En Patos de Minas, en el sudeste brasilero, el estiércol que hasta hace poco era un problema de logística y olor hoy alimenta digestores que generan electricidad renovable para miles de hogares e industrias. En Hamburgo, los lodos del tratamiento de agua que antes se descartaban se transforman en un gas que viaja por la misma red que distribuye el gas natural. En Maharashtra, India, decenas de usinas cañeras convierten la vinaza de la producción de etanol en biogás que calefacciona ciudades enteras. Escenas dispersas, en continentes distintos, que comparten una misma lógica: aquello que se descarta puede volver a ser combustible. Esa idea —tan antigua como la fermentación, tan nueva como las políticas de descarbonización— está detrás de una industria que se prepara para dar un salto de escala.
Según un informe de la consultora Future Market Insights (FMI) —una firma de investigación de mercados con sede en India y Estados Unidos, especializada en análisis y proyecciones sectoriales—, el mercado del biogás ingresó en una fase de expansión sostenida a medida que los gobiernos de todo el mundo aceleran la adopción de energías renovables y endurecen las políticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La creciente integración de la digestión anaeróbica en las estrategias energéticas nacionales, sumada a las inversiones en infraestructura de valorización de residuos, ubica al biogás como una pieza clave de la transición hacia sistemas energéticos más limpios.
Los números que proyecta el estudio dan la dimensión del fenómeno. El mercado fue valuado en USD 46.540 millones en 2025 y se espera que alcance los USD 50.310 millones al cierre de 2026. Entre 2026 y 2036, la consultora prevé un crecimiento a una tasa anual compuesta (CAGR) del 8,1%, hasta llegar a aproximadamente USD 109.620 millones en 2036. En otras palabras: una industria que se duplica con creces en poco más de una década.
¿Qué es el biogás y cómo se produce?
El biogás se genera mediante digestión anaeróbica, un proceso biológico en el que microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno. El resultado es una mezcla gaseosa compuesta principalmente por metano y dióxido de carbono. Ese gas puede quemarse directamente para generar calor y electricidad, o bien someterse a un proceso de purificación —conocido como upgrading— que eleva la concentración de metano hasta obtener biometano, un gas de calidad equivalente al natural que puede inyectarse en las redes existentes o utilizarse como combustible para el transporte.
La materia prima de este proceso es diversa: residuos agrícolas, restos de alimentos, lodos de plantas depuradoras y estiércol del ganado. Esa versatilidad es precisamente una de las claves de su atractivo, ya que permite que el biogás cumpla una doble función: producir energía renovable y gestionar de manera eficiente flujos de residuos orgánicos que, de otro modo, terminarían liberando metano a la atmósfera.
Qué impulsa el crecimiento del mercado del biogás
El informe de FMI identifica varios motores detrás de la expansión. En primer lugar, la ampliación de los mandatos de energía renovable en distintos países, que crean demanda garantizada para la producción de biogás. En segundo lugar, el creciente interés en la generación distribuida de energía, un modelo en el que la producción se acerca a los puntos de consumo en lugar de concentrarse en grandes centrales. Y en tercer lugar, el endurecimiento de las regulaciones sobre emisiones de metano en los sectores de gestión de residuos agrícolas y municipales.
A ello se suma el auge de las inversiones en infraestructura de gas renovable. Las tecnologías de purificación de biometano permiten a los productores inyectar gas renovable en las redes de gas natural ya instaladas, lo que evita construir infraestructura nueva desde cero. Entre los principales impulsores, el estudio destaca la expansión de los mandatos renovables, el crecimiento de las inversiones en upgrading e inyección a red, y la mayor adopción de sistemas de cogeneración o generación combinada de calor y electricidad (CHP, por sus siglas en inglés).
Para Nikhil Kaitwade, analista de investigación de mercado de FMI, el sector está mutando de raíz. Según su lectura, el mercado del biogás está evolucionando más allá de las aplicaciones tradicionales de gestión de residuos hacia un ecosistema energético renovable integrado que respalda la descarbonización, los objetivos de economía circular y la seguridad energética. En su visión, las compañías que inviertan en tecnologías de upgrading de biometano, sistemas avanzados de digestión anaeróbica y alianzas estratégicas en gas renovable quedarán mejor posicionadas para capitalizar el crecimiento de largo plazo.
Entre los distintos insumos, los cultivos lideran el mercado global con una participación del 37,8%, gracias a su disponibilidad abundante, su suministro constante y su alta aptitud para la digestión anaeróbica. Cultivos energéticos como el maíz y el ensilado de pasto mantienen un papel significativo en la producción europea de biogás, mientras que el aprovechamiento creciente de residuos de cosecha ayuda a los países a reducir las emisiones asociadas a la quema de rastrojos a campo abierto.
Del lado de los usos, el segmento de cogeneración representa el 35,2% del mercado mundial. Industrias y prestadoras de servicios recurren cada vez más a los sistemas de calor y electricidad combinados para mejorar la eficiencia energética y reducir su dependencia de los combustibles fósiles. La creciente demanda industrial de fuentes renovables confiables y las políticas públicas que fomentan la generación limpia sostienen su adopción en plantas manufactureras, edificios comerciales y servicios municipales.
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Brasil, a la cabeza del crecimiento global
El mapa geográfico del informe deja a un protagonista claro. Brasil es el país proyectado con el crecimiento más veloz, con una CAGR del 12,2% hasta 2036. El impulso proviene del programa RenovaBio —la política nacional brasileña que promueve los biocombustibles mediante certificados de descarbonización—, de la abundante disponibilidad de residuos agrícolas provenientes de la caña de azúcar, la ganadería y la industria procesadora de granos, y de las crecientes inversiones en iniciativas de descarbonización.
Detrás aparece Alemania, que se expandiría a una CAGR del 11,6%, apoyada en su madura infraestructura de biogás agrícola, su extensa capacidad de inyección de biometano a la red y el fuerte respaldo de su ley de energías renovables (EEG). India emerge como mercado de alto crecimiento con una CAGR del 9,3%, sostenida por iniciativas gubernamentales como el programa SATAT (Sustainable Alternative Towards Affordable Transportation) y el mayor aprovechamiento de residuos agrícolas y ganaderos para producir biogás comprimido.
Más atrás, pero con expansión firme, se ubican China —con una CAGR del 8,9%, impulsada por programas de gestión de residuos ganaderos a gran escala y la diversificación energética rural— y España, con un 8,1%, respaldada por sus hojas de ruta nacionales de desarrollo del biogás y los mandatos de desvío de residuos alimentarios.
Un mercado que se consolida
El informe describe un mercado moderadamente consolidado, en el que las principales compañías concentran esfuerzos en ampliar la capacidad de producción de gas renovable, las tecnologías de upgrading de biometano y las soluciones integradas de valorización de residuos. La colaboración creciente entre empresas energéticas, prestadoras de servicios, organizaciones agrícolas y gestores de residuos acelera la comercialización del biometano.
Entre las compañías líderes, el estudio menciona a BP —el gigante energético británico, que amplía sus inversiones renovables a través de la producción de biometano—, Shell —la petrolera angloneerlandesa, que fortalece su cartera de gas renovable— y Veolia —el grupo francés especializado en gestión de residuos y agua, que aprovecha su experiencia en economía circular para expandir su capacidad de generación de biogás—. La lista se completa con firmas como Engie, Scandinavian Biogas, GAIL Gas, GRTgaz, Eni, VNG, PlanET Biogas Group, Future Biogas, Bharat Biogas Energy y Asia Biogas, que continúan creciendo mediante innovación tecnológica, desarrollo de infraestructura y alianzas estratégicas.


