La Secretaría de Energía, dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, oficializó los nuevos valores mínimos para la adquisición de bioetanol destinado a la mezcla obligatoria con nafta, tanto para el elaborado a base de caña de azúcar como el que se produce a partir de granos. La medida se enmarca en lo dispuesto por la Ley N° 27.640, que regula el régimen de biocombustibles vigente en el país.
De acuerdo con la resolución publicada en el Boletín Oficial, el precio del bioetanol de caña de azúcar quedó establecido en $1043,615 por litro, con un incremento del 2%. El bioetanol de maíz, en tanto, se fijó en $956,505 por litro. Ambos valores rigen para las operaciones realizadas durante el mes de junio de 2026 y se mantendrán vigentes hasta que se publique un nuevo precio que los reemplace. La resolución dispone además que el plazo máximo de pago para estas operaciones no podrá exceder los 30 días corridos desde la fecha de emisión de la factura correspondiente.
Los valores que fija periódicamente la Secretaría de Energía se explican por el esquema de corte obligatorio que rige en el país. Hoy, la totalidad de las naftas que se comercializan en el territorio nacional debe contener un 12% de bioetanol, un porcentaje que se reparte en partes iguales entre los dos orígenes habilitados: un 6% corresponde al alcohol elaborado a partir de caña de azúcar y el 6% restante, al producido en base a granos como maíz.
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Ese esquema, sin embargo, podría modificarse en el corto plazo. En el Senado volvió a abrirse el debate por un nuevo marco para los biocombustibles, una discusión que el propio oficialismo reactivó y que reúne varias iniciativas con un mismo norte —subir los cortes— aunque con diferencias en los porcentajes y los plazos. Entre todas, la que lleva la firma de la senadora Patricia Bullrich es la que tiene más chances de avanzar. Propone un régimen a quince años que llevaría el corte de bioetanol en las naftas del 12% al 15% al cabo del primer año, habilitaría los autos flex fuel y ordenaría un mercado más abierto y de precios libres.
La actualización de precios es una buena noticia para el complejo sucroalcoholero del Noroeste argentino. Buena parte del alcohol que producen las destilerías de Tucumán, Salta y Jujuy atraviesa un proceso de deshidratación para convertirse en alcohol anhidro —conocido comercialmente como bioetanol—, que es el que se mezcla con las naftas para cumplir el corte obligatorio de combustibles. El seguimiento de esa producción está a cargo del IPAAT, el organismo provincial que monitorea la evolución de cada campaña y reúne, a través de la plataforma APIZAFRA, los volúmenes que declaran los ingenios y destilerías de las tres provincias.
La relevancia del bioetanol dentro del esquema productivo regional quedó reflejada en la última campaña. Según los registros del IPAAT, más del 80% del alcohol elaborado en el norte durante el ciclo 2025/2026 terminó orientado a la mezcla con naftas, lo que consolida a la caña de azúcar como una fuente clave de energía renovable. En ese contexto, el precio que fija la Secretaría de Energía opera como una variable central para la rentabilidad de las plantas anhidradoras que abastecen el corte obligatorio.
La medida quedó formalizada mediante la Resolución N° 149/2026, suscripta por la secretaria de Energía, María Carmen Tettamanti.


