 estaciones de servicio que ofrecen E85, lo que permite encontrar el combustible con relativa facilidad incluso fuera de las grandes ciudades.
En paralelo, la percepción pública del bioetanol comenzó a cambiar. Una encuesta realizada a comienzos de 2026 indica que el 58% de los consultados considera al E85 una alternativa creíble frente a los combustibles tradicionales para autos a gasolina o híbridos. En términos de imagen ambiental, para una parte de los consumidores el bioetanol empieza a ubicarse en el mismo terreno que la movilidad eléctrica.
Tres caminos para llegar al Flex-E85
En el mercado de autos usados, los conductores llegan al E85 por tres vías.
La primera son los modelos flex fabricados de origen para operar con este combustible. Ford domina este segmento en Francia. En 2025 los modelos Puma y Kuga encabezaron las matriculaciones con 7.329 y 6.142 unidades respectivamente, seguidos por el Fiesta y el Focus.
Estos vehículos incorporan componentes adaptados al uso de etanol, como inyectores preparados para mezclas con alto contenido alcohólico y sensores que ajustan automáticamente la proporción de combustible según el tipo que se cargue en el tanque.
La segunda vía es la conversión de vehículos existentes mediante kits homologados. Estos sistemas electrónicos recalibran la inyección del motor para permitir el uso de E85.
La instalación está regulada en Francia y debe realizarse en talleres autorizados. El costo suele ubicarse entre 500 y 1.500 euros. Con el diferencial actual de precios entre el E85 y la gasolina, muchos conductores recuperan esa inversión en relativamente poco tiempo.
La conversión ya no se limita a vehículos económicos. En el mercado francés se aplican tanto a citadinos como el Renault Clio, Peugeot 208, Citroën C3 o Volkswagen Polo, como a compactos de mayor tamaño como el Mégane, el Golf o el C4.
La tercera opción es la más amplia: adaptar vehículos de gasolina o híbridos que aún no han sido convertidos. El parque automotor potencial que podría utilizar E85 se cuenta en millones de unidades.
Un nicho pequeño con efectos visibles
Aunque todavía representa menos del 1% del mercado de autos usados, el avance del Flex-E85 empieza a tener efectos visibles en la movilidad francesa.
El crecimiento del mercado de ocasión amplía la oferta de vehículos compatibles y facilita el acceso al combustible para conductores que buscan reducir el gasto mensual en movilidad. Al mismo tiempo, el uso de bioetanol conecta el transporte con la producción agrícola que abastece la materia prima para el combustible.
La conversión de vehículos existentes introduce además un componente de reutilización tecnológica: permite prolongar la vida útil de autos ya en circulación en lugar de reemplazarlos por unidades nuevas.
Por ahora el Flex-E85 sigue siendo un segmento pequeño dentro del parque automotor francés, pero los datos más recientes muestran una tendencia clara. El aumento de vehículos disponibles en el mercado usado, la expansión de la red de estaciones y el diferencial de precio del combustible explican el crecimiento registrado durante 2025 y comienzos de 2026.


