viernes, agosto 28, 2026
 

De destilería a química verde: Catalyxx levantará en Portugal su primera planta comercial de butanol a partir de bioetanol

La compañía invertirá EUR 120 millones en el complejo industrial de Sines para transformar alcohol en insumos químicos de alto valor que hoy dependen del petróleo.

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Buena parte de la química que sostiene la vida moderna nace del petróleo. Los alcoholes industriales que se esconden detrás de las pinturas, los plásticos flexibles, las películas de recubrimientos, los aromas sintéticos y los plastificantes. El butanol, el hexanol, el octano, se producen desde hace décadas a partir de derivados fósiles, mediante procesos que consumen mucha energía y liberan carbono en cada etapa. Son moléculas invisibles para el consumidor, pero omnipresentes en la góndola, la ferretería y la línea de montaje. Cambiar su origen, reemplazar el barril por aquellas obtenidas de recursos biológicos es, casi por definición, el ambicioso objetivo que persigue la química verde.

En esa frontera se ubica Catalyxx, una compañía de tecnología química fundada en 2017 y con base en Estados Unidos, que desarrolló un proceso para convertir bioetanol en alcoholes de mayor peso molecular. La empresa acaba de anunciar que construirá su primera planta a escala comercial —Catalyxx Ibérica— en Sines, Portugal, con una inversión total de 120 millones de euros. El complejo está diseñado para producir butanol, hexanol y octanol a partir de bioetanol, con lo que traslada por primera vez a escala industrial una tecnología que la compañía venía puliendo desde hacía años.

Por qué Sines

Catalyxx señaló como razones principales la infraestructura industrial del sitio, su puerto de aguas profundas, la conectividad logística y el acceso a energía renovable. Sines, sobre la costa atlántica portuguesa a unos 150 kilómetros al sur de Lisboa, es el mayor puerto artificial de Portugal y la principal puerta de entrada energética del país. El puerto cuenta con calados que superan los 25 metros y terminales especializadas en graneles, contenedores y derivados del petróleo, una combinación difícil de replicar.

El Gobierno de Portugal otorgó al proyecto el estatus de Proyecto de Interés Nacional (PIN), una figura administrativa que reconoce su aporte al desarrollo industrial, la innovación, la sostenibilidad y el crecimiento económico del país, y que habilita un proceso acelerado de aprobación regulatoria. El proyecto ya obtuvo, además, sus principales aprobaciones ambientales, un paso que Catalyxx describe como un hito que refuerza su preparación para avanzar hacia la etapa de construcción.

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Qué hace la tecnología

El corazón del proyecto es un proceso catalítico que la industria química conoce como reacción de Guerbet. En términos simples, permite unir moléculas de etanol para formar alcoholes de cadena más larga. El etanol se deshidrogena para dar acetaldehído, dos de esas moléculas se condensan, y una posterior hidrogenación cierra el ciclo entregando butanol y agua como subproducto. Repitiendo el mecanismo, el butanol vuelve a combinarse con etanol para producir hexanol, y el hexanol con etanol para dar octanol. De un único insumo agrícola —el etanol— se obtiene así una familia de alcoholes de cuatro, seis y ocho carbonos que el mercado hoy abastece casi exclusivamente con petroquímica.

Esos alcoholes son lo que se denomina en la industria química como bloques de construcción. El butanol es solvente y precursor de recubrimientos, adhesivos y plastificantes; el octanol alimenta la producción de ésteres usados como plastificantes flexibles; el hexanol interviene en aromas, lubricantes y agroquímicos. La diferencia frente a la ruta fósil es la huella de carbono. Según el análisis de ciclo de vida independiente citado por la compañía, su butanol biológico registra una huella negativa, del orden de -1,0 kg de CO₂ equivalente por kilo, frente a los 2,5 kg del butanol producido por la vía oxo convencional a partir de propileno. La planta de Sines, en conjunto, evitaría alrededor de 105.000 toneladas de CO₂ al año.

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Socios de ingeniería y financiamiento asegurado

La construcción está prevista para comenzar hacia el cuarto trimestre de 2026. Las tareas de ingeniería cuentan con el respaldo de Worley, firma global de servicios de ingeniería para los sectores de energía, química y recursos, y de Quadrante, consultora de ingeniería y sostenibilidad de origen portugués. El financiamiento combina inversión privada y fondos públicos, entre ellos 20 millones de euros aportados por la Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU), la asociación público-privada de la Unión Europea que financia proyectos de base biológica y economía circular.

La planta de Sines se apoya en la experiencia operativa acumulada en la instalación de demostración que Catalyxx opera en Sevilla, España, donde la empresa validó su proceso catalítico propietario en condiciones de operación continua y generó los datos necesarios para el escalado industrial. Según información de la Comisión Europea, esa planta demostradora acumuló más de 8.000 horas de funcionamiento y llevó la tecnología a un nivel de madurez TRL7, la antesala de la escala comercial. La compañía posiciona el complejo portugués como la base de su expansión posterior en químicos y combustibles de bajo carbono, y ya firmó acuerdos con actores de la industria —como la francesa Arkema, con la que trabaja en una cadena de valor de resinas acrílicas de origen biológico— para dar salida a esos productos.

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Nuevas cadenas de valor

Catalyxx anticipa que el proyecto atraerá inversión privada e institucional adicional hacia Portugal y contribuirá a desarrollar nuevas cadenas de valor sostenibles dentro del ecosistema industrial del país. La lógica es la de una biorrefinería que agrega valor sobre un insumo que Portugal y el resto de Europa ya producen, y que abre la puerta a un tejido de proveedores y clientes alrededor de la química de base biológica.

Con las aprobaciones ambientales obtenidas, el estatus de Proyecto de Interés Nacional concedido, los socios de ingeniería designados y los 20 millones de euros de la CBE JU comprometidos, el próximo paso verificable es el inicio de obras previsto para el último trimestre de 2026 en el complejo industrial de Sines.

 
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