Argentina gasta miles de millones de dólares por año para importar combustibles líquidos mientras más de 50 plantas de biocombustibles distribuidas en diez provincias operan por debajo de su capacidad instalada.
El 18 de septiembre, el Senado dio media sanción a un proyecto que eleva el corte de bioetanol del 12 al 15 %, duplica el de biodiésel del 5 al 10 % con una transición escalonada y habilita a las provincias a fijar pisos superiores a los nacionales.
El texto, resultado de un acuerdo entre oficialismo y bloques dialoguistas, ahora espera su tratamiento en la Cámara de Diputados.
Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz —entidad que representa a los productores del segmento—, sostiene que la iniciativa puede potenciar el agro y la agroindustria, fortalecer las economías regionales y ampliar las opciones para una movilidad sostenible. En esta entrevista analiza el alcance del proyecto y los desafíos que enfrenta en Diputados.
El texto, resultado de un acuerdo entre oficialismo y bloques dialoguistas, ahora espera su tratamiento en la Cámara de Diputados. Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, analiza el alcance de la iniciativa y los desafíos que enfrenta en la próxima etapa legislativa.
¿Qué importancia tiene la media sanción que obtuvo el proyecto de Ley de Biocombustibles en el Senado?
Es un paso clave para recuperar el desarrollo agroindustrial y bioenergético. La Ley 26.093, sancionada en 2006, puso en marcha una industria que transformó materias primas nacionales en energía, movilizó inversiones y generó más de 100.000 empleos en distintas regiones del país.
Sin embargo, la Ley 27.640 de 2021 significó un retroceso lamentable. Hoy necesitamos un marco que nos permita aprovechar las oportunidades tecnológicas, productivas y ambientales. Es fundamental que el Congreso avance para convertir esta oportunidad en una verdadera política de desarrollo federal.
¿Cuáles son los principales cambios que introduce el proyecto?
Hay tres cambios centrales. Primero, eleva un 25% el corte obligatorio de bioetanol en las naftas, del 12% al 15%. Segundo, duplica el corte de biodiésel del 5% al 10%, con una transición que contempla las características de los distintos actores de esa industria. Tercero, abre el mercado por encima de los cortes obligatorios, generando oportunidades para las provincias, las empresas y los consumidores.
Esto también permitirá ampliar las opciones para el consumidor de movilidad sostenible con mejores combustibles.
¿ Habrá competencia entre autos con biocombustibles frente a los eléctricos?
La movilidad sostenible es una oportunidad productiva para la Argentina y para toda la región. La ley amplía las alternativas para que los consumidores puedan elegir según sus necesidades, los costos y los beneficios ambientales. Los biocombustibles aprovechan la infraestructura y los vehículos existentes, a la vez que impulsan nuevas soluciones, como los autos flex y los híbridos. Son una solución accesible, inmediata y competitiva para reducir la intensidad de carbono del transporte y, al mismo tiempo, generan desarrollo industrial. En un país de las dimensiones de la Argentina los costos de desarrollar una infraestructura eléctrica renovable son muy altos. Vemos competencia, pero especialmente complementariedad. También estaremos abasteciendo en breve el mercado de combustibles para aviones y el de transporte marítimo.
¿Por qué sostiene que la ley puede inaugurar una nueva etapa para el federalismo argentino?
El federalismo consiste en crear condiciones para que cada región desarrolle sus capacidades productivas, genere empleo y agregue valor en origen, no solamente en redistribuir recursos. En el Norte Grande, el bioetanol de caña fortalece una actividad histórica y las economías regionales. En la región centro, el bioetanol de maíz permite transformar granos en energía, alimentos, industria y empleo. Exportar el 70% de nuestra cosecha sin valor agregado significa exportar también oportunidades de trabajo y desarrollo. Este proyecto promueve el valor agregado y que recuperemos el tiempo perdido.
¿Qué papel desempeñarán las provincias en el desarrollo de ese mercado?
Un papel fundamental. Las provincias conocen sus recursos, sus necesidades de transporte y las oportunidades de sus economías regionales. Con este marco podrán impulsar programas de biocombustibles en sus flotas, aumentar el corte en sus provincias y desarrollar iniciativas acordes con sus capacidades productivas. El mercado por encima del corte obligatorio permitirá que el federalismo también se exprese en las decisiones energéticas y tecnológicas.
El biodiésel fue uno de los puntos más discutidos. ¿Por qué considera que el proyecto representa una salida de consenso?
Porque contempla una realidad industrial compleja, en la que conviven grandes empresas integradas y productores no integrados, muchos de ellos de menor escala y enfocados exclusivamente en el mercado interno. Conciliar esos intereses exigió un importante trabajo de negociación: el texto es fruto de un diálogo político transversal que tuvo en cuenta a las distintas partes e incorporó cambios significativos para que todos tengan un lugar y tiempo para adaptarse.
¿Cuáles son esos cambios?
Además de elevar el corte de biodiésel tres puntos más de lo previsto inicialmente, el proyecto establece para ese sector un período de transición de diez años y contempla una reserva de participación en el mercado para no integrados, con mecanismos que consideran la situación de empresas radicadas fuera de Santa Fe y evitan la concentración de la oferta. Son modificaciones importantes porque reconocen las distintas estructuras productivas y procuran una transición ordenada hacia un mercado más competitivo. Es una muestra de que es posible construir acuerdos que contemplen al conjunto de la industria.
¿Qué inversiones podrían movilizarse con la nueva ley?
El Consejo Agroindustrial Argentino estimó que la ley podría movilizar inversiones superiores a los US$ 1.000 millones para ampliar la capacidad instalada, modernizar plantas, incorporar tecnología y mejorar la logística, además de desarrollar nuevos proyectos en diferentes provincias productoras de biomasa.
¿Puede contribuir a reducir las importaciones de combustibles?
Sí. Además de su competitividad, este es uno de los argumentos para ampliar el uso de biocombustibles. En lugar de destinar cientos de millones de dólares a comprar combustibles en el exterior, podemos transformar maíz, soja y caña de azúcar en energía y actividad industrial. Así agregamos valor en origen, cuidamos el ambiente y la salud de los argentinos, fortalecemos la seguridad energética y cuidamos las reservas del Banco Central.
¿Qué beneficios ambientales aportan los biocombustibles?
Contribuyen a reducir hasta un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero en relación con los fósiles y no contienen el material particulado fino de las fósiles, que tanto daño le hacen a la salud . El objetivo de la ley es justamente reducir la intensidad de carbono de la movilidad y mejorar el desempeño energético y ambiental, aprovechando las capacidades productivas de la Argentina.
¿Cuál es el mensaje que le transmitiría al Congreso y a la sociedad?
Los diputados tienen que elegir entre el estancamiento de los últimos 10 años y un desarrollo moderno, sostenible y competitivo. Entre administrar la escasez desde CABA o abrir las puertas al crecimiento federal y sostenible que propone el Senado.
A los argentinos les permitirá ampliar sus opciones: mejores alternativas de combustibles, y una movilidad económicamente accesible que contribuya a cuidar el ambiente y la salud sin renunciar al desarrollo.
No podemos darnos el lujo de seguir perdiendo oportunidades.


