En un frigorífico, no todo lo que se obtiene de un animal termina en una carnicería. Además de los cortes de carne destinados al consumo, la faena genera grasas, huesos, cueros y otros subproductos que pueden aprovecharse en distintas actividades industriales. Entre ellos se encuentra el sebo, una materia grasa que, cuando no reúne las condiciones para consumo humano, puede transformarse en materia prima para fabricar biocombustibles.
Uno de sus destinos es la producción de combustibles sostenibles de aviación, conocidos internacionalmente como SAF, por sus siglas en inglés. Estos combustibles pueden sustituir parcialmente al queroseno de origen fósil y permiten reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte aéreo, siempre que cumplan los correspondientes criterios de sostenibilidad y ahorro de emisiones durante su ciclo de vida.
La Unión Europea es uno de los mercados que impulsa su utilización mediante exigencias crecientes de incorporación de SAF en el combustible suministrado a los aviones. Para producirlos, las refinerías necesitan materias primas renovables, entre las que se encuentran determinados aceites vegetales usados y grasas de origen animal.
Argentina cuenta con una importante industria frigorífica capaz de generar estos subproductos. Sin embargo, desde noviembre de 2023 no registraba exportaciones de sebo incomestible hacia el mercado europeo. Después de casi tres años, una nueva autorización sanitaria abre la posibilidad de recuperar ese destino comercial.
El sebo argentino vuelve a tener acceso al mercado europeo
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), organismo responsable del control sanitario de la producción agroalimentaria argentina, incorporó al establecimiento N.º Oficial 263 al listado de plantas autorizadas para exportar sebo incomestible a la Unión Europea.
El establecimiento pertenece a Coto Centro Integral de Comercialización S.A., según información publicada por medios nacionales. La autorización fue comunicada oficialmente el 3 de noviembre de 2026 y constituye el primer paso para reanudar los envíos de este subproducto al bloque europeo.
Para la industria frigorífica, la recuperación del mercado europeo representa una oportunidad de ampliar los destinos comerciales del sebo y obtener valor de una fracción de la faena que no se utiliza para alimentación humana.
Según la información difundida por el SENASA, el organismo continúa trabajando en el acceso y la recuperación de mercados internacionales para productos y subproductos de origen animal, mediante el cumplimiento de los requisitos sanitarios establecidos por los países importadores.
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Cómo se transforma el sebo en combustible sostenible de aviación
El sebo está compuesto principalmente por grasas que pueden procesarse para obtener hidrocarburos similares a los presentes en los combustibles derivados del petróleo.
Una de las tecnologías utilizadas es la denominada HEFA, sigla en inglés de ésteres y ácidos grasos hidroprocesados. El proceso permite convertir grasas animales y aceites en componentes para combustibles mediante reacciones químicas con hidrógeno, a temperaturas elevadas y en presencia de catalizadores.
Durante el tratamiento se elimina gran parte del oxígeno contenido en las moléculas de grasa y se acondicionan los hidrocarburos resultantes para obtener las propiedades que necesita un combustible aeronáutico. El producto debe cumplir especificaciones técnicas estrictas antes de incorporarse al suministro de combustible de aviación.
El SAF obtenido mediante esta tecnología pueden mezclarse con queroseno convencional hasta en un 50%, el límite establecido por las normas de certificación, sin necesidad de modificar los motores de los aviones ni las capacidades logísticas de abastecimiento.


