miércoles, noviembre 4, 2026
 

Investigadores, productores y especialistas de distintas regiones argentinas se reunieron en la FAUBA para compartir experiencias de manejo ganadero que permiten conservar los pastizales naturales. Las prácticas están disponibles, pero su adopción requiere asistencia técnica, incentivos económicos y políticas que contemplen las particularidades de cada territorio.

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Los pastizales naturales forman parte de algunos de los paisajes productivos más extensos de la Argentina. Son el alimento de millones de animales, el hábitat de numerosas especies silvestres y una pieza fundamental para la conservación de los suelos, la regulación del agua y el almacenamiento de carbono. Sin embargo, a diferencia de los bosques, rara vez ocupan un lugar destacado en las discusiones sobre conservación ambiental.

Su importancia productiva también plantea un desafío particular. La ganadería necesita aprovechar la vegetación para alimentar a los animales, pero la manera en que se utiliza ese recurso influye directamente sobre su capacidad de regeneración, la cobertura del suelo y la biodiversidad. Una carga animal excesiva o períodos de pastoreo demasiado prolongados pueden deteriorar el ambiente, mientras que un manejo adaptado a las características del lugar permite sostener la producción y conservar sus funciones ecológicas.

La posibilidad de compatibilizar ambos objetivos fue el eje del evento “Voces de los pastizales: encuentro de saberes”, realizado el 23 de octubre en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), organizado junto con Fundación Vida Silvestre Argentina, una organización dedicada a la conservación de la naturaleza.

La jornada reunió a investigadores, productores, especialistas y representantes de instituciones vinculadas con el desarrollo rural para intercambiar experiencias de las regiones Pampeana, Chaco Semiárido, NEA y Chaco Húmedo, Monte y Patagonia.

La principal coincidencia fue que existen conocimientos y prácticas de manejo capaces de integrar la producción ganadera con la conservación de los pastizales, aunque su aplicación todavía enfrenta obstáculos técnicos, económicos e institucionales.

“Podemos implementar modelos productivos y conservar la naturaleza”, afirmó Sebastián Fermani, director de Conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina. Según sostuvo, buena parte de las herramientas necesarias ya fueron desarrolladas y estudiadas. “No hay mucho más que inventar sino que implementar lo que ya hemos estudiado, lo que ya venimos desarrollando”.

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Cómo manejar la ganadería para conservar los pastizales naturales

Entre las prácticas analizadas durante el encuentro se destacaron el ajuste de la carga animal, la incorporación de períodos de descanso y la flexibilización de las decisiones de manejo según las condiciones ambientales.

La carga animal expresa la cantidad de ganado que utiliza una determinada superficie durante un período. Cuando supera la capacidad del ambiente para producir y recuperar su vegetación, aumenta el riesgo de sobrepastoreo. Ajustarla a la disponibilidad de forraje permite aprovechar el recurso sin comprometer su regeneración.

Los descansos, por su parte, permiten que las plantas se recuperen después del pastoreo. Su duración y frecuencia deben responder a las características del ambiente, las condiciones climáticas y la dinámica de crecimiento de la vegetación.

Estas decisiones adquieren características diferentes en la región Pampeana, los ambientes chaqueños o los sistemas ganaderos de la Patagonia. Las precipitaciones, los suelos, las especies vegetales y las modalidades de producción condicionan las estrategias que pueden aplicarse en cada lugar.

Las experiencias presentadas también mostraron que el conocimiento técnico no garantiza, por sí solo, la adopción de nuevas prácticas.

En regiones como Chaco Semiárido, Monte y Patagonia, los participantes señalaron la necesidad de considerar las condiciones de tenencia de la tierra, el arraigo de las familias rurales, el acceso a la educación y la disponibilidad de asistencia profesional. La planificación territorial y las condiciones económicas de cada explotación también influyen sobre las posibilidades de modificar el manejo ganadero.

Pablo Preliasco, especialista en ganadería sustentable de Fundación Vida Silvestre Argentina, destacó el valor de reunir a personas que habitualmente abordan estos ambientes desde perspectivas diferentes. El intercambio entre investigadores dedicados al estudio de las aves de pastizal y productores ganaderos, por ejemplo, permite relacionar las necesidades de conservación con las decisiones concretas que se toman en los establecimientos.

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La conservación también necesita incentivos económicos

Una de las principales amenazas para los pastizales naturales es su conversión a otros usos del suelo, que puede provocar la pérdida de vegetación nativa y de los hábitats asociados.

Frente a ese problema, los participantes plantearon la necesidad de desarrollar incentivos que reconozcan el valor de los sistemas productivos capaces de conservar estos ambientes.

Entre las posibilidades discutidas apareció la diferenciación de los productos ganaderos según las prácticas utilizadas en su producción. De esta manera, los establecimientos que incorporan criterios de conservación podrían obtener un reconocimiento comercial por los beneficios ambientales asociados a su actividad.

También se destacó la importancia de fortalecer la formación profesional y el acompañamiento técnico, especialmente para trasladar los resultados de las investigaciones a las condiciones reales de producción.

Para Augusto Mazzucco, coordinador del Programa de Desarrollo Productivo Sustentable, la ganadería y la conservación forman parte de una relación histórica en muchos territorios argentinos.

“En Argentina, estos ecosistemas permiten la coexistencia de la cultura, de la producción y también de la naturaleza”, señaló. Y advirtió que los pastizales se encuentran entre los ecosistemas más productivos y menos protegidos del país.

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Pastizales naturales, biodiversidad y carbono

Además de sostener la producción ganadera, los pastizales cumplen funciones ambientales que trascienden los límites de los establecimientos rurales.

Su vegetación proporciona alimento y refugio a numerosas especies de aves, mamíferos y otros organismos. Los sistemas de raíces contribuyen a mantener la estructura del suelo y participan en la acumulación de materia orgánica, una de las principales reservas de carbono de estos ecosistemas.

La cobertura vegetal también interviene en la infiltración y el movimiento del agua, ayudando a regular procesos hidrológicos y a proteger el suelo frente a la erosión.

La conservación de estas funciones depende tanto de evitar la transformación de los ambientes naturales como de mantener prácticas de manejo compatibles con su capacidad de recuperación.

Durante la apertura del encuentro, Adriana Rodríguez, decana de la FAUBA, destacó la importancia de vincular la investigación científica con las dimensiones sociales y culturales de cada territorio. Natalia Huykman, responsable del área de Ambiente y Recursos Naturales de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se refirió al aporte de los pastizales a la seguridad alimentaria, los medios de vida rurales y la resiliencia frente al cambio climático.

La falta de reconocimiento público de estos ecosistemas también estuvo presente en las discusiones.

“Los pastizales en general tienen muy poca visibilidad, la gente no sabe lo que es un pastizal, sabe lo que es un bosque y no lo que es un pastizal”, observó Preliasco.

Fermani, por su parte, destacó la importancia de reunir las experiencias regionales para construir políticas que puedan aplicarse en diferentes territorios. “Reunir las diferentes miradas desde una concepción federal es fundamental para discutir políticas compartidas que sean implementadas en toda Argentina”.

Las conclusiones del encuentro apuntaron a fortalecer la asistencia técnica, generar instrumentos económicos que reconozcan las prácticas de conservación y promover políticas públicas de largo plazo. La diversidad de experiencias presentadas mostró que el manejo ganadero puede contribuir a conservar los pastizales naturales, siempre que las estrategias respondan a las condiciones productivas y ambientales de cada región.

 
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